Amador Blánquez, correcaminos

«El deporte es sufrimiento»

18/9/2004

Esta noche correrá, más que andará, los 83 kilómetros de la Matagalls-Montserrat. Lleva catorce años participando en esta prueba, de la que salen 2.000 y llegan la mitad. En 1996, su récord, lo hizo en 14 horas y media.

El granadino de Pedro Martínez, vecino de Torre-romeu y oficial de acabados en Grau S.A. durante 36 años, Amador Blánquez López, 64, tiene unas condiciones naturales tan extraordinarias que es capaz de andar 136 kilómetros en 24 horas sin dormir ni descansar.

 

-¿Hoy no camina?

-Hoy no porque tengo esta entrevista. Pero casi cada día ando un poco.

-A saber que será «un poco» para usted.

-A veces me voy a desayunar a Sant Llorenç Savall y vuelvo a comer a casa.

-¿Y eso cada día?

-Casi. Desde que estoy jubilado, hace un par de años, me levanto cada día las 6'30 y ando unas seis horas, 35 o 40 kms.

-Y ahora me dirá que si no camina lo echa de menos.

-Pues sí. Me hace falta. Ahora he estado de viaje organizado en Salamanca y me escpaba del grupo para caminar cada día.

-Se lo pide el cuerpo, claro.

-Claro, he de estar entrenado porque participo en muchas pruebas contínuamente.

-¿Qué busca con tanta competición?

-Retarme a mi mismo. Saber donde está mi techo.

-¿Por dónde va ahora su techo?

-En las 24 horas de Santa Susana hice 130 kilómetros sin dormir ni descansar. Quedé el quinto de 95 corredores.

-Se sentaría unos minutitos a tomar el aire.

-No, no. Por favor. Si hago eso ya estoy frito. No hay que descansar ni un momento. Y comer en los habituallamientos sin apenas parar.

-¿Y en Calella?

-En Calella son los 100 kms. Los hice en 20 horas.

-¿Qué más?

-También he hecho varios años la Ruta de las Ermitas de Navás que son 82 kms.

-Y es usted un jubilado.

-Pero cuando trabajaba igual. Hacía los 82 de Navás y, sin dormir, me iba a trabajar tan tranquilo. Ninguna pega.

-¿Qué le queda por probar?

-Las cien millas de Santa Susana. Son más de 160 kilómetros. Eso no lo he hecho aún.

-Lo suyo es obsesión.

-Hombre, obsesión...

-¿Qué espera de esta Matagalls-Montserrat?

-Se hace fácil. Con el entrenamiento adecuado, el equipo y calma, se hace fácil. La lástima es que el 40% se quedan por el camino.

-Ese no es su problema.

-No porque entreno. Voy mucho a la Mola, Montserrat, el Puig de la Creu, Núria, Rellinars.

-Usted es un fenómeno.

-Siempre me gustó el deporte.

-Pero una cosa es el deporte y otra...

-De joven ya practiqué ciclismo y fútbol y en Sabadell me he pasado 14 años entrenando fulbito en colegios.

-¿El médico le dice que está como un roble o que no haga locuras?

-Que siga adelante. Que no me agoto y que no hay nada malo en lo que hago. Estoy mucho mejor ahora que a los 48 años cuando empecé con esto.

-O sea que está como un roble.

-Tampoco porque tengo artrosis en cervicales y lumbares. Por eso no puedo llevar mochila.

-¿Y eso es malo?

-Sí porque me impide hacer largas tavesías como el Camino de Santiago o ir corriendo a Pedro Martínez, que es lo que más ilusión me daría. Sólo serían 20 días.

-¿Pero?

-Pero necesito coche de asistencai y mi mujer no conduce.

-¿Cuál es su ritmo cardíaco?

-57 pulsaciones por minuto. Es muy bajo. Y muy favorable para el deporte. Así, cuando los otros van por 200 pulsaciones por minuto, yo apenas tengo 130.

-¿Mejor solo o acompañado?

-Solo.

-¿Por qué?

-Acompañado hay conversación. Pero me pongo siempre el último porque, si no, los dejo atrás y me voy sin darme cuenta.

-¿Entonces?

-Para ir cómodo, mejor solo.

-¿Por dónde le vuela la mente cuando le vuelan las piernas?

-En el objetivo del día. Pongo la mente en el sitio a donde voy.

-¿Un par de calcetines o dos?

-En la Matagalls dos. Pero uno depués del otro. Me los cambio por higiene a mitad de travesía.

-¿Llagas?

-Ni una. Ni llagas ni ampollas.

-¿Busca el sufrimiento?

-Claro. El deporte es sufrimiento.

-Eso es masoquismo.

-No porque sabes que estás sufriendo para obtener una satisfacción posterior. Luego te encuentras fuerte y sano.

-¿Nunca se ha rendido?

-Nunca. Pero hay momentos que te preguntas qué hago yo aquí, por qué hago yo esto.

-¿Cómo supera ese momento?

-Con fuerza mental.

-¿Es más importante la mente que el cuerpo?

-Sí, en todos los deportes. Yo por eso he llegado siempre. Y he llegado bien, no tirado.

Bip-bip


 

«LA GRAN OPORTUNIDAD

El Granada de 1ª vino a buscarme, pero yo ni me enteré y mi padre dijo no».

Amador Blánquez lleva, medio siglo después, ese peso en su corazón hipotenso. No se enteró de la oferta del Granada hasta que fue ya mayor. Y no le extraña porque en Pedro Martínez, su pueblo natal, destacaba de chaval

como futbolista y jugaba siempre en categorías superiores.

Hoy no sabe si perdonar o no a su padre: «Es lo que había. Era la postguerra y había que trabajar para comer. Todos los padres hacían eso».