Celeste Flores: compartir en Guatemala
«Los padrinos de niños
hacen su seguimiento por internet»
30-12-2006

Con un nombre tan bonito, Celeste Flores, 52, sólo podía dedicarse a los demás. Hija de funcionario de Villanueva (Guatemala) y hermana de seis hermanos que siempre pasaron apuros para llegar a fin de mes, su talento le otorgó el privilegio de estudiar carrera universitaria, ser maestra y finalmente doctorarse en Cooperación por la Universidad (a distancia) de Oviedo.
Hoy es la gerente de la ONG Share con dos sedes, una en Guatemala y otra en Sabadell (www.asociaciónshare.org).

Celeste Flores: compartir en Guatemala
—¿Por qué hemos de decir Share (compartir) en inglés?
—Porque el nombre lo pusieron hace casi 20 años los fundadores de la ONG que eran norteamericanos.
—¿Por qué la única sede europea de Share está en Sabadell?
—Porque el asesor laboral sabadellense, Bienvenido Visús, colabora intensamente con nosotros y nos ha cedido un local en la calle Sant Quirze.
—¿Y desde aqui operáis para toda Catalunya?
—Para toda Europa. Tenemos ya 16 padrinos de niños en Sabadell, pero hasta 50 en Catalunya y Galicia.
—Padrinos que pagan 21 euros al mes y que pueden ver por internet el progreso de su ahijado, ¿no?
—Así es. Basta conectarse a www.asociacionshare.com, poner tu clave y tener noticias exactas del niño que tu has apadrinado, su familia y su comunidad. Incluso en fotografía.
—Todo por la credibilidad ¿Detecta una desconfianza creciente hacia las ONGs?
—Por supuesto que lo notamos. Y lo comprendemos. Es normal que la gente quiera saber donde va su dinero.
—¿Basta con la página web?
—Tenemos también el aval de varios organismos internacionales que nos auditan como el KfW, que es el Gran Banco de Fomento Alemán, o el propio gobierno de los EEUU que nos financia directamente.
—¿Cómo han conseguido la confianza del gobierno de los EEUU?
—Nos envía inspectores continuamente. Monitorea todos nuestros trabajos.
—Pues convénzame ahora a mi. ¿Qué hacen ustedes en Guatemala?
—Ayudamos a 37.000 familias en su lucha contra la pobreza. Hemos equipado 17 escuelas, proporcionando agua a 1.700 familias, creado 55 kilómetros de caminos...
—Un momento: ¿una ONG que crea caminos?
—Es necesario. Nosotros contratamos al ingeniero y los habitantes de la zona, machete en mano, abren el camino.
—¿Son necesarios 75 empleados con sueldo en Share?
—Absolutamente.
—¿Me lo cuenta?
—En Guatemala ciudad trabajamos 25 y e resto trabajan en sedes dispersas por todo el país.
—¿Qué se hace en esas sedes?
—Ya. Voy a contarle la de la zona más pobre: San Martín Jilotepeque. Son indígenas que hablan el idioma kakchiquel y tiene su vestimenta y su cultura propias.
—¿Cuántos empleado de Share trabajan en San Martín Jilotepeque?
—Tres. Los tres hablan kakchiquel y tienen una pequeña sede con computadora desde la que coordinan escolarización y sanidad, crean comités comunales y fortalecen la colaboración comunitaria.
—¿Y eso que significa?
—La guerra provocó muchos odios que persisten todavía entre la población. Nosotros les enseñamos a trabajar unos con otros en el fortalecimiento del poder local. Les capacitamos para crear pequeñas empresas, cooperativas...
—Un ejemplo concreto.
—Dimos cinco pollos a una mujer de 55 años, viuda de guerra con tres hijos, y hoy tiene una granja de 500.
—Parece el cuento de la lechera.
—No es tan sencillo. Lo cierto es que comparte eso 500 pollos con sus vecinas y que han resistido pestes y epidemias porque les dimos cursos de capacitación para cuidar pollos. Y también de liderazgo.
—¿Habló antes de mortaldad infantil?
—La combatimos con educación de higiene y sanidad y garantizamos el alimento a todos los niños hasta los 36 meses porque la principal causa de la mortalidad infantil es la desnutrición.
—¿Mueren de hambre?
—Ya.
—¿Se recuperó Guatemala de los huracanes Mitch y Stan?
—Gradualmente, pero ahora tememos un terremoto porque son cada 20 años, el último que mató a 100.000 personas fue en 1976 y ya se notan temblores.
—¿Notáis el cambio climático?
—Muchísimo. En la parte de Occidente hay unos fríos exagerados. ¡Hemos conocido la escarcha que jamás vimos hasta ahora! Y en verano unos calores fortísimos donde nunca los hubo antes.
Pues aún hay quien lo niega

EL QUITAPENAS
Negociar con la banca alemana o el gobierno estadounidense o español no le impide pasar frío en el tenderete de Share en la Rambla de Sabadell (foto).
Vende ingenuas figuras de belén y bonitas tallas de madera, peo sólo le brillan los ojos cuando explica que esos saquitos son auténticos quitapenas.
«Esa tradición maya dice que si cuando tienes una pena, sacas un muñequito de esta bolsa, le cuentas tu pena y lo guardas toda la noche bajo la almohada, por la mañana ya él se llevó la pena», dice Celeste.
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