Rocío Puente, asistente de fútbol
«Me dicen cosas horribles»
8-1-2008

E—Salía del vestuario arbitral de la Nova Creu Alta con el pelo aún mojado, recién duchada, en camiseta y con zapatos de tacón alto, a sacudir, en el cepillo colocado para tal propósito, las botas aún embarradas.
La santanderina residente en Las Palmas de Gran Canarias y estudiante de Educación Física, Rocío Puente Pino, 24, es una de las cuatro únicas mujeres asistente de línea en la Segunda División B del fútbol español. En Segunda A no hay ninguna y en Primera sólo una.

Rocío Puente, asistente de fútbol
—¿Es usted una asistenta?
—No. Soy una asistente con e.
—¿Asistenta suena mal?
—No, pero es otra cosa.
—¿Se cambia en el mismo vestuario de los otros dos árbitros?
—Sí.
—Así de liberal somos.
—Hombre nos cambiamos separados. Siempre aprovecho alguna salita aparte o mientras ellos firman el acta. Y si no hay manera espero fuera... o esperan ellos a que yo termine.
—Igual es novia del árbitro y no hay problema.
—Sólo amigos.
—¿Ningún club tiene vestuario arbitral femenino?
—Qué va. Algunos tienen dos vestuarios y eso me va muy bien, pero no porque el segundo sea para chicas.
—Los insultos del público pueden ser muy crueles ¿En su caso le respetan más o menos?
—No me respetan nada (ríe). Hoy ha sido horrible.
—¿Se lleva una mala imagen de la afición del Sabadell?
—No porque en todos los campos pasa igual.
—¿Se meten con su madre o con su padre?
—Con todo lo que pueden. Lo más suave es «vete a fregar».
—¿Y lo menos suave?
—Lo más feo que te puedas imaginar. Cosas horrorosas que no voy a repetir aquí.
—¿Se meten son su físico?
—También. Que si gorda, que si lesbiana, que si mira la niña esa. Pero la niña ésa lleva ya pitando once temporadas y cinco en 2ª-B, más que muchos jugadores.
—¿De verdad le afectan tan poco esos insultos como da a entender su sonrisa?
—Hombre, con 14 o 16 años igual te fastidia un poco más, pero ya a estas alturas y con todo lo que he pasado...
—¿Lo suyo es vocación?
—Yo quiero ser profesora de Educación Física. Muy pocos viven del fútbol.
—¿Entonces es hija de árbitro?
—No, pero en casa a todos les gusta el fútbol. Mi padre y mis hermanos son forofos del Rácing.
—Pues siendo del colegio de árbitros de Las Palmas igual algún día ha de arbitrar al Rácing y no será imparcial, ¿no?
—Eso nunca va a pasar porque no entramos en ese grupo. Por lo menos en 2ª-B .
—Aún no me ha contado por qué le gusta tanto saltar al campo de negro.
—Un amigo de mi equipo de atletismo se metió a árbitro y dije venga, voy a probar yo también.
—¿Qué extraño atractivo puede ejercer un trabajo así?
—A mí siempre me gustó. De pequeña veía los partidos por televisión y el que mas me gustaba ya era el de en medio.
—Y le salió bien porque llegar a 2ª-B no está nada mal.
—También soy internacional. En el fútbol femenino todos los árbitros son mujeres. Un pequeño privilegio que tenemos (ríe).
—¿Eso significa viajes y dietas gratis?
—Y trabajo remunerado. Ya he arbitrado en Hungría, Gales, Eslovenia, Eslovaquia y Suiza.
—¡Vaya chollo!
—Esta bien, sí (vuelve a reír).
—¿El equipamiento es el mismo que los hombres?
—En España el mismo.
—No os favorece mucho (ver página 35).
—A mis compañeras en el Mundial, la FIFA les da camisas de chica, también de Adidas pero más entalladas.
—¿Qué reivindicáis las mujeres en el mundo del fútbol?
—Que nos tomen en serio. Que no estamos aquí de chiste.
—¿Y a los clubs?
—Por lo menos una puerta en el vestuario. Es que algunos no tienen ni una separación. Es todo abierto, sin lugar para esconderte.
—¿Hay más machismo dentro o fuera del fútbol?
—Fuera hay muchísimo. Dentro apenas. Mis compañeros siempre me han tratado superbien.
—Carolina no lo soportó.
—Ninguna lo ha dejado por eso. Lo dejan porque se aburren o no las suben de categoría.
—¿El informador que la ve en cada partido y que ha de ascenderla, la puntúa mejor o peor por ser mujer?
—Ni idea porque no les conozco. Pero no quiero ni pensarlo.
—¿Hace falta valor?
—No. Yo salto al campo sin miedo.
—¿De cuántos ha salido por piernas?
—Por ahora de ninguno.
Tampoco de la Creu Alta
GOL ANULADO
Si en Sabadell recibió una buena sarta de improperios de la afición fue por un motivo claro: anuló al Sabadell un bello e impecable gol de cabeza de Montero quien, según las imágenes de televisión, en absoluto se encontraba en fuera de juego.
Ella se defiende así: «Claro que no estaba en fuera de juego. Si yo no levanté el banderín por eso. Lo anulé porque otros dos jugadores del Sabadell interrumpen la visión del portero. Le molestan y eso influencia. Es mi interpretación».