M. Ángeles Cosculluela, el mito de Lilit
«Dios es padre y madre»
25-11-2006

SAhora resulta que la primera esposa de Adan no fue Eva, sinó Lilit, una señora que la teóloga y gerontóloga barcelonesa Maria Ángeles Cosculluela Pérez, 50, vino a reivindicar el martes al Casal Pere Quart, para abrir el curso Pensem i parlem lliurement dins l’Església que organiza el Col·lectiu de Dones en l’Església.

M. Ángeles Cosculluela, el mito de Lilit


—¿Quién demonios es Lilit?
—Pues eso precisamente (riendo) el demonio.
—¿Me lo explica?
—Lilit fue la primera mujer de Adan según el Talmud, la Cábala i el Midrash.
—A mi no me lo enseñaron así.
—Porque la Biblia cristiana nunca recogió el personaje de Lilit. Sólo está en la literatura sagrada judía y aún como sincretización de la diosa babilònica Inana y la cananea Ishtar.
—¿Qué sabemos de ella?
—La original Lilit Ardu era una virgen nocturna que se escapaba por las noches para sacar la sangre a los hombres y se los comía.
—Lo dice con un brillo en la mirada y una sonrisa malévola que me asusta
—Sí, sí. Es que Lilit era muy libidinosa. Tenía todas las potencias sexuales desarrolladísimas.
—¿Cómo llegó a casarse con Adán?
—Se socializó su figura y pasó a la literatura judía como la primera mujer de Adán.
—¿Tuvo hijos?
—Los lilins, cientos de hijos diabólicos. En resumen, Lilit se fue con los ángeles caídos y es una manera de explicar el mal en el mundo.
—¿Cómo se llevaba con Eva?
—Fatal.
—Normal.
—Fue Lilit quien, en colaboración con el diablo Samael, se transformó en serpiente y ofreció la manzana a Eva.
—¿Todo por celos?
—¡Ui! Era malísima-malísima (ríe). Pero Miguel Angel ya pintaba Adán en el Edén con dos mujeres.
—Y yo que pensaba que venía usted aqui a reivindicarla.
—Sí, es que vengo a eso.
—¿Pero no es malísima?
—La reivindico como mito porque en realidad no era tan mala. La diabolizaron porque fue insumisa al varón.
—Si se lo comía, no me extraña.
—No hombre. Yo la reivindico por sus valores matriarcales que son en realidad los valores ecológicos.
—Eso también me lo tendrá que explicar.
—Amar la madre naturaleza, no explotarla, luchar por una mujer independiente y libre que no pertenezca a ningún varón. Cambiar a Lilit por Eva es someterla.
—¿Por qué?
—Significa que la mujer no puede elegir, que ha de ser elegida. Todo lo que aún sufrimos las mujeres nos viene de Eva.
—¿Prefiere usted el matriarcado?
—Ya lo creo. És más ecológico. La diosa madre es núcleo de la naturaleza, no hay propiedad privada, todo es comunitario, las mujeres se autopertencen y pueden elegir al hombre que quieran. En el reino animal elige la hembra.
—¿El hombres no tiene derecho a elegir?
—En el patriarcado el hombre no permite a su mujer copular con otro y la somete.
—¿Y en un matriarcado la mujer sí permite copular a su marido con otras?
—En un matriarcado ningún valor se impone por la fuerza.
—¿Pero de qué matriarcado real me está usted hablando?
—Del que dicen los antropólogos y de lo que se veía en la exposición Deeses. Pero eso hasta el siglo VI en que la Virgen Maria absorvió todos los valores de la Diosa.
—¿Fue un cambio premeditado?
—Totalmente premeditado por la jerarquía eclesiástica del siglo IV que desechó 300 evangelios para aceptar sólo cuatro. Y eso es lo que da rabia.
—¿Me dirá ahora que el Código da Vinci tiene razón y que Jesús tuvo descendencia?
—El Código Da Vinci es pura ficción y Jesús quizás tuvo hijos, pero eso no importa. Lo que importa es que en el Neolítico todas las culturas eran femeninas y todos los dioses diosas.
—¿Y les iba bien?
—Muy bien. Pero en cuanto los hombres descubren que los hijos eran consecuencia de la copulación dejaron de ver a la mujer como divina y surgen nuevos valores.
—¿Por ejemplo?
—La potencia viril, la fuerza de la descendencia, a más hijos mayor consideración, más poder, más mano de obra, jerarquías, propiedad privada, estrategias para defenderla...
—Repito: ¿usted desearía hoy un matriarcado?
—No. Yo hoy me imaginaría una hierogamia, o sea, un estado de igualdad entre el hombre y la mujer. Las teólogas feministas ya revindicamos un Dios padre y madre.
—No sé qué dirá a eso el Vaticano.
—Pues le parece muy bien. Benedicto XVI ya nombra a Dios padre y madre.
Muy ecológico
TEÓLOGA FEMIN ISTA
Con estudios de gerontología e ingresos del sector químico, ella se define como teóloga feminista.
Su misión en esta vida es «informar a las mujeres de cómo hemos perdido nuestro liderazgo en pos de una cultura patriarcal y cómo tenemos que revindicar un mundo paritario».
Denuncia que «en la Biblia todas las mujeres que han tenido el valor de levantar la cabeza, como Maria Magdalena que se enfrentó a San Pedro, o se la cortan o la convierten en prostituta».