Estela Barnes, abuela de la Plaza de Mayo

«Los bebés robados, hoy ya jóvenes, escuchan la voz de la sangre»

5/10/2005

La dictadura argentina mantuvo vivas a muchas presas políticas embarazadas hasta que dieron a luz. Luego las mataban y daban el bebé a un alto cargo del régimen o el ejército. Como ninga madre pudo nunca reclamar ese niño, nacieron las Abuelas de Mayo que ya han descubierto y dado su verdadera identidad a 81 niños, hoy ya jóvenes entre 25 y 30 años, de los más de 400 que fueron entregados.

La presidenta de Abuelas de Plaza Mayo, Estela Barnes de Carlotto, 75, quien aún no ha encontrado a su nieto Guido, fue ayer investida Doctora Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Barcelona.

 

-Si encuentran un hijo de la represión en casa de sus padres adoptivos...

-...nosotras les llamamos padres apropiadores o, directamente, ladrones.

-La pregunta es: ¿el joven ha de cambiar de identidad, domicilio y familia obligatoriamente?

-Hace 20 o 25 años, cuando encontrábamos bebés, la Justicia obligaba el cambio al domicilio de los abuelos biológicos y encarcelaba a los padres.

-¿Ahora ya no?

-No. Ahora tienen más de 25 años, se han casado y pueden decidir por sí mismos.

-¿Conocen a sus abuelos reales?

-Claro que sí, nosotras gestionamos ese encuentro con psicólogos, y abogados e incluso les damos un paquete que tenemos reservado para cada uno de los bebés desaparecidos.

-¿Qué paquete?

-Tenemos una caja para cada niño con fotos de sus padres, imágenes de vídeo o cintas con la voz de sus abuelos hablando de sus padres. Les damos la identidad y el pasado que nunca tuvieron.

-¿Algunos quieren cambiar de apellido?

-Todos tienen que cambiar de apellido. Y aunque conservan el nombre de pila, a veces agregan al nombre falso que les puso el ladrón, el verdadero nombre que les puso su mamá y que ellos deconocían.

-¿Cómo cambia la vida de alguien al saber de repente qué sus verdaderos padres fueron asesinados por una dictadura que, por el contrario, apoyó a sus padres adoptivos?

-Legalmente tienes que cambiar de nombre todas tus propiedades y hasta el apellido de tus hijos. Es una actividad burocrática a la que se entregan frenéticamente.

-¿Y psicológicamente?

-Nosotras decimos que, de repente, escuchan la voz de la sangre. La mayoría de padres policías o militares no lograron contaminar a esos chicos.

-¿La voz de la sangre?

-Cuando se desmorona la cáscara de crianza y saben quiénes fueron realmente, aflora la genética de sus papás, se identifican con ellos, los honran y se sienten orgullosos de ellos.

-¿Resuelve eso dudas trascendentes?

-Claro. Dicen con razón me castigaba cuando preguntaba, ahora comprendo aquellos silencios, por eso nunca quise seguir la carrera militar a la que ellos me dirigían.

-¿Me está diciendo que ser de izquierdas o de derechas está en nuestro código genético?

-No. La genética no tiene izquieras ni derechas. Es una cuestión de vida, de como se analiza. Los chicos no hablan de política. Hablan de unos padres que dieron la vida para que ellos vivieran en un mundo mejor.

-¿Para qué sirve recuperar la memoria histórica?

-Para que no se repita nunca más una atrocidad similar. Lo que se olvida se repite. En Argentina hubo más de 600 campos de concentración y hoy todos están siendo transformados en espacios de la memoria.

-¿Qué distingue a las Abuelas de las Madres de la Plaza de Mayo?

-Sólo la metodología. Íbamos todas juntas hasta que en octubre de 1977 las doce abuelas fundadoras se dieron cuenta de que debían buscar a sus seres queridos en otros lugares y de otra forma. Así nació Abuelas.

-Hace poco han caído dos leyes de impunidad y de perdón. ¿Cómo os afecta?

-Totalmente. Ahora sí tengo la posibilidad de encarcerlar a los ladrones de mi nieto

-¿Qué sabe de él?

-Que es varón, que nació el 26 de junio de 1978 y que su mamá, que fue mi hija Laura, le puso Guido como mi marido. Lo tuvo en un hospital militar, se lo arrebataron a las pocas horas y dos meses después la mataron. Sé que algún día podré abrazarle.

-¿Y si él no quiere abrazarla a usted?

-Eso sólo ha pasado en dos ocasiones de 81. Lo normal es que la abuela vaya con los brazos abiertos y el joven con los brazos tiesos abajo y diciendo señora, yo no voy a quererla de buenas a primeras. Pero el tiempo despierta muchas complicidades.

Es sabio


 

«ADN HASTA EL 2050

En 1984, ya sin dictadura, se hizo en Argentina el primer exámen genético a una niña y se confirmó lo que empezó a llamarse «índice de abuelidad».

De ahí nació el actual Banco Nacional de Datos Genéticos, único en el mundo, logro de las Abuelas.

Allí se guardan códigos genéticos de 220 abuelas que aún reclaman a sus nietos. Hasta el 2050 si un argentino, aunque sea ya anciano, duda de su identidad, podrá recurrir a ese banco y saber si sus padres no fueron los que él conoció sinó justamente sus enemigos.