
"HE SACRIFICADO POR EL
BILLAR MI BOLSILLO, MI SALUD Y MI FAMILIA"
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Henrique Marques preside la Unión Mundial La película "El color del Dinero" de Paul Newman retrasó años nuestra entrada en el COI por la imagen de bajos fondos que daba el billar |
El presidente de la Unión Mundial de
Billar, el profesor de Matemáticas en la Universidad de Lisboa, Henrique
Marques, 70, pasa este fin de semana en el Hotel Urpí de Sabadell con
motivo del Campeonato Mundial de Billar que se celebra en el hotel de la Creu
Alta.
Simpático, jovial y lleno de energía, su mayor logro ha
sido conseguir que el billar sea olímpico en los juegos del 2004.
-¿Por
qué se celebra en Sabadell un campeonato del mundo?
-Por Luis
Gorina, hermano del fallecido Joan Gorina, quien ha conquistado nuestra simpatía
y un ambiente de amistad enorme en el billar internacional. Luis Gorina es tan
importante para nosotros que ha sido elegido Miembro de Honor de la Unión
Mundial de Billar.
-¿Por que?
-Por todos los servicios que
siempre ha prestado a todas las federaciones del mundo.
-Son servicios
interesados. El vende paño de billar.
-No. La manera que él
tiene de tratar con las federaciones es algo particular. El siempre dice sí
a todo y sus favores nunca son a cambio de nada. En 1990, por ejemplo, vino a
lisboa a ver cómo el gobierno portugués me imponía la
medalla al mérito deportivo y me trajo ocho paños de regalo para
la federación portuguesa. De regalo. Sin pedir nada a cambio. ¡Nada!
-Parece
una gran amistad.
-Es una larga historia. Cuando en la Unión
Mundial de Billar hubo una asamblea para homologar el paño Gorina, los
belgas, que son su máxima competencia, echaron pestes de él sin ni
siquiera haberlo probado. Yo les ataqué en sus contradicciones y defendí
a Gorina porque en Portugal todos los jugadores estaban muy contentos del
Granito Gorina.
-¿Cuál es su palmarés?
-Ninguno.
Sólo jugué de niño y nunca estuve federado.
-¿Entonces?
-Siempre
iba de aquí para allá haciendo números, contándolo
todo, me aprendí todos los reglamentos. Estaba en todas partes y lo sabía
todo sobre este deporte, hasta que alguien me llamó para ocupar un cargo.
En 1964 confeccioné una tabla de puntuaciones para el pentatlón
del billar que aún es la única aceptada en todo el mundo.
-Ser
matemático ayuda.
-Por supuesto. El billar juega mucho con números.
desgraciadamente, esa complejidad matemática es lo que le mantiene
alejado del gran público e incluso de la prensa.
-Y, sin embargo,
ya están en las Olimpiadas del 2004.
-¡Veinte años de
lucha!. No sabe usted cuánto nos ha costado.
-Efectivamente. No
lo sé.
-Primero, tuvimos que convencer al COI de que en el mundo
hay millones de practicantes aunque no estén federados. En EEUU, por
ejemplo, es el segundo deporte más practicado después de los
bolos.
-¿Se lo creyeron?
-Si, pero después hubo que
equiparar carambola, pool y snooker, que iban cada uno por su lado ignorándose
mutuamente. El presidente de la Unión de entonces, un belga, consideraba
que la carambola era muy superior al pool y al snooker. Con el tiempo se demostró
que ese camino era un error de cara al COI, y después de años de
dificultades, en 1986, se corrigió.
-¿Fue ése el último
obstáculo?
-Parecía. Pero cuando ya todo estaba a punto
surgió un imprevisto desconcertante: Paul Newman sacó la película
"El color del dinero", que daba una imagen del billar de bajos fondos.
-¿Como
lo superaron?
-Tuvimos que presentar al COI cientos de vídeos con
los campeonatos mundiales de carambola, snooker y pool para que vieran la
seriedad absoluta con que se juega, la exactitud y rigor de las puntuaciones y
corrección total de actitudes.
-Y así, por fín...
-...así,
por fín, nada. Entonces aún nos exigieron entrar en la Asamblea
General de Federaciones Internaciones Deportivas, AGFIS. Eso nos llevó
unos años más. Finalmente, en la asamblea de Seúl, de
septiembre de 1994, fuimos reconocidos oficialmente como modalidad olímpica.
-Pero
aún tienen que esperar al 2004
-Si. En Atlanta estaban demasiado
preocupados por otras cosas y en Sydney 2000 quizás seremos deporte de
exibición.
-¿Cuántas dádivas y obsequios han
tenido que regalar a "los señores de los anillos"?
-Nada.
La única cosa de la que nos hemos beneficiado extraordinariamente ha sido
la influencia del presidente italiano, Masimo del Pretre, un hombre
extraodinario, que hoy llega a Sabadell, y que pudo influir en el Comité
Olímpico Italiano.
-¿Cuándo será usted un "señor
de los anillos"?
-Nunca. Estoy en el billar desde 1959 y he
sacrificado por él mi bolsillo, mi salud y mi familia. Mi vida es
insoportable. Salgo a problema diario y sólo tengo ganas de descansar.
-No
se le ve cansado. Va por el cuarto cigariilo y tiene cara de buena salud.
-Mi
problema es que todo el mundo quiere tratar directamente conmigo y no puedo
delegar en nadie.
-Quizás ha acumulado demasiado poder.