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Inés Alberdi, socióloga
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««No matan por amor,
sino por honor» |
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18-11-2006
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La catedrática de sociología en la Universidad Complutense de Madrid, diputada por el PSOE en la Asamblea de Madrid, portavoz de la comisión parlamentaria de familia y coautora del libro Tolerancia Cero («La Caixa») junto con Luís Rojas Marcos, Inés Alberdi Alonso, 58, estuvo el martes en Sabadell, invitada por el Ayuntamiento, para hablar de «Las raíces de la violencia de género». |
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| ¿La violencia de género es nueva o ha existido siempre? Ha existido siempre. Lo que ocurre es que ahora nuestro país ha elevado el listón ético y ha empezado a castigarlo. ¿Es que antes estaba bien visto que una hombre pegara a su mujer? Se veía como más natural. Pero hoy la opinión pública está ya muy concienciada contra ello. Y los jueces. También. Hace 20 años, si la maltratada era esposa o novia era un atenuante. Hoy es agravante. ¿Ahora hay más casos o hay más denuncias? Más denuncias. Se está perdiendo el miedo a denunciar. Aún cuando muchas mujeres piensan que, si denuncian, el maltrato será peor. ¿Tienen razón? Desgraciadamente sí. Cada mujer tiene que valorar si le compensa denunciar o no. Debe asesorarse, pero nadie puede obligarla a denunciar. Las extranjeras de España mueren cinco veces más que las españolas ¿Se sabe si agreden más latinoamericanos, magrebíes, del Este de Europa o asiáticos? No. Ese dato no se tiene. ¿Y en sus países? Sólo recientemente empieza a haber estadísticas. Y sólo en algunos países. A mi me cuesta creer que en el norte de África haya menos violencia que en Escandinavia. Para mi es sólo que en el Norte de Africa no hay estadísticas. ¿Y por qué le cuesta creerlo? Que las tengan sometidas no significa que las maten. Eso es cierto. Las muertes se producen en caso de libertad y la decisión de autonomía de la mujer: trámites de divorcio, separación, libertad económica, libertad social... O sea que si la mujer árabe no tiene tanta libertad... ...también puede «cobrar». Pero si no tiene dónde ir, puede haber menos asesinatos. Algunas madres dicen que dan a sus hijos «bofetadas con amor». ¿Puede haber bofetadas conyugales con amor? Yo no creo en las bofetadas con amor. Ni al menor ni a la pareja. Muchos hombres que matan se quedan al lado del cadáver, se presentan a la policía o se suicidan ¿Si no son asesinos, de qué se están liberando? ¿Qué ganan? Nada. Es una cuestión de honor. Para entender ese comportameinto hemos de acudir al teatro del siglo de oro español. ¿Lope de Vega y Calderón? Ahí se ve que cuando una mujer marcha de casa, el que queda en deshonor es él. ¿Y aún estamos en ésas? Pues sí. Es algo que va muy relacionado con el control sexual de la mujer. Hay hombres que su mujer les importa un rábano, que no se acuestan con ella nunca, pero si se va con otro la quieren matar. Eso no es amor. Es control, es poder. Y cuando lo que está en juego es su honor, tienen que demostrarlo ante terceros. La maté porque era mía, sí. Pero insisto: ¿qué ganan? En su lógica demencial, se quitan la ofensa terrible que creen que ella les ha infligido. Eso es más fuerte que su propia vida. ¿Puede la violencia física masculina estar provocada por la violencia verbal femenina? Toda violencia, tanto física como verbal, tiene un punto de arranque externo. Si yo me enfado con mi jefe será por algo, pero eso no justifica que le de un puñetazo. No es sólo en casa. Hay también violencia en la calle, escuelas y hospitales. Efectivamente, es un problema de toda la sociedad. Cada vez hay más gente que quiere imponer su criterio de manera violenta porque no tiene suficiente autoridad para imponerla de otro modo. ¿Es la violencia un recurso más urbano que rural? No. Camilo José Cela nos mostró bien la violencia rural en La familia de Pascual Duarte. Tiene otros rasgos, pero sigue siendo violencia. ¿La violencia es genética o se aprende? Se aprende. Como la ternura y el amor. Todo se aprende. ¿Funcionan los programas de rehabilitación de maridos violentos? ¿Se reconcilian ya matrimonios con éxito? Pueden funcionar. Sobre todo en las primeras fases de violencia. A su conferencia en el Museu d’Història de Sabadell han venido 49 mujeres, un hombre y tres adolescentes. Un éxito (ríe), normalmente sólo vienen mujeres. Y es comprensible porque son las que llevan la peor parte. Pobre siglo XXI |
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FELIZMENTE CASADA
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A menudo tiene que soportar que le pregunten si sus especialidades, violencia de género y divorcio, tienen que ver con su vida privada.
Falso. Inés Alberdi nunca se divorció, está felizmente casada y tiene dos hijos de 32 y 27 años «que afortunadamente viven en Madrid y a los que veo a menudo». Y si le preguntan le da la risa porque ya su madre le insinuaba que, por favor, cambiara el tema de su tesis doctoral, el divorcio. No fuera a influir en su propio matrimonio. |
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