Cristóbal Ruiz: huelga la construcción
«La construcción es una mafia
27-09-2006

SComo secretario general de la Construcción de Comisiones Obreras en el Vallés, Cristóbal Ruiz Cabas, 56, será el primero de ir como piquete informativo a todas las obras en la huelga del viernes.
Para él la construcción no sólo es la lupa que aumenta todas las vergüenzas de nuestra sociedad, sino mucho peor: «la realidad es todo lo que la gente pueda imaginarse desde fuera, pero multiplicado por diez».

Cristóbal Ruiz: huelga la construcción
—¿La huelga de este viernes es contra la precariedad o contra la siniestralidad?
—Contra ambas.
—¿Y con una huelga lo van a solucionar?
—Si no cambia nada iremos a la huelga general de la construcción en toda España. Esta huelga es sólo en la provincia de Barcelona.
—¿Por qué sólo en Barcelona?
—Porque es donde más han aumentado los accidentes de trabajo. Sólo en el Vallés Occidental ya habido 534 accidentes más en el primer semestre del 2006 que los que hubo en el mismo período del 2005.
—¿Muertos?
—En el Vallés Occidental ya llevamos seis este año. El último en Montcada hace unos días.
—¿A qué lo atribuye?
—A las subcontratas y los prestamistas.
—Empecemos por las subcontratas.
—La promotora cobra 70 millones de pesetas para hacer un chalet. El constructor al que contrata ya solo se lleva 60, la empresa de material sólo 50. Hay tantas empresas subcontratadas que, al final, la obra se hace por cuatro duros y no queda dinero para el trabajador ni para su seguridad.
—¿Y el prestamista?
—Es el último eslabón en esa cadena de subcontratas. Tu contratas un prestamista y en menos de 24 horas te trae 40 polacos, 40 chinos o 40 magrebíes.
—¿Los emigrantes son los que más se accidentan.
—Sí. Y un eventual se accidenta el doble que un fijo.
—¿Por qué?
—Es normal. No conocen el idioma, no entienden bien las instrucciones, nadie les paga un cursillo de formación, no tienen papeles y no se atreven a exigir seguridad.
—¿Y eso no puede pararse?
—Nosotros hemos entrado una nueva ley contra la cadena de subcontratas, o al menos para su regularización, en el Parlamento, pero el PP la tiene encallada en el Senado y no prospera.
—¿No hay mas vía que la parlamentaria?
—Por inciativa de los sindicatos, la Generalitat pagó el año pasado parejas de técnicos de UGT y CC.OO para visitar las obras y recomendar medidas de seguridad. Si no se cumplían, enviaban un inspector.
—¿Qué pasó?
—Que este año la Generalitat ya no ha dado presupuesto para ello y se han abolido los «delegados territoriales de prevención».
—¿Es esa la causa en el incremento de la siniestralidad?
—Una más.
—¿A la empresa le sale más barato pagar la indemnización del muerto que un andamio en cada obra?
—Claro. Sólo las cinco constructoras más importantes de España, las que cotizan en bolsa, han obtenido en 6 meses unos beneficios netos de 1.540 millones de euros, o sea 270.000 millones de pesetas.
—Eso sale a más de 25.000 millones cada una. ¿Ha dicho netos?
—Claro ¿Qué les importa a ellos pagar una multa de 4 millones?
—Pues habrá que ponerse duro.
—Por eso la ley que solicitamos los sindicatos ya propone que intervenga la fiscalía, que los empresarios vayan a la cárcel y que se les persiga por la vía penal en cada accidente grave.
—Parece todo muy caótico.
—Caótico es poco. De los cinco trabajadores que murieron este julio en la obra faraónica de 10.000 millones del @22 en Sant Adrià, sólo uno pertenecía a la construcción.
—¿Y los otros cuatro?
—Uno tenía el convenio de comercio, otro no sabemos aún qué convenio tenía, y dos eran sinpapeles. ¡Ah! y cada uno venía por una empresa distinta.
—Y con contrato temporal, claro.
—Por supuesto. Mientras en todo el país la precariedad es del 30%, en la construcción es del 90%. En otros países no existe esa diferencia.
—¿También se accidenta más un trabajador de la construcción que de otro sector?
—Tres veces más.
—¡Pero esto es un desastre!
—Un desastre no. La construcción es una mafia.
—¿Corrompen ellos a los políticos?
—Sólo hay que leer los diarios: Marbella y un pelotazo inmobiliario tras otro.
—Escucharle da miedo.
—Es que es así: pistoleros, prestamistas, amenazas, sobornos, coaccciones, corrupción. Una mafia, ya lo puede poner en letras bien grandes.
Ya está puesto
IMPLICACION PERSONAL
Está tan sensiblizado por el tema que él mismo detuvo unos derribos, o lo intentó, en su calle de la Creu.
«Unos emigrantes de una empresa de derribos local iban picando la pared subidos a ella sin casco sin andamio y sin nada, en la calle Jabonería. Les advertí que se iban a matar, hable con el encarghado y dije que era el sindicato, pero no me hicieron caso y llamé a la Urbana. Vinieron dos coches y me dijeron que no era de su incumbencia»