Michael Kaufman: mujeres maltratadas

«Un insulto nunca es excusa para un puñetazo»

14/11/2003

Promociona en todo el mundo el lazo blanco como símbolo de la lucha contra el maltrato a las mujeres. Experto en ciencias políticas, psicólogo y sociólogo, el canadiense de Toronto, Michael Kaufman, 52, da cursos a hombres sobre la violencia contra las mujeres.

El miércoles estuvo en Sabadell invitado por el Ayuntamiento con motivo del Dia Internacional Contra la Violencia a las Mujeres del próximo 25.

 

-Yo soy hombre ¿Cualquier dia mato a mi mujer?

-Lo más probable es que no. La inmensa mayoría de hombres no maltratan a las mujeres. Ésas son las buenas noticias.

-¿Cuáles son las malas?

-Que la pequeña, pero significativa minoría de hombres que cometen violencia contra las mujeres, cuenta con el silencio cómplice de la inmensa mayoría.

-O sea que alguna culpa tengo.

-No. Nunca diré tu eres culpable de lo que hacen otros. Pero tanto hombres como mujeres callan cuando oyen gritos en el rellano de la escalera.

-La ropa sucia se lava en casa.

-Ésa es la mentira: la privacidad. Si yo ahora le doy un puñetazo a usted, esas chicas que están ahí (estamos en el Centre d'Atenció a la Dona) llamarán a la policía. Pues en violencia doméstica los vecinos deben hacer lo mismo.

-¿Si no lo hacen se convierten en cómplices?

-Si ves una mujer que cada dia viene al trabajo con un ojo morado, debes hacer algo.

-A veces parece que todas las mujeres sean unas santas y todos los hombres unos demonios.

-Muchas mujeres pegan también a sus hijos o maridos. Pero en cualquier país del mundo la violencia masculina es muy superior, causa mucho más daño y causa mucho más miedo.

-¿La violencia de la mujer es más psíquica que física?

-Generalmente sí.

-¿Es ésa la causa de la violencia masculina contra ellas?

-Eso jamás. Una palabra nunca justifica un puñetazo. Si ves a dos niños peleándose y les preguntas por qué, uno te dirá «es que él me ha llamado..., me ha dicho...».

-¿Hablar no es motivo para pegar?

-De ninguna manera. A las palabras se las responde con palabras.

-Pero los hombres no tenemos palabras.

-Cierto, pero no es motivo. Los insultos de tu mujer no son excusa para tu violencia.

-¿Si supiéramos expresar nuestras emociones no agrediríamos?

-Por supuesto. El enfado no es malo. Lo malo es dar la patada.

-Las mujeres lo verbalizan estupendamente, pero nosotros...

-Hemos de aprender a hacerlo tan bien como ellas. En mis cursos, ayudo a mis alumnos a desarrollar un lenguaje de las emociones.

-¿La violencia masculina es genética?

-No. Todos los estudios rechazan el motivo biológico. Si estuviéramos genéticamente programados para pegar a nuestras mujeres, la mayoría lo haríamos. Y sólo lo hacen la minoría.

-Entonces es evitable.

-Por supuesto que sí. Se ha demostrado que en las sociedades y parejas que otorgan respeto y cierto poder a la mujer, ésta recibe menos violencia.

-¿Los escandinavos no las pegan?

-También pero mucho menos.

-Descartadas la violencia verbal y la genética ¿Cuál es entonces la causa de la violencia de género?

-El poder. Cuando el hombre ve amenzado su poder responde con violencia. Hemos sido educados para mandar, la sociedad avala ese papel y cuando es cuestionado reaccionamos.

-¿Eso es todo?¿El poder?

-No es todo. Hay más. Otra causa de la violencia contra las mujeres es el miedo a no ser un verdadero hombre.

-¿Y eso qué es?

-Biológicamente tener un pene (ríe). Pero muchos hombres, además, quieren tener un buen trabajo, ocultar sus emociones, mostrarse bajo control... Cuando nada de eso se cumple, se frustran y muestran su hombría con violencia.

-¿Cuánto más débil más violento?

-Exactamente. Ésa es la gran paradoja.

-¿Las ponemos tan nerviosas como ellas a nosotros?

-Igual y, según los antropólogos, desde hace 8.000 años.

-¿Desde que ellas trabajan, más?

-Desde que ellas ganan dinero hay que negociarlo todo. Y superar esa crisis de masculinidad no es fácil. Hay mucha confusión.

-¿Los gays pegan también a sus parejas?

-Menos y sólo los que ocultan su homosexualidad. Los demás suelen dominar el lenguaje de las emociones. Pero no hay estudios comparativos.

-¿«Te pego porque te amo»?

-Es la peor forma de expresar el amor.

-Pues la dice Marlon Brando en Un Tranvía llamado deseo y ¡ella loentiende!

-Sí, sí. Se dice en todo el mundo, del Canadá a la India, pero es la mayor de las falacias.

Falocia


 

«NADA PERSONAL

A firma haber tenido un padre y una madre amorosos y cuatro hermanas amables que jamás le hicieron sospechar el problema. No hay pues motivos personales para su actual lucha.

«Fue de mayor que descubrí la violencia contra las mujeres en todo el mundo, en todas las clases sociales y culturales y en todas las religiones», dice.