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Bertha Rosa Guerra: explotación infantil
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«Luchamos para que los niños sean niños»
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23-11-2006
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La psicóloga nicaragüense Bertha Rosa Guerra Gallardo, 52, coordinadora del Programa de Erradicación del Trabajo Infantil que depende de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, estuvo ayer en nuestra ciudad invitada por Sabadell Solidari. |
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| ¿Alguna buena noticia? Muchas. La primera que mi país ya lucha explícitamente contra el trabajo infantil. Estado, sindicatos, empleadores y municipios ya reconocen que no se trata sólo de niños de la calle. ¿«no sólo»? El 30% de nuestros adolescentes trabajan en minas abandonadas a 30 metros de profundidad, excavan pozos para meter tuberías de agua y gas... hay niños de 9 años trabajando en la construcción. Le estoy pidiendo buenas noticias. Los niños más pequeños se están retirando ya de las actividades más peligrosas. ¿En toda Nicaragua? Excepto en el departamento cafetero de Jinotega porque allí los padres llevan a sus niños a cortar el café y así ganar más dinero. ¿No es un problema de capitalismo salvaje sino de tradición familiar? Es un problema de debilidad de una ley que no se cumple. A mi los productores me decían mira qué lindo toda la familia unida trabajando. Pero ya eso se acabó. ¿Qué pasó? PQue los consumidores ingleses de ese café le han hecho boicot. Y ahora hay una empresa que certifica productos justos que ha dado dos años a los cafeteros de Jinotega para erradicar el trabajo infantil de sus plantaciones. O sea que los boicots funcionan. Oh sí funcionan. Sólo si erradican el trabajo infantil de sus campos darán su homologación de comercio justo y los ingleses volverán a comprar. Pero eso mermará los ingresos de la familia. La OIT no quiere que ellos tengan menos dinero. Quiere que tengan más, pero respetando las leyes. ¿Cómo han reaccionado los cafetaleros? Están bien nerviosos y con motivo. Les han dado un buen susto pero van a poner escuelas, guarderías y campos deportivos para que vayan los niños mientras trabajan sus padres. ¿Si les pagaran un buen salario, usted no se quejaría? Me quejaría igual. No luchamos para que se les pague bien, sino para que los niños sean niños. ¿Y eso que significa? Para que estudien, jueguen, se preparen y se diviertan. Cuánta más cultura tengan, menos se dejarás explotar. Un mediático economista catalán asegura que si sacas a los niños y niñas de su trabajo infantil caerán en la prostitución. Por favor, es exactamente lo contrario. Es precisamente el trabajo infantil lo que termina llevándolas a la prostitución. Explíqueme eso. Hay un sector muy peligroso de nuestra economía con un nombre bien bonito. Se llama Servicio Social y Comunitario ¿Sabe qué significa? Ni idea Servicio doméstico. Las niñas que llegan del pueblo a la ciudad cargadas de ilusión con 9 años, sirven en las casas como esclavas. Las llaman «hijas de casa». ¿Y dice que eso es peligroso? Sí porque acaban obligadas a mantener relaciones sexuales con sus patrones o con los hijos de la familia. ¿Acaban? En cuanto se quedan embarazada son tiradas a la calle. De ahí van a las monjitas, contra las que no tengo nada pero te desarrollan la idea de deshonra y culpabilidad. Y de ahí directamente a la prostitución. ¿Qué productos me recomienda que no compre? ¿Qué marcas debo boicotear? Yo no me atrevo a decirle marcas. Ya hay empresas que se dedican a la certificación. Algo sabrá. Puedo hablarle de Mangosa, una empresa de mangos que tuvo mucho mano de obra infantil. Pero los compradores llegaron por sorpresa, los pillaron y dejaron de comprar. ¿Qué pasó con Mangosa? Les fue muy mal por explotar a los niños. Creo que la empresa ha desaparecido. ¿Cuándo dejamos de ser niños? La niñez llega hasta los 18 años según la Convención de los Derechos del Niño suscrita en 1989. Pero en Nicaragua se puede trabajar legalmente a los 14. En España a los 16. La edad en que la escuela deja de ser obligatoria. Así debería ser en todos los países. ¿Con Ortega vamos a mejor? En Nicaragua todos creemos que sí. Todos menos los que creen que no |
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PERVERA HERENCIA
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Habla con políticos y sindicatos, trabaja para que aumente el número de inspectores que controlan las empresas, se mueve en despachos, regatea presupuestos. Pero hay algo enquistado en la mente de los trabajadores nicaragüenses contra lo que ella no puede luchar.
«Me preocupa su manera de pensar. Trasladan de padres a hijos la idea de que ésa es la única opción para sobrevivir. Y así los niños heredan de sus papás cierta permisividad para que el productor les explote y no respete sus derechos», dice. |
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