Rosa Vilchez: el lío padre

«Ya han aparecido tres hermanos...

y saldrán más»

15/11/2005

Después de buscarlo toda su vida, hace unos diez años conoció por fin a su padre. El pasado jueves, en el programa de Antena-3, El Diario de Patricia, conocía a otro hijo de su padre. «Ya somos tres hijos de madres distintas, dice, y ya verás tu como con el tiempo irán saliendo más», dice con su sonrisa de pilla.

Rosa Vilchez Arévalo, 56, se llamaba antes Rosa Arévalo Sánchez, pero se cambió el apellido cuando el ADN le dio la razón. Hace cinco años se trajo a su padre de Bilbao y hoy viven ambos en la calle Jabonería, pero en pisos separados.

 

-La historia es complicada así que, por favor, cuéntela despacito y desde el principio.

-Hace 56 años mi padre dejó embarazada a mi madre y la abandonó. Yo nací en la inclusa de Madrid, pero me crió mi abuela en Villanueva de la Reina, el pueblo de mis dos padres en Jaén.

-¿Qué le contaban de su padre cuando era niña?

-Ni se mentaba. Era tema tabú.

-¿Usted no preguntaba?

-Un día, ya en el Pueblo Nuevo de la Salut, viendo que en el programa Reina por un día, que me encantaba, una niña cumplía su sueño de ver a su pade vestido de militar, yo dije: pues yo no me muero sin conocer a mi padre.

-¿Qué dijo su madre?

-Me arreó una guantá que me dejó doblada. Nunca más volví a hablar de ello, pero en ese momento decidí que, de mayor, encontraría a mi padre.

-Y lo hizo.

-Sí, trabajé en el textil, a los 18 me casé y empecé a hacer gestiones.

-¿Cómo se busca un padre del que no se sabe nada?

-Fue muy complicado, sobre todo porque viví dos años en Australia y hasta desde allí tuve que enviar algunas cartas.

-Pero lo encontró.

-Gracias a un amigo del pueblo que le hacía llegar mis mensajes. Me enteré que vivía en Bilbao donde había arruinado una inmobiliaria y vivía con una mujer 20 años mayor que él, pero rica.

-¿Cómo fue el encuentro?

-Lo pillé en pijama en su habitación del hotel de Benidorm, donde pasaba temporadas. Así le rompí todo el secretismo con que quería llevar el asunto. Su mujer se enteró de golpe y nunca me aceptó.

-¿Reaccionó bien él?

-Sí. Me abrazó, charlamos y estuvimos viéndonos unos días. Desde entonces empecé a viajar a Bilbao a menudo para cuidarles hasta que me los traje a Sabadell.

-¿Por qué?

-Porque él es muy autoritario y cada vez exigía que fuera más a Bilbao para cuidarlos. Pero yo no podía con tanto viaje.

-Total que se vinieron.

-Se compraron un piso cerca del mío, pero ahora ella con 90 y tantos años ya está en una residencia de día.

-¿Cómo se lo han tomado los familiares de su madre?

-Mi abuela nunca me lo hubiera permitido porque era odio bendito lo que le tenía. Los demás eran reacios a que me lo trajera a Sabadell, pero ahora ya me lo consienten.

-¿Cuál es hoy su relación con su padre?

-Nos vemos, pero también nos discutimos. Miente más que habla, ha sido un gandul toda la vida, exige a todo el mundo y sólo le importa salir bien guapo a la calle.

-En la tele se le veía muy elegante.

-Claro. Se compró un traje para salir en la tele. ¡Bueno es él para presumir!

-¿Está contento de cómo quedó en El diario de Patricia?

-Mucho, ahora sólo quiere pasear por la calle para que le reconozcan.

-¿Pero cómo fuísteis a ese programa?

-Nos llamaron porque Juan Antonio, otro hermano del que yo no sabía nada, pensaba que su padre había muerto y quería contactar con su familia.

-Y Patricia va y se lo presenta vivito y coleando.

-Era lo último que se esperaba el muchacho.

-No parecía muy contento. Es más, parecía enfadado.

-Claro se sintió engañado, como todos nos hemos sentido siempre engañados. Mi padre miente mucho y bien.

-¿Hay más hermanos por ahí?

-En Alicante hay otra muchacha. Pero por lo menos su madre vivió tres años con mi padre. Aunque el tema también era tabú. Nadie ha querido nunca recordarlo.

-¿Por qué habla de su padre con tanta dureza?

-Porque él es así. Muy exigente. Todo lo pide. Si no le paras los pies, a los dos minutos de estar a su lado ya estás por debajo suyo. Siempre ha sido así y tienes que andarte con mucho ojo.

-¿Y si es así, por qué lo quiere usted a su lado?

-Porque es mi padre. Yo de pequeña cuando veía un mendigo siempre pensaba ¿y si mi padre anda por ahí, tirado por la calle?

-Ya ve que no.

-Aún así yo tengo que cuidarle y le cuidaré hasta el fin.

Haz lo que debas


 

«GENIO Y FIGURA

Genio y figura hasta la sepultura Diego Vilchez se dejó querer por la cámara. Disfrutó lo indecible de sus minutos de gloria ante Patricia sin percatarse de cómo le veían la mayoría de televidentes, especialmente las mujeres.

En el público algunas se reían, pero la mayoría no daban crédito a tanta desfachatez.

El hombre llegó a reconocer su propia firma en la partida de nacimiento de Juan Antonio, pero dijo no recordar haberla firmado.

«Iría yo bebido», dijo desentendiéndose.