Vicenta Ruiz: puntaire

«La dificultad

está en la perfección»

15/12/2005

Hoy se cierra en el Casal Pere Quart una de las exposiciones con mayor número de visitantes del año, unas 20.000 en 15 días. Se exhiben encajes de bolillos que dejan admiradas a cuántas pasan. La responsable del éxito es la presidenta de la Associació de Puntaires de Sabadell (130 socias y alumnas), Vicenta Ruiz Gil, 62.

A los 7 años ya movía bolillos de tronco en La Carolina (Jaén). Lo dejó con la emigración y en Sabadell ejerció de pescatera. Pero a los 45 reemprendió su afición infantil y la ha convertido en el faro de su vida.

 

-¿Cómo pueden las «puntes» arrastrar a 20.000 personas?

-La artesanía provoca mucha admiración. El trabajo bien hecho y tan bien acabado.

-¿La gente lo valora?

-Ya lo creo. Mire a esa señora (una visitante dice quina preciositat, on vas a parar). Todas se quedan boquiabiertas. Hay tanto por aprender.

-¿Le queda a usted algo por aprender?

-Mucho. Cada año voy al curso que dan en Barcelona unas puntaires de Brujas (Bélgica).

-¿Pero qué le enseñan?

-Pues la Gran Duquesa belga, que es como este rosetón, tiene sus secretos

-Y sale al extranjero.

-He estado en los congresos de Holanda, Barcelona, Finlandia, Bélgica, Suecia, Inglaterra y Chequia. Mire ésto.

-¿Qué es esto?

-Un gorrito de bebé que me destacaron como la mejor pieza española en el congreso de Finlandia.

-¿A dónde va este verano?

-Toca Praga, pero me parece que a éste ya no voy a ir.

-A que sí.

-No, de verdad. Después de esta exposición yo ya...

-¿Veinte años son suficientes?

-Casi porque en Sabadell fuimos un grupo de señoras del Casal d'Amistat per la Dona las que lo iniciamos en 1989. Gracias a Teresa Herrera que fue la maestra de todas nosotras.

-O sea que las «puntes» no son exclusivamente catalanas.

-Ni mucho menos, pero en Catalunya tenemos dos escuelas muy buenas, la del Arboç y el refil de Arenys. Son técnicas diferentes.

-Y usted enseña las dos.

-Yo enseño todas las técnicas, pero algunas son tan especiales que sólo las doy en clases muy limitadas.

-¿Cada día da clases?

-Todas las tardes y algunas mañanas. Al Club d'Avis de la Creu Alta, el de Sant Josep, AV de Gracia, en nuestra asociación y ahora estoy muy ilusionada con esto, mire, venga (me lleva a una sala), lea.

-¿Alumnas del colegio Enric Casassas?

-Sí señor. Tienen 7, 8 o 9 años y mire lo que hacen ya, un tapete, un cuadro, un punto de libro...

-¿En cuanto crezcan lo dejarán?

-Claro. Pero cuando tengan 40 o 50 años lo volverán a tomar como nos ha pasado a todas.

-¿También a usted?

-Totalmente. Yo a los 45 años cuando pude retomar mi afición de la infancia me reencontré conmigo misma. Y me gustaría que constara otra cosa.

-Adelante.

-En esta exposición todos los trabajos han pasado poco o mucho por estas manos (enseña las suyas). Son alumnas que aprenden y siempre las he ayudado en algún momento.

-Y habrá por lo menos 200 piezas.

-Más de 600. Y tengo más de cien alumnas.

-¿A las mujeres os encanta para encontraros y charlar, por relax, por terapia, por amor al arte...?

-Por todo lo que ha dicho.

-¿También terapia?

-Una alumna que no podía mover las manos me vino recomendada por el médico. Le quitó el ganchillo y la media, pero le recetó las «puntes». Y para la depresión va muy bien.

-¿Qué dice su marido?

-Es un santo. A él y a su comprensión le debo todo lo que yo he podido hacer en este mundo.

-¿Cuánto puede valer la pieza más cara?

-Esa Mare de Déu de Montserrat podrían valer dos millones de pesetas.

-¿Alguien las pagaría?

-Un experto sabría ver que aquí hay más de un año de trabajo y con el hilos más fino. Yo ahí sobrepasé los 1.500 bolillos en el cojín.

-¿Y los peúcos de Doña Eleonor?

-Para esta réplica que exponemos aquí me llevé el cojín al camping y tuve que trabajarlo mañana, tarde y noche durante tres meses. No podía ni ir a la playa.

-¿Cuál es la dificultad?

-La perfección. Hasta lo más sencillo puede, o no, ser perfecto.

-¿Ha sido el trabajo más importate de su vida?

-Lo más importante fue que el Ayuntamiento me lo encargara a mi. En Sabadell somos muchas puntaires y, la verdad, me sentí muy halagada.

La puntilla


 

«-PEÚCOS PARA ELEONOR

Sus cinco minutos de mayor gloria los vivió Vicenta Ruiz junto a los príncipes de Asturias en el Ayuntamiento de Sabadell.

Ahora muestra con orgullo en su exposición la copia exacta de los peuquitos

y babero que regaló a Felipe y Letizia. Ni azules ni rosas sino blancos pues se ignoraba aún el sexo de la heredera.

«Cuando el alcalde les dijo que yo era la autora, me miraron y saludaron con tanto cariño que ví que agradecían mucho el obsequio. Y lo valoraron porque se interesaron mucho por la técnica».