Emilio Espín, El salvador

"A veces una guerra es la única salida"
Octubre de 1995
  
Emilio Espín ha vuelto a Sabadell ocho años después
En 1987 se fue a El Salvador y se apuntó a la guerrilla del FMLN. Conseguida la paz, trabajó en la distribución de nuevas tierras para el campesinado. Hoy, desde su cargo de gerente de la Fundación Cordes en la región de San Vicente,  dirige, administra y aconseja a 1.600 campesinos.

El que fuera trabajador de Unidad Hermética, dirigente de CC.OO. y alcaldable de Sabadell por el MCC, Emilio Espín Amprimo, 45, ha vuelto ocho años después. Pero no para quedarse, sino para buscar empresas que inviertan en su nueva patria. Lo contará los próximos jueves 2 y 9 en sendas conferencias.


Muchas noches escribo en casa con ordenador, pero a la luz de una vela 
 
 

--¿Por qué marchó de Sabadell hace ocho años?
--Pensé que tendría más sentido mi aporte a procesos de cambio de Nicaragua o El Salvador donde las necesidades de avanzar a una sociedad más justa eran enormes.
--¿No se adaptaba a a Sabadell?
--No es eso. Yo aquí tenía trabajo, mis amigos, mi familia e incluso mi compromiso social, que también tenía sentido.
--Corrió el rumor de que estaba en la guerrilla.
--Es cierto. Estuve en zonas de guerra y colaboré con el Estado Mayor de la Fuerza Armada del FMLN en logística, propaganda,  organización interna, capacitación, escuelas de cuadros... Pero nunca estuve en primera línea de fuego.
--¿Le pudo matar una bala?
--¿Cómo no? Nos bombardearon varias veces.
--¿Qué lección extrajo de la experiencia de la guerra?
--Que las guerras siempre provocan dolor en el pueblo, pero hay veces que son la única salida para la transformaciónde la sociedad. Cuando la guerra es la única alternativa que le queda a un pueblo para conquistar las libertades, la democracia y la justicia más elemental, esa guerra es legítima. Y, de hecho, los Acuerdos de Paz expresan la justeza de ese camino.
--Habla como si el pueblo hubiera ganado la guerra.
--Porque la guerra de El Salvador, en la parte política y militar la ha ganado el pueblo. En la parte económica la ha ganado la oligarquía.
--Convénzame de esas victorias populares.
--Se abrió el país a la democracia, transfirieron tierras a los campesinos y se eliminó "la tandona", que era la cúpula militar que cometió todas las masacres. Hoy no queda ni uno de aquellos coroneles.
--Pero el país continúa gobernado por la derecha.
--Eso no nos asusta.
--¿No es contradictorio para una persona de izquierdas como usted estar apoyando a un gobierno de derechas?
--Yo no apoyo a un gobierno de derechas sino a unas comunidades que luchan por un desarrollo económico. Procuro también que municipios de izquierda se consoliden y amplíen.
--¿Cómo se hizo la transferencia de tierras, de terratenientes a campesinos?
--Pues la región del río Lema que yo controlo desde el Sistema Económico Sectorial, SES, es una extensión de 5.000 hectáreas que pertenecía a diez familias. Hoy pertenece a 1.600 propietarios.
--¿Podría estallar algún dia el rencor de los antiguos propietarios desposeídos?
--Sí. Las causas que provocaron la guerra no han desaparecido.
--¿Quién le paga a usted?
--La Fundación Corde, una ONG salvadoreña y campesina que se finanza con los fondos para la cooperación de la CE y EEUU principalmente.
--¿Está creando un oasis comunista en un país de derechas?
--El comunismo ya cayó. Lejos de las etiquetas podemos decir que estamos construyendo una sociedad justa y equitativa donde todos puedan desarrollarse con su propio esfuerzo.
--Y el de la cooperación internacional.
--Sólo por ahora porque cuando los campesinos devuelven un crédito ese dinero se acumula para reinvertir en la tierra y pronto llegará el día en que viviremos de los propios recursos.
--¿Cómo evitarán que el campesino más listo compre tierras a su vecino y se convierte en terrateniente?
--La igualdad total nunca es real. No podemos evitar que las familias más organizadas prosperen antes que otras. Luchamos contra la cultura del nuevo rico, pero no podremos evitar que uno compre tierras a otro.
--¿Cómo es allí su calidad de vida?
--Materialmente muy pobre. Vivo como la gente, con su misma alimentación y comodidades. Saco mi agua de un pozo que ahora se me ha hundido con las inundaciones. Mi aseo es una letrina, para echar agua a la pila tengo que darle a la bomba de mano y me ducho con un cubo. No tengo agua potable ni luz y las comunicaciones son muy difíciles.
--¿No merecería, por lo menos, un enchufe para su ordenador?
--En todas nuestras oficinas trabajamos con ordenador de baterías. Y ahora instalamos unas lámparas con panel solar. Muchas noches escribo en casa con mi ordenador a la luz de una vela. Y siempre ando con un radio portátil. Si no fuera por él estaríamos incomunicados.
--¿Y su vida anímica?
--Afectivamente me siento bien. Vivo con mi compañera y sus dos hijos.
--¿Ha venido a Sabadell a buscar ayuda?
--Sí, pero no caridad, sino inversión empresarial para nuestros proyectos. Estamos impulsando camaroneras de agua salada, cultivos sin químicos, eco-turismo, una procesadora de semilla de marañón y aceites esenciales... Pronto expondremos todos esos proyectos en la Cambra de Comerç de Sabadell.
--¿Cómo nos ha encontrado después de ocho años?
--Felicito a Farrés por saber aprovechar su buen nivel de recaudación de impuestos. Sabadell está desconocido en su gran avance. Pero también noto un exceso de consumo y bienestar material y me preocupa que eso no llegue a opacar el campo espiritual del ser humano.
--¡Cómo nos ha vuelto el Espín!