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Amadou Barry, emigrante agredido «Si muero no hay problema» 3/10/2003 |
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Cruzó media Africa en autobús, el estrecho en patera y llegó a Sabadell andando. Nacido en Bambeto (Guinea Conakry), Amadou Barry, 23, tiene hoy una madre adoptiva sabadellense y es mozo en un colmado del Centro. Era feliz hasta que el otro día alguien le escupió en la cara por negro. La paliza que recibió a continuación y la indiferencia policial al respecto le hacen plantearse regresar a su país. |
-¿Qué hacía en Guinea Conakry?
-Vivía con mi madre y mis tres hermanos y trabajaba de mecánico de automóvil.
-¿Y su padre?
-Murió. No sé cómo. Yo era muy pequeño.
-¿Por qué se fue?
-Porque mis tres mejores amigos también marcharon y hoy están trabajando en EEUU, Bélgica y Bilbao.
-¿Eso le hizo creer en el paraíso occidental?
-Sí. Empecé a tomar autobuses y crucé Senegal, Mali, Burkina-Fasso, Níger, Libia, Argelia y Marruecos.
-¿De dónde sacaba el dinero?
-En Argelia trabajé cuatro meses como mecánico de coches. Y luego en Marruecos, patera y a España.
-No será tan fácil.
-Sí. Es muy fácil. Una vez en Ceuta enseguida encuentras a alguien que te dice a qué hora de la noche y en qué lugar de la playa has de estar. Te vienen a buscar al hotel y todo.
-¿Cuánto?
-Mil dólares que tenía ahorrados.
-¿Qué tipo de barca?
-Una hinchable.
-¿Sabía que podía morir antes de llegar a Tarifa?
-Sí, pero nadie sabe el día que vas a morir. Entras en el mar, confías en la suerte y si muero no hay problema.
-¿Cómo ha dicho?
-Que si muero no hay problema, no tengo nada que perder. En mi país hay dictadura y tampoco puedo vivir allí. Sólo Dios sabe el día que vas a morir.
-¿Es musulmán?
-Sí.
-¿Y esta cerveza que nos estamos tomando?
-Ja-ja-ja.
-¿Cómo entró en España?
-Sin problema. Me puse a andar y llegué a Madrid. Estuve dos semanas, pero como no conocía a nadie, decidí ir a Francia y cogí un autobús hacia Barcelona. Y de Barcelona a Sabadell andando.
-¿Por qué eligió Sabadell?
-No lo elegí. Yo sólo andaba sin saber siquiera a donde iba. Me encontró una señora por la carretera y me llevó a Emaús de Sabadell.
-¿La señora que le ha adoptado?
-No. A Gloria Peig la encontré después en una plaza de Sabadell en la que tomé un cortado y me puse a vomitar y vomitar sin parar. Ella me atendió, me cuidó y me llevó al Taulí.
-¿Estaba enfermo?
-Sí, muy débil. Estuve ingresado una semana hasta que me recogió Gloria y me adoptó como hijo. Me arregló todos los papeles y desde entonces vivo en su casa.
-¿Le hace de madre?
-Sí claro. Es mi madre adoptiva.
-¿La quiere como a una madre?
-Molt (pausa). Molt, molt molt.
-¿Pero usted habla catalán?
-Una miqueta.
-¿Cuántos idiomas habla?
-Ocho idiomas: fulani que es el mío, susú, maninké, bagá, landomá, besé, kisí y tomá. Y aparte francés y español.
-¿Y su otra madre, la de Guinea?
-También la quiero mucho.
-¿A sus tres amigos en EEUU, Bélgica y Bilbao les va mejor que a usted?
-Casi si, casi no.
-¿Y eso qué significa?
-Que no me importa si ellos tienen mucho dinero. Sólo me importa mi dinero.
-¿Piensas emanciparte y vivir por tu cuenta?
-No. No podría dejar a mi madre. Eso es imposible. Ella está en mi corazón. A mamá Gloria le debo toda mi vida.
-¿Qué quiere decir?
-Que si puedo enviar dinero a mi madre de Guinea es gracias a mamá Gloria.
-¿No piensa volver a su país?
-Sí, desde el día en que me pegaron por la calle cada día lo pienso más.
-¿Qué pasó?
-Hace dos viernes, saliendo del trabajo, a las 8 como siempre, y al pasar por el Condis de la calle Les Planes, un chico me escupió a la cara y me dijo «puto negro».
-¿Como reaccionó usted?
-No pude reaccionar porque me salió otro por la espalda y bajó otro de un coche y me encerraron.
-¿Le estaban esperando?
-Me empezaron a golpear entre cuatro o cinco con puños de hierro y, en cuanto pude escaparme, me siguieron hasta la Rambla. Allí siguieron pegándome en medio de la calle, con todos los coches parados y la gente mirando.
Terra d'acollida, diuen
«FICHADO POR AGREDIDO Después de la agresión sufrida en medio de la Rambla a la vista de los peatones, Amadou se plantea volver a su país. «Antes era feliz en Sabadell, pero ahora ya no». Por miedo, no ha vuelto más a la autoescuela a la que se dirigía cuando le |
asaltaron. Por miedo ya no sale de noche, ni de copas ni a bailar. Ya no se siente seguro en ningún lugar. Lo que más le preocupa es que «cuando vino la policía
me pidieron la identificación a mí. A ellos también,
pero no les detuvieron, ni siquiera fueron a declarar». |