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Feli Ibáñez, Médicos sin Fronteras «La vida es un suspiro» 6/10/2005 |
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Nacida en Manresa de madre de Sallent, fue educada en la religiosa Valladolid sin que la religión, dice, le haya influído para nada en sus opciones de vida. Desde Médicos Sin Fronteras en Barcelona, la médico y máster en Medicina Tropical, Feli Ibáñez Lladó, 40, ha pasado once años entre Angola, Congo y Sierrra Leona. Ahora coordina los proyectos en cinco países africanos a los que viaja unas siete veces al año. Lo explicó ayer en la Corporació Sanitària Parc Taulí. |
-Viaja contínuamente a Liberia, República Centroafricana, Angola, Sud-Sudán y Zimbawe. ¿Son los países más peligrosos de Africa?
-Sud-Sudán está casi en guerra, Liberia pendiente de elecciones, Zimbawe vive bajo una dictadura muy dura y tiene el 35% de la población infectada de sida y Angola, ahora msimo, es casi la más pacífica.
-Y para allá se va usted siete veces al año.
-El año pasado sí. Este año sólo llevo tres. Ya veremos como acaba.
-¿Por qué eligió esta vida tan dura?
-Al terminar medicina me plantée si quería entrar o no en el sistema. Probé Médicos Sin Fronteras, MSF, y me enganché.
-Pero se está jugando usted la vida.
-Claro, me la jugaba en el Congo cuando me paraban en un control militar unos soldados totalmente bebidos y fumados. Y en Angola en 1998 cuando me bombardearon y estuve dos meses y medio en un búnker. En Sierra Leona tuve que negociar medidas sanitarias con unos rebeldes armados hasta los dientes y también fumados.
-¿A cambio de qué ha tenido que sufrir tanto?
-A cambio de ser feliz porque en aquel momento tampoco eres consciente de estar sufriendo.
-¿Vale la pena?
-Absolutamente. En los últimos once años de mi vida he aprendido a valorar las cosas, a priorizar, a crecer.
-¿Sacrificando cosas como una pareja estable?
-No es ningún sacrificio. La pare estable está bien cuando la tienes y también está bien cuando no la tienes. En la vida hemos de hacer lo que sentimos a cada momento. Esto es muy corto.
-¿«Esto» quiere decir la vida?
-Por supuesto. La vida es un suspiro. Tan corta que si no sigues a cada momento el camino que sientes, se te va y no has hecho nada.
-¿Y cuando llegue a los 65 y se jubile sin esa pensión que dan a las doctoras de hospital?
-Lo primero que no sé si voy a llegar a los 65 años.
-En un suspiro.
-Hombre, en MSF yo tengo un contrato. Pero además me he hecho mi plan de pensiones. Tampoco hay que ir a lo loco.
-Sin sacrificios.
-Yo no he sacrificado nada. He elegido.
-¿Volvería a uno de esos países a vivir dos o tres años como hacía antes?
-Tanto tiempo ya no. Vivir aquí también tiene sus ventajas: comer en un restaurante, ir al cine, ver crecer a tus sobrinos, estar con tus padres ya mayores...
-¿Hacen más los estados y la ONU que las ONGs?
-Es diferente. Ellos hacen política. Nosotros estamos donde se nos necesita sin mirar la política.
-¿Hay demasiadas ONGs?
-A veces ciertamente nos encontramos dos o tres ONGs trabajando en lo mismo. Pero hacemos falta en otros lugares. O sea que, sobrar no sobran.
-¿Algún día las medicinas serán gratuitas?
-Deberían.
-Los laboratorios farmacéuticos dicen que ellos sólo invierten millones en investigación para recuperar ese dinero y un poco más.
-Y lo comprendo. Pero también es cierto que si cobran a los países ricos y no a los pobres, también les salen las cuentas.
-¿Tenéis la sensación de estar haciendo un mundo más justo o que, a pesar de vuestro trabajo, sigue siendo cada día más injusto?
-Yo sólo sé que mi misión es ésta y que hago lo que tengo que hacer.
-¿Pero hay cada día en el mundo más o menos hambre y miseria?
-La OMS dice que menos. Pero yo, cada vez que salgo de un país pienso que no me voy a encontrar nada peor y siempre me equivoco. En el siguiente siempre veo morir de hambre todavía más niños.
-Aún no me ha dicho aquello de «he recibido más de lo que he dado».
-(Ríe) Bueno, yo sé que he dado mucho y también que he recibido mucho. No sé si más o menos, pero ha habido grandes ejercicios de amor.
-Siempre ríe. Me gusta la alegría con que trata la tragedia.
-Me hacen gracia las preguntas. A los periodistas siempre os interesa más la ayuda del voluntariado que las causas reales de la miseria.
-Soy todo oídos.
-Pues por ejemplo, si nosotros no compráramos petróleo y diamantes, en Angola no hubiera habido la guerra del 98.
-De diamantes puedo pasar, ¿pero qué gasolina he de comprar para no ser culpable de genocidio?
-Pues hay marcas más comprometidas que otras. Pero no puedo decirte. Como yo no tengo coche...
Un ser puro
«ALBERT VIÑAS Al cooperante sabadellense de MSF, Albert Viñas, le conoció en Angola. Sólo pensar en él, se pone a reir. «Es nuestro coordinador logístico en Luanda, pero madre mía, que energía tiene ese muchacho. Con lo delgadito que es yo no sé de donde saca tanta |
energía». Por lo visto esa persona tranquila que conocemos en Sabadell, en Angola se transforma en un ejecutivo sanitario imparable. Y, lo más chocante para Feli Ibáñez, «en un bailarín extraordinario; ése baila africano, occidental y lo que le echen». |