Xavi y Vicky: huracán Emily

«Iberojet

ha jugado con nuestras vidas»

26/7/2005

Por culpa del huracán Emily que ha asolado el Yucatán, y quizás de alguien más, están pasando su luna de miel en su piso de Els Merinals y tirando de ventilador. A las pocas horas de llegar a México sufrían el azote de un fenómeno perfectamente anunciado a todo el mundo menos a ellos. Al tercer día volvían a casa de un viaje que tenía que ser de quince días, muy enfadados y con ganas de recuperar sus 2.880 euros.

La animadora de Sabadell Gent Gran, Vicky Martí del Peral, 32, y el administrativo Xavi Mateos Astasio, 30, fueron, sufrieron y volvieron.

 

-Veo que aún lleváis en la muñeca la pulsera «todo incluído».

-Porque aun no nos creemos lo que nos ha pasado. Es demasiado increíble.

-¿El sábado 16 volábais a México sin saber nada del huracán?

-Sabíamos que había pasado por Cuba sin causar daños personales y que ya se había acabado.

-¿Qué os dijo la agencia?

-Iberojet no nos dijo nada. Éramos todo un grupo de españoles y nadie sabía nada.

-En algún momento os comunicarían que estaba llegando el Emily.

-Cuando ya estábamos en México, dentro del autocar y camino al hotel de Cancún, el guía nos dice como si nada que se esperaba un huracán el dia siguiente a las 8 de la tarde.

-¿Os preocupó?

-No porque él mismo no le dio importancia. Nos lo dijo como una curiosidad más entre los consejos de cambio de moneda, ropa o clima.

-¿Cómo os recibieron en el hotel de Playa del Carmen?

-Muy extrañados. Pensaban que con aviso de huracán no iba a venir nadie más. Los españoles de Iberojet fuímos los únicos que nos dejamos caer por allí.

-¿Cuándo os empezásteis a preocupar?

-Cuando vimos todas las ventanas del hotel con maderas claveteadas y sacos de arena en la base.

-Sin vistas al mar.

-En absoluto. Ya nos dieron las habitaciones que ellos llamaban «refugio» es decir, las que daban al interior y no al mar.

-¿En previsión del huracán?

-Sí. Se estaban preparando para una buena. Dormimos y a la mañana siguiente ya nos encontramos una nota en la puerta con instrucciones concretas.

-¿Qué instrucciones?

-Qué a las 5 nos encerráramos ya en nuestra habitación con comida, agua y velas y que deberíamos hospedar a otros clientes.

-¿Vinieron otras personas a vuestra habitación para pasar el huracán juntos?

-Un matrimonio escocés muy tranquilo, pero con dos niñas de 13 y 9 años un poco histéricas.

-¿Qué hicísteis?

-Meternos en la habitación con los escoceses hasta que nos cortaron la luz y nos quedamos a oscuras. Encendimos la velita y a esperar el Emily.

-¿Cómo se pasa un huracán a oscuras con cuatro escoceses?

-Con nervios. Estuvimos más de ocho horas sin ver nada mas que nuestras sombras, escuchando silbar el viento.

-¿Daba miedo?

-Pues sí porque oías temblar la puerta, todo el rato traqueteando como a punto de ceder y abrirse de sopetón.

-¿Podía suceder?

-Sí porque nos habían dicho que si la puerta cedía que nos metiéramos en el cuarto de baño.

-¿Que se oía?

-Estrépito de cristales rotos y pedazos de cosas que crujían y volaban y se estrellaban contra el suelo: bum! crash!

-¿Sin dormir?

-Imposible. En los momentos de tranquilidad nos tumbábamos en la cama y los escoceses en sus hamacas de piscina. Pero allí no dormía nadie y las niñas gritaban a cada ruido.

-¿Sin comer?

-Nos habían dejado agua, sandwiches y algo de fruta.

-¿Sin ver nada?

-Podías mirar por la mirilla de la puerta, pero ni nos atrevíamos.

-¿Así cuánto rato?

-A las 4 o las 5 de la madrugada, oímos ruido de personas en la galería y todo el mundo empezó a salir, en un silencio sepulcral, a ver los destrozos enormes del huracán.

-Si lo peor ya había pasado, ¿por qué tuvísteis que volver?

-En el hotel curraban por darnos el mejor servicio, pero todo había quedado destrozado, estábamos incomunicados, no había luz ni agua, las carreteras cortadas. Al final nos dijeron que teníamos que marchar en dos días porque apenas les quedaban víveres. Los hoteles vecinos ya estaban todos desalojados.

-Podíais visitar México.

-Iberojet nos ofreció o volver a casa o hacer ruta de miles de kms. una semana y la siguiente «ya veremos». Pero era nuestra luna de miel, queríamos tranquilidad, ya estábamos hartos de todo y volamos a casa.

-¿Volveréis a Cancún?

-Primero que Iberojet nos devuelva nuestro dinero y luego... sí, queremos volver. Eso sí, si algún día tenemos una niña no se va a llamar Emilita.

Ni Mitch si es niño


 

«ELLOS LO SABÍAN

Primero es desolación, ves el bosque arrasado, el hotel destrozado, cristales rotos. Pero luego recuerdas que Iberojet lo sabía y no avisó y te entra una rabia...»

Los 30 españoles que regresaron a Madrid, se quejaron por escrito en Barajas, «porque Iberojet ha jugado con nuestras vidas».

A Vicky le duele especialmente que pocas horas antes del huracán, el representante de Iberojet todavía les estuviera obligando a comprar cinco excursiones que, lógicamente, no han hecho.