José Luis Landry, concertista de castañuelas
««Mozart me hablaba en sueños y compuse para él»
17-11-2006

En Sabadell ha nacido una estrella. Hasta desde Alemania vendrán mañana a escucharle en el Àgora del Centre Cívic Sant Oleguer. Entre el resto del público habrá también lo más selecto del desconocido, pero inmenso, mundo de la castañuela.
Nacido en Aulet (Huesca), pero vecino de Sabadell desde hace 50 años, el ex-instalador industrial, José Luis Landry Pallarés, 54, ya está considerado internacionalmente como el heredero de José de Udaeta, el genio vivo de la castañuela más reconocido en el mundo.

José Luis Landry, concertista de castañuelas
—¿Qué diría Mozart si escuchara sus acompañamientos de castañuela para sus sonatas?
—Conociéndole, estoy seguro de que le encantarían.
—¿La castañuela es el instrumento español por excelencia?
—Ni hablar. Eso son mitos que salen de nuestra incultura. La cuñada de Tutankamon ya tocaba castañuelas hace 4.000 años.
—¿Pero usted no tocaba la guitarra?
—Empecé con la guitarra flamenca de la mano de Reinaldos y Lozano. Me pasé a la jota en el Centro Aragonés de Sabadell. Y monté el grupo folklórico Rondalla Aneto donde practiqué con laúd, bandurria, requinto y cítara.
—¿Y de ahí a la castañuela?
—Aún no. Como director de coros y danzas del Centro Extremeño de Barberà, había de dar clases de castañuela, pero como no tenía ni idea, conseguí unos casets y me introduje en este mundo.
—Con casets no se llega donde usted ha llegado.
—Es que pasó otra cosa: un día, montando una instalación eléctrica, me rompí el índice de la mano derecha. No podía moverlo y empecé a hacer rehabilitación con las castañuelas. El dedo ha quedado torcido pero tuve suerte y los tendones se soldaron.
—Vaya rehabilitación más rara.
—Ocho horas al día durante un año estuve dándole a las castañuelas. Sudaba sangre, pero me animaba ver que el dedo se movía un poquito más cada día.
—Y hoy se lo disputan las sinfónicas de Alemania.
—Bueno, la historia es más larga.
—Vamos allá.
—Conocer a José de Udaeta me descubrió un nuevo mundo, una castañuela que no tenía nada que ver con la folklórica.
—¿La estudió por fin?
—Estudié los cinco cursos de Malera en un año y, en 1993, tuve el atrevimiento de apuntarme a un curso de Udaeta en Sitges y descubrí que era el único aficionado. Todos los demás eran profesionales que venían de Estados Unidos, Alemania... de todo el mundo.
—¿Aprobó?
—El mismo Udaeta me dedicó el diploma, mira:«A mi estupendo amigo José Luis Landry, el castañueletero».
—¿Le adoptó Udaeta?
—Un poco. Me lleva de aqui para allá y... sí, es como mi padre.
—¿No es otra institución en la castañuela la ripolletense Emma Maleras?
—Hombre claro. Su sistema de escritura para castañuelas es reconocido en todo el mundo. Su sucesora es Consol Grau que tiene mi edad y pienso que toca mejor que yo.
—¿Usted es más loco?
—Eso dicen, menos ortodoxo. Lo de Mozart fue una auténtica locura.
—¿Cómo se le ocurrió?
—Mozart me hablaba. Se me aparecía en sueños y en el 2003 compuse para una docena de sus temas que tenía en la cabeza desde niño.
—¿Qué es eso de que le requieren en Alemania?
—En el último año y medio he tenido que ir diez veces. Primero como acompañante técnico de Udaeta porque le hice un DVD. Pero desde enero del 2005 ya me piden a mi el concierto de Mozart. Primero la Academia de Kiel, después Hamburgo, después Stuttgart...
—¿Cómo es un concierto suyo?
—Me siento en un cajón flamenco hecho a mi medida, pongo el CD de Mozart y toco las castañuelas encima. Los alemanes se vuelven locos. Dicen que es revolucionario.
—¿Y no lo es?
—Yo qué sé (ríe). Yo compuse eso como compongo para Lords of the Dance o Bob Dylan o lo primero que me pasa por la cabeza.
—¿Ha dicho Bob Dylan?
—En el castillo de Vaihingen/Enz dí un concierto con temas de Bob Dylan acompañando al guitarrista americano Young Babbitt. Era público joven con pelo de colores. Aquel sí que está loco.
—¿Por qué?
—Loco de la electrónica. Me pone unos sensores Midi en la muñeca, samplea el sonido de la castañuela y la hace sonar como tambor, como charly... como cualquier instrumento de percusión. Unos efectos que alucinas.
—¿Podría tocar en una sinfónica?
—He tocado con la de Stuttgart. Pero en la de Sabadell no me quieren. Cuestión de mentalidad.
Nadie es profeta en su tierra
LA CASTANYOLA VISUAL
El concierto de mañana sábado, a las 19’00h en Àgora, se titula La castanyola visual porque se acompaña de imágenes en pantalla.
En la primera parte ofrecerá el Petit homenatge des de Sabadell a W.A.Mozart, que le ha abierto las puertas de toda Alemania: cuatro sonatas, un rondo y un concierto para trombones que él acompaña a las castañuelas.
En la segunda sonarán de Bizet a Beethoven pasando por Sarasate, Larregla y Boccherini.