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M. José Troncoso, parto sola en casa «Tuve que cortar yo misma el cordón umbilical» 20/12/2003 |
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Todas las mujeres lo han pensado alguna vez pero pocas, poquísimas, se han visto en el aprieto de dar a luz sin la compañía de nadie, en casa y absolutamente a solas. Éso es lo que le ocurrió el miércoles a la sabadellense Maria José Troncoso Alonso, 24. Ayer se restablecía aún en el edificio Santa Fé del Hospital Taulí. |
-¿Salías de cuenta?
-No. Se adelantó una semana.
-Mujer, eso se avisa.
-Ya avisé. A la primera contracción llamé a mi madre y al hospital, pero la cosa se precipitó.
-¿No llamaste a tu marido?
-También, pero en su trabajo no cogen el teléfono hasta las 9 de la mañana que llegan las chicas de la oficina.
-¿Y un taxi?
-Vivimos en un tercero sin ascensor y no me veía con fuezas de bajar tres pisos a pie. Pensé mejor en casa que en medio de la calle.
-Y con el niño de dos años, Sergi, durmiendo en la casa.
-En la habitación de al lado. Si se llega a despertar...
-Cuéntamelo todo.
-Tuve la primera contracción hacia las 7 y 20. Luego otra contracción a cada minuto y a los 20 minutos ya nacía la niña.
-¿Y tu madre?
-Estaba en camin. Pero no llegaba. Y luego con las contracciones ya no podía ni coger el teléfono.
-¿Qué te dijeron en el hospital?
-Un médico de urgencias me preguntó si era el primero, dije que no y me enviaron un ambulancia.
-¿Cuando rompiste aguas?
-A la segunda contracción. Y sólo tuve doce.
-¿Qué hiciste?
-Ahora hace gracia, pero cuando ya ví que la cosa iba rápida, lo primero que pensé es en hacer la cama. La arreglé bien y me tumbé sobre el edredrón nórdico.
-Sin miedo.
-No. Ví que no llegaba nadie y decidí ponerme cómoda. Con mis almohadas y todo (ríe).
-¿Qué más hiciste?
-Pus nada. Todo fue quitarme los pantalones y las braguitas y ya salió la niña.
-¿Pero cómo?
-Pues en una contracción más fuerte que las demás sacó la cabeza. Se la cogí y a la siguiente ya salió todo el cuerpo.
-Así de fácil.
-Sí. Cogí a la niña, me la miré, ví que respiraba y me pareció que estaba bien.
-¿Lloró?
-Sí.
-¿Sin necesidad de cogerla por las pies y palmearle el culito?
-No. La cogí en brazos y me la llevé al pecho. Eso fue muy bonito porque noté que ella se me abrazaba así con sus manitas.
-Pero salen sucios de sangre y fluídos.
-Claro. Pero yo estaba también perdida de sangre, de sudor y... de todo. En esos momentos, éso es lo de menos.
-¿No estabas cansada?
-No sé. Fue todo tan rápido que se me juntó todo.
-¿Y el cordón?
-Enseguida ví que había que cortarlo. Le salían cosas por la boca, tosía, se ponía morada... se veía que aquello no iba bien.
-Y decidiste cortarlo.
-Sí. Cogí el cordón del pantalón que me había quitado y que tenía ahí al lado. Ese cordón que hace de cinturón en los pantalones de tela, como canarios, y se lo até.
-¿Dónde exactamente?
-Justo en su barriguita. Luego fuí al comedor, con la niña a cuestas, a buscar las tijeras del costurero...
-¿Podías andar?
-Sí, dejando un rastro de sangre por toda la casa, pero bien. El problema es que las tijeras del costurero no estaban en el costurero.
-Suele pasar.
-Me fuí a la cocina, cogí las tijeras de la cocina y lo corté.
-Cordón, nudo, tijeras ¿Cómo se te ocurrió actuar así?¿Lo habías visto antes?
-Pues no. Mi marido siempre se burla de mi porque veo los forenses del CSI y esas cosas. A mi las series de médicos me gustan. Pero lo del nudo... no sé.
-¿Lo cortaste luego por tu lado?
-No me dio tiempo porque al rato ya entraron mi hermano y mi madre. Apenas estuve unos 10 minutos a solas con la niña.
-¿Tenían llave?
-Qué va. ¡Yo ya había dejado la puerta abierta para ellos! Es que no sé ni como lo pensé todo tan bien. ¡Todo calculado!
-¿Y la placenta?
-Se quedó dentro. Con un par de contracciones más, me la sacaron las chicas de la Cruz Roja.
-¿Cómo está Carolina?
-Bien. Le han hecho todo tipo de pruebas por si se infectó en casa.
-¿Nunca te pusiste nerviosa?
-¡No me dio tiempo! (ríe).
-¿El siguiente en casa?
-No, no. Primero que no habrá siguiente. Y segundo que si me llega a salir de nalgas no sé qué hacer.
-¿Qué dicen los médicos?
-Que lo hice muy bien y que no lo cuente porque les voy a quitar el trabajo (más risas).
Sabio instinto animal
«GRAVE HEMORRAGIA El médico que llegó en ambulancia apenas pudo certificar el nacimiento. Casi todo lo demás estaba hecho. Perdió tanta sangre que sábanas, edredón y alfombras han ido directamente a la basura. Su rostro reflejaba aún ayer una palidez preocupante. |
Tan anómalo nacimiento, además, alteró los conductos reglamentarios de la burocracia por lo que el padre, Javi, de sant Llorenç Savall, tenía ayer que solucionar pequeños problemas en el Registro Civil. |