Pedro Castillo, danza del vientre maculina

«Me ayuda a soltar la cadera»

5/11/2004

El decorador e interiorista de Santa Cruz, Bolivia, vecino de Sabadell desde hace tres años y camarero de fin de semana en el restaurante Can Llobera, Pedro Castillo Coronado, 30, es el único hombre, desde hace un par de años, en las clases de danza del vientre que se dan en el Gimnàs Municipal de Sabadell.

-¿No le da vergüenza?

-No porque ya lo hacía en Bolivia.

-¿Se baila allá igual que aquí?

-Sí porque la monitora de allí era argentina, como Stela, la monitora de acá que también lo es.

-¿Stela le tiene enchufado?

-Un poco. Siempre me anima. Y eso me ayuda porque al principio me daba corte.

-¿Lo ve?

-Es que en este gimnasio todo el mundo te mira y se ponen ahí los chicos a mirar y empiezan a comentar.

-Normal, es usted el único hombre entre 20 chicas.

-Así es. También Stela me dice que nunca antes tuvo un alumno hombre.

-¿Qué le dicen sus compañeras?

-Todas me animan. Y si no puedo venir un viernes me piden que vuelva el viernes siguiente.

-Igual usted va para ligar con chicas.

-Ja-ja-ja. No, eso sí que no.

-¿Por qué lo hace?

-Para aprender a mover las caderas. Me sirve para estar en discotecas o alguna fiesta.

-¿Lo necesita?

-Claro, para soltar la cadera, coordinar movimientos y para...

-Dígalo, no se corte.

-No le entiendo.

-¿Para qué hacen las chicas la danza del vientre?

-Para mejorar su coordinación y su movimiento de caderas.

-¿Desbloquea esa parte que tenemos tan anquilosada?

-Así es. Y también para la cuestión sexual, claro.

-Por fin lo dijo.

-Es cierto, algunas posturas son más fáciles si has hecho antes la danza del vientre. Los movimientos pélvicos son más sencillos.

-¿Es esa la verdadera motivación de las mujeres al apuntarse a ese curso?

-Yo creo que sí.

-¿Qué ejercicio de la danza del vientre se le resiste todavía?

-Aún no sé mover exclusivamente el vientre sin mover ni un sólo músculo del resto del cuerpo. Se me mueve un poco el pecho y otras partes.

-Aprenderá.

-No porque ¿sabe qué es lo malo?

-¿Qué?

-Lo malo es que cuando llegas a un nivel determinado ya no avanzas más.

-¿Y eso?

-Como este año han venido chicas nuevas estamos repitiendo lo mismo del curso pasado. Lo mismo que en tai-chi.

-¿También hace tai-chi?

-Yo vengo al Gimnàs Municipal cada día, hago máquinas, sauna, hidromasaje, aerobic, tai-chi... Bueno tai-chi ya no por el mismo motivo: repiten los movimientos del año pasado y no avanzas.

-Le gusta cuidarse.

-Así es.

-¿Hay movimientos especiales para hombres en la danza del vientre?

-Movimientos no, pero sí atuendos especiales.

-Cuénteme eso.

-Stela me dice que debería llevar uno de esos pañuelos con redonditas metálicas, como lentejuelas que suenan.

-¿El sonido te advierte del movimiento correcto?

-Sí.

-¿Y ese pañuelo dónde se pone?

-Atado a la cadera como una falda.

-No es muy masculino.

-No, yo debería ponerme un chalequito de hombre en el pecho con las mismas lentejuelas sonoras. Pero como no lo tengo, no me importaría ponerme el pañuelo.

-Pero no se lo pone.

-Es que estamos tan a la vista. Si estuviéramos en una aula más cerrada... Pero por ahí delante pasa todo el mundo y los viernes vienen a mirar niños que no son ni del gimnasio. Sólo me faltaría el pañuelito en la cadera.

-Si el pañuelo es útil...

-Lo es.Tengo un llaverito de cadena y sólo éso ya me ayuda a moverme.

-¿Le llaman afeminado?

-Que yo sepa no.

-¿Se burlan de usted?

-Al principio las chicas nuevas me miran con desconfianza, pero me pongo delante para que vean que lo hago mejor que ellas y luego ya no me dicen nada.

-¿Está usted más suelto de caderas que ellas?

-Mucho más. Será porque vengo de Bolivia y ahí bailamos salsa y cumbia. Hay algunas chicas que no aprenden nada por más tiempo que vengan.

-¿Para desbloquear el vientre hay que desbloquear la mente?

-Es posible.

Muy posible


 

«EN LA SANGRE

Es lástima que acá en España sólo pueda trabajar de camarero», dice Pedro Castilla.

En Bolivia ejercía como decorador de interiores y asegura que su creatividad era reconocida por todos.

«De la nada te hago una obra de arte. En un momento te convierto ese papel de diario en algo bello. Lo llevo en la sangre».

En el restaurante donde sirve, cuando hay una boda, «ya el propietario me contrata el día antes para que acomode yo las flores del salón, las mesas y la decoración».