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Mercedes Gallego, corresponsal de guerra en Irak «Ahora comprendo más a los militares y por eso les odio más» 18/10/2003 |
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La corresponsal de El Correo en la guerra de Irak, que viajó durante un mes «incrustada» en el ejército americano hasta Bagdad y cuyas crónicas en Tele-5 son todavía recordadas con admiración, la andaluza Mercedes Gallego Bazán, 33, que acaba de publicar Más allá de la batalla, nació en Sabadell. |
-Bien poco tendrás de sabadellense si te fuíste a los 2 años.
-No creas. En casa me llaman la catalana y soy la única del Barça.
-Lo siento.
-¡No hombre! Que era la época del dream team. Imagínate como presumía con mis primos, que eran todos del Madrid.
-Ahora me dirás que hablas catalán en la intimidad.
-Pues casi porque mis padrinos que son de Sabadell siempre me enviaban, por mi cumpleaños, diccionarios en catalán y cuentos en catalán.Y mi padrina Maria García, que aún vive en la calle Constantino, me enseñó los dias de la semana: dilluns, dimarts, dimecres...
-¿De dónde son tus padres?
-Mi padre de Córdoba y mi madre de la Sierra de Cádiz. Pero vivieron seis años en la calle Valencia de Ca n'Oriac. Él trabajaba en una hilatura de la calle Salvany y ella cosía para el sastre Armengol de la Via Massagué.
-¿Por qué volvísteis a Andalucía?
-Porque cerró la fábrica donde trabajaba mi padre. La verdad es que podría haber encontrado otro trabajo, pero es tan familiero que se añoraba. Además caducaban los seis años por los que había alquilado sus tierras y regresó para recuperarlas.
-¿Y tu madre?
-¡Uy! (riendo). Nunca se lo ha perdonado. Ella quería quedarse porque dice que en Catalunya hay más vida. En Jerez volvió a ser ama de casa y siempre se lo ha echado en cara.
-Y volviste con tu dilluns, dimarts, dimecres.
-Pues sí. Pero durante muchos años mantuve el contacto con mis padrinos y sus regalos en catalán.
-¿Has vuelto a Sabadell?
-Un par de veces y por amistad con Marta Baldó a la que conocí en México.
-¿Hablamos ya de tu libro Más allá de la btalalla?
-Como quieras.
-Tu mirada en esta foto, además de achinada, parece burleta ¿me equivoco?
-Eso es en un camión militar. Fue un viaje horroroso de 27 horas. Cuando estás tan cansada y tan hara de todo, te da la risa floja. Estábamos comentando con otros periodistas que ése era el momento más cutre y jodido de nuestras vidas. Ya nos lo tomábamos todo a chufla.
-¿Ha sido el mes más intenso de tu vida?
-Sí. Se me hizo tan largo que llegué a perder la sensación del tiempo.
-¿Es cierto que desde entonces no soportas los fuegos artificiales?
-Ya está superado, pero los primeros meses me asustaban mucho los fuegos artificiales, los truenos y hasta un portazo. Todo me recuerda aquellas bombas.
-¿Qué secuelas no has superado?
-Escribir el libro ha sido una catarsis muy liberadora.
-¿Incluso la muerte del periodista de El Mundo, Julio Anguita Parrado?
-Le echo muchísimo de menos, pero finalmente he tenido que asumirla.
-¿Y tu regreso a EEUU?
-He tenido que superar el antiamericanismo radical que incubé en Irak. Afortunadamente vivo en Nueva York donde hay mucha gente que vale la pena.
-¿Después de esa experiencia, odias más a los militares o los comprendes más?
-Las dos cosas. Los odio más porque los comprendo más. He visto como se van volviendo más intolerantes e inflexibles.
-¿Creían realmente los soldados que estaban ahí para liberar a un pueblo?
-Sí, sí. Todos creen a pies juntillas que van allí en un acto de justicia y que están liberando a la humanidad de una amenaza. Y les molesta profundamente que insinúes que están allí por petróleo. Les mentalizan como en una secta.
-¿Pasa igual con el pueblo americano?
-Igual. Por más diplomática que sea con ellos, siempre te tachan de «periodista liberal», o sea el puro demonio.
-¿La humanidad necesita guerras?
-No. Los gobiernos necesitan guerras. Es una gran demostración de fuerza y un negocio demasiado bueno.
-¿Todo por el petróleo?
-Básicamente. EEUU ya no se fía de Arabia Saudí y necesita un país satélite con el mismo petróleo.
-¿Les saldrá bien la jugada?
-Creo que no. Han destapado la caja de los truenos y lo van a sufrir.
-¿La guerra ya no es un invento masculino?
-Espero que la aportación de las mujeres sea humanizar algo tan inhumano como la guerra.
Un abrazo nostálgico a tu madre
«ACOSADA En cuanto los soldados americanos averiguaron que las «soldadas» británicas convivían y hasta se duchaban con los hombres, fueron corriendo a ver mujeres desnudas a esas duchas. Esa mentalidad trajo problemas a Mercedes Gallego que se sintió |
constantemenet acosada por los soldados americanos. «No es que te metan mano, pero están todo el tiempo acosándote a tu alrededor esperando a que bajes la guardia. Rápidamente desarrollé una desconfianza total y hacia todos», dice. |