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Magdalena Kusserow, Testigo de Jehová en campo nazi «A mi hermano lo decapitaron cara arriba para que viera la guillotina» 17/9/2003 |
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Por no renunciar a su fé como Testigo de Jehová, ella, sus padres y sus diez hermanos fueron ejecutados o internados en campos de concentración nazis sumando un total de 48 años de prisión. El lunes, la alemana de Benidorm, Magdalena Kuserow, 79, presentó un vídeo sobre el tema en un abarrotado auditorio de Fundació Caixa de Sabadell. |
-¿Por qué Hitler la tomó con los Testigos de Jehová?
-Para nosotros cada ser humano es igual a otro y, por tanto, nunca aceptamos la superioridad de la raza aria.
-¿Sólo por eso?
-También nos negábamos a alzar el brazo al grito de Heil Hitler. Heil significa salvar y nuestro Salvador es Otro.
-Sobre todo se negaban a enrolarse en el ejército, no?
-Evidentemente. Dos hermanos míos murieron por ello. Wilhelm fusilado y Wolfgang decapitado (foto). Por lo menos 250 testigos alemanes fueron ejecutados por no enrolarse en filas.
-¿Ha dicho decapitado?
-Sí, para no gastar balas en balde. Los decapitaban cara arriba para que pudieran ver como se acercaba la guillotina y les hacían una foto para perpetuar la cara que ponían en el último momento.
-¿Cómo se pasan cuatro años en el campo de concentración de Ravensbrück?
-A mi me permitieron hacer faenas en la casa particular de un coronel alemán y su familia. Incluso tenía este pase ¿ve? para salir libremente del campo.
-¿Por qué no huyó?
-Podía haberlo hecho, pero los testigos nunca vamos contra la ley. Y además casi toda mi familia estaba recluída en campos de concentración. ¿Dónde iba a ir?
-Pero le permitieron salir ¿no?
-Sólo con una renuncia a mi fé por escrito que nunca quise firmar.
-¿Qué le importa a Dios lo que usted le firme a un individuo como Hitler?
-Jonás tampoco cayó en la tentación de Satanás. Por eso todos nos mantuvimos fieles a nuestros principios.
-¿De verdad todos los Testigos de Jehová se negaron a firmar esa renuncia a su fé?
-No. De los 300 que estábamos en Ravenbrück, sólo dos firmaron. Una de ellas salió para cuidar a su marido que moría fuera de tuberculosis.
-¿Les consideran traidores?
-No condenamos a nadie. Sólo Dios ve en en nuestro corazón. Y después de la guerra esa persona siempre siguió como fiel Testigo de Jehová. (Saca unos papeles amarillentos de su carpeta)
-¿Tiene más documentos por ahí?
-Mire éste, es muy curioso. Por ser Testigo de Jehová, la Gestapo sólo me autorizaba a escribir una carta al mes de media cuartilla, en lugar de cuatro como a los demás.
-¿Ésa otra foto es de su familia?
-Sí, mi padre era funcionario de correos y nos cuidó tan bien a los once hijos. Salíamos a la montaña, nos enseñaba la naturaleza y las estrellas, cada uno tocábamos un instrumento...
-Suena a Familia Trapp, Sonrisas y Lágrimas.
-Sí, me lo han dicho otras veces (ríe). Pero así es como era.
-¿Qué pasó con esos pequeños?
-Mis hermanos menores de 13, 11 y 9 años fueron secuestrados porque el maestro de la escuela denunció que no decían Heil Hitler.
-¿Os marginaron tambiñen como apestados el pueblo alemán?
-En absoluto. Los vecinos que nos conocían personalmente siempre nos aceptaron. Como me aceptan ahora en Benidorm.
-Usted no será judía
-No, no. Soy aria (ríe). Pura raza aria. Ya ve de que me sirvió.
-¿Por què apenas se habla de la represión nazi a los Testigos?
-Es algo que se ha ignorado. Y ahora en Alemania los jóvenes no saben ni lo que significa Gestapo. Por eso nosotros informamos con actos como éste, exposiciones, charlas, vídeos.
-¿Recordar para odiar?
-Para no olvidar y evitar que se repita.
-¿Por qué habéis tardado 60 años en darlo a conocer?
-Ya tenemos un gran apartado en algunos museos del holocausto. Y también hay libros que hablan de ello.
-Pero ustedes no han empezado esta campana hasta 1995. ¿No será una nueva forma de proselitismo?
-En absoluto. Antes no lo hicimos porque no queríamos ser considerados ni mártires ni héroes. Pero la creciente intolerancia en países como Francia nos animó a hacerlo. Piense que, antes, nadie negaba el holocausto, pero ahora ya hay quien dice que aquello nunca ocurrió.
-¿Ninguna otra religión se opuso a Hitler como ustedes?
-No, por eso inventaron un emblema en los campos de concentración sólo para nosotros: el triángulo púrpura. Sólo a nosotros nos encerraban por motivos religiosos.
Patético privilegio
«LOS NAZIS DE HOY Los Testigos de Jehova no fueron perseguidos: SON perseguidos. Hoy son víctimas de la represión en 20 países del mundo. En Georgia, especialmente, sus hogares son asaltados a media noche e incendiados por la policía desde hace tres años bajo el liderazgo de clérigos |
ortodoxos. Asimismo ninguno de los países musulmanes integristas permite la práctica ni el culto a los testigos. En los más tolerantes como Marruecos se permite el culto, pero no el proselitismo. |