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Javier de Juana, maestro sastre «Grandes personalidades se desnudan cada día ante nosotros» 30/10/2003 |
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La empresa sabadellense Gorina S.A. invitó a los sastres más selectos del país, los 22 miembros exclusivos del Club de Sastres de España. Su presidente es el maestro sastre bilbaíno Javier de Juana Arroyuelo, 59. |
-¿Sabadell aún significa algo en la sastrería española?
-¡Por favor! Sabadell es tan importante como siempre lo fue.
-¿Qué es Sabadell?
-Sabadell es la cuna de los buenos tejidos, Sabadell es el emporio donde nace la sublimidad, Sabadell es... ¡Sabadell es Belén!
-No se pase.
-Es cierto. No entendemos otro tejido que no sea de Sabadell.
-¿Y Gorina?
-Hombre, Gorina, dentro de Sabadell es el pontíficie. La casa Gorina es lo máximo. Dentro y fuera de España.
-Para los sastres.
-Sí porque la casa Gorina nos coordina, aglutina y hasta nos diseña un tejido especial para el Club. Sin Gorina no hubiera sido posible el Club de Sastres.
-¿Pero qué es el Club de Sastres?
-Somos los 22 sastres más selectos de España. No entra el que quiere sino el que proponemos. Como la Real Academia de la Lengua, pero en sastrería.
-¿Para qué sirve?
-Nuestro probador es un auténtico laboratorio en el que nos pasamos horas y horas para estudiar y mejorar la imagen de nuestros clientes.
-¿Sus dictados son órdenes?
-No dictamos moda. La interpretamos y la adaptamos a nuestro cliente.
-Clientes tan selectos que les dan el prestigio a ustedes.
-Lógicamente nuestros clientes conforman la élite del país.
-Nombres.
-De eso nada. El sastre se disitingue por su discreción. Tenemos el privilegio de ver grandes personalidades desnudarse ante nosotros. y es crea unos vínculos que nunca desvelaremos.
-A un periodista. Pero entre ustedes seguro que cotillean.
-Tampoco. Tenemos una deformación profesional y no hacemos comentarios ni en nuestras familias.
-¿Llegáis a ser su confesor?
-Sólo nos confiesan sus deformidades mórfológicas, hombros caídos, chepas, etc, para que las disimulemos.
-¿Asesor de imagen también en peluquería, zapatos, fiestas?
-Claro, hemos de interpretar al cliente y nos adaptamos a él en clave de excelencia.
-¿La sastrería no tiene mas futuro que la exclusividad?
-La sastrería ya es una actividad de lujo. Bien, quizás la palabra lujo sea peyorativa, pero por lo menos muy-muy especializada.
-¿Para un 1% de la población?
-Para todas las personas que entiendan que la imagen es una llave de éxito profesional.
-¿Si no vistes bien no triunfas?
-Hoy ir bien vestido es sinónimo de eficacia, de cultura, de persona competitiva. Nuestra imagen transmite posicionamiento social, ambiciones profesionales...
-...bueno, bueno.
-Sí, sí. Es semiótica pura. Se sabe que tardamos de 4 a 6 segundos en tomar una impresión de nuestro interlocutor. Y eso se hace a través de la imagen.
-Pero cuando la persona se pone a hablar, esa impresión cambia.
-No crea. Para las palabras ya hemos creado filtros. Podemos creerlas o no. La imagen en cambio va directamente al inconsciente.
-¿Un error de imagen puede ser garrafal?
-Mire, si mañana diera el presidente Bush la mejor conferencia del año, pero le faltara un diente, dentro de 5 años las personas recordarían el diente caído más que el tema.
-Ya, el envolotorio vende más.
-Lo decía Ortega y Gasset cuando hablaba del tono vital. Enseguida sabemos cuando a un amigo no le van muy bien las cosas: el cuello raído, una manchita en la corbata, un traje ajadito... todo correcto, pero da la sensación de que no.
-Y yo con estos pelos. Me va usted a acomplejar.
-No hombre, no. El mundo de la comunicación es mucho más postmoderno.
-¿El español viste cada día peor?
-Hubo un reflujo en la transición en que personas bien vestidas empezaron a disfrazarse de proletarios. Pero éso se superó.
-¿El proletario no puede ser elegante?
-Por supuesto que sí. Porque hoy la elegancia ya no es una manifestación de mi estatus, sino una deferencia a mi interlocutor.
-¿Tanto?
-Claro. Un hombre que no controla su continente ¿cómo va a controlar su contenido?
-¿Qué es la elegancia?
-La dinámica modélica del prestigio.
-¡Uf!
-Es que a mi esa palabra me parece ya decimonónica. Yo prefiero hablar de distinción, aceptación social, estilo, liderazgo, capacidad de transmitir, lenguaje, semiología...
Y yo sólo postmoderno
«TODO ARMANI De su muñeca cuelgan dos pulseras de oro. Una, signo de fidelidad a su su mujer qaue se lo regaló hace muchos años y que «refleja mi verdadera edad biológica» y la otra con banderas náuticas, regalo tambiñén de su mujer, que forman la palabra De Juana.
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Menos éso y el traje, todo lo demás es Armani: corbata, camisa, tirantes, gafas y hasta reloj. «En mi negocio he tenido Armani en exclusiva y es un producto que me gusta: sobrio y con estilo». |