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Simoneta Gómez Acebo: Borbón «El auge republicano en Catalunya no me preocupa en absoluto» 6/12/2003 |
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La sobrina del rey Juan Carlos y prima del príncipe Felipe, Simoneta Gómez-Acebo Borbón, estuvo el jueves en la joyería Luxor del Passeig Manresa de Sabadell para presentar la exposición de joyas Cartier como Relaciones Públicas de esta firma francesa. El trato explícito que se plantea al periodista es habar de Cartier a cambio de alguna pregunta personal. Lo tomas o lo dejas. |
-¿Debo tratarla de Alteza?
-Nada, nada. A mi Simoneta y basta.
-¿Cómo le pusieron ese nombre?
-Porque nací el día de San Simón. Todos pensaban que iba a ser chico y me iban a llamar Juan.
-Pero fue chica. Qué contrariedad.
-Exacto y eso no estaba previsto. Buscaron en el calendario y como era San Simon y San Judas Tadeo, pues Simoneta.
-Claro, Judas para una chica quebaba feo, no?
-No, el problema era que Tadea ya teníamos una en la familia.
-Este reloj Declaración valdrá una fortuna.
-Es «la joya» de Cartier. Y se llama Declaración porque lleva escondido dentro un brillante a modo de compromiso.
-Lo que tenía que haber regalado Felipe a Letizia, vaya.
-Tampoco es eso. Pero desde luego es muy delicado y muy femenino, con esos aros de brillantes que suben y bajan.
-Pues su reloj no es nada femenino.
-Sí. Es un Roadster. Casi siempre llevo relojes de hombre. Quizás por lo grande que soy. Con reloj pequeño me siento un poco ridícula.
-¿El reloj viste?
-Viste, acompaña, da la hora, nos anima.
-Cuando entramos en esos niveles de diamantes, oro blanco y acero azulado, que dé la hora ya es lo de menos, ¿no?
-Hombre, a mi me sigue gustando que dé la hora (ríe).
-¿Califica usted a la gente por su reloj?
-Ni por el reloj, ni por la ropa, ni por el peinado
-Venga mujer. Todos juzgamos por la imagen.
-Pues yo no. Desde pequeña he visto tantas personas de tan diferetes condiciones que he aprendido a no juzgar nunca a nadie antes de hablar con ellos.
-¿Las mujeres que no les gustan las joyas no saben lo que se pierden?
-En absoluto. Tendrán otras cosas que las diviertan.
-A usted la arrebatan, claro.
-No me arrebatan, pero me gustan. Y más los relojes que las joyas.
-¿Qué locura haría por un reloj?
-Yo locuras sólo por mi familia.
-Ser relaciones públicas de Cartier valdrá para tener siempre el último reloj, supongo.
-No es tan fácil (ríe). Hay que hablar con el jefe y pedirlo. El Declaración por ejemplo nunca lo llevo puesto.
-Como creo que ya he cumplido con mi cuota publicitaria, empezaremos a hablar de usted. ¿Preside la ONG contra el sida, Apoyo Positivo, por haber vivido algun caso personal?
-Antes no. Ahora, desde que estoy con ellos, ya sí, claro.
-¿Y como le sienta la experiencia?
-He descubierto muchas actitudes de rechazo que nunca imaginé. Los seropositivos siguen siendo un colectivo muy marginado.
-¿Qué inconvenientes acarrea ser una Borbón?
-Quizás tienes menos intimidad. Pero vamos, a mi tampoco me paran por la calle. Y no me quejo, uno nace donde nace.
-Y entrando ya directamente en el tema: ¿Qué tal Letizia?
-Muy bien.
-¿Sólo eso? ¿Cómo ha caído en la familia?
-Estupendamente. Y yo les deseo todo lo mejor y estoy segura que van a hacer un magnífico papel.
-¿Qué va a ponerse en la boda?
-(Asustada) ¡No tengo ni idea!
-¿Le va a regalar un Cartier?
-No. Se lo regalará Cartier. Mi regalo personal será otra cosa.
-¿Le preocupa que los republicanos ganen posiciones en la política catalana?
-No. Mientras estén en España y se atengan a la Constitución Española no tiene por qué haber ningún problema.
-¿De verdad no estáis preocupados los borbones?
-Yo no.
-Pues los políticos de Madrid no paran de hablar del peligro independentista.
-Pero yo no soy política, hombre. Yo soy como usted, una ciudadana de a pie que paga sus impuestos alegremente, o más bien tristemente, cada año.
-Pues la reivindicación socialista de que también las mujeres hereden la corona le afecta directamente. Ahora sería princesa heredera.
-Hacer cábalas sobre lo que hubira podido pasar si... no tiene sentido.
-¿Está o no a favor?
-Eso no es a mí de decirlo. No es mi rol.
Las cosas de palacio van despacio.
«GLAMOUR A LA SBDENSE En Sabadell somos poco dados a estos cócteles de sociedad, pero no faltó quien se puso sus mejores galas para codearse con Simoneta. Mientras ella repartía simpatía y «sencillez», Gemma de Grau Luxor ofrecía cava y se desvivía tanto por obsequiar a su invitada de honor como a los |
clientes que llenaban tienda y sala de exposiciones en el primer piso. Más que el nombre de Simoneta, sin embargo, lo que se cuchicheaba eran los mareantes precios de algunos Cartier. |