Xavier Vilalta, ciclista de largas distancias

"Para pedalear 24 horas tienes que educar el cerebro"
15 / 11 / 1996




X. Vilalta recorrió los 1.200 kms. de la Boston-Montreal en 83 h.

"Antes tienes que pasar unas pruebas porque los organizadores quieren estar seguros de que no vas a desmayarte".

El controlador de una empresa de plásticos y socio de la Unió Ciclista Sabadell, Xavier Vilalta Sellés, 45, es el más experimentado y sacrificado practicante de radoné, o ciclismo de largas distancias, de la comarca y, muy probablemente, de toda Catalunya.
Sólo para entrenarse se va en bicicleta a Tarragona o Zaragoza y el pasado octubre hizo los 1.200 kilómetros de la Boston-Montreal-Boston en 83 horas. Ahora ha despedido la temporada con un Madrid-París en solitario en sólo seis días.
- ¿Puede Induráin hacer lo que usted hace?
- Yo pienso que sí. Pero son modalidades distintas y difíciles de comparar . Él sólo monta tres o cuatro horas, pero a tope. Yo hago muchos más kilómetros, pero en 10, 12 o 17 horas. Muy despacio.
- ¿Ha estado realmente 17 horas sobre una bicicleta?
- Y 24. En la París-Brest-París. Salimos a las 10 de la noche y estuvimos en carretera hasta las 9 de la noche del día siguiente. Hicimos 480 kilómetros en casi 24 horas.
- Pero 24 horas sin parar es imposible.
- Se hacen pequeñas paradas. La más larga de media hora y las demás de 5-10 minutos. Se aprovechan los controles para comer un poco y hacer las necesidades. Más que nada, para que te toquen los pies al suelo. Si no los mueves, se duermen y no te llega la sangre.
- ¿Qué dicen del radoné, los profesionales?
- Mi cuñado, que fue el famoso ciclista Ricardo Zúñiga, está maravillado. Dice que esto es suicida.
- ¿Le gusta sufrir?
- En esto se sufre mucho, desde luego. Muchísimo. Es muy duro. Psicológicamente te puedes hundir fácilmente.
- Usted no.
- Aguantas como puedes hasta que el cerebro se queda casi en blanco y el cuerpo te funciona como un autómata. Cuando llega ese momento, te lleva una especie de inercia. Son las 11 de la mañana, sin darte cuenta te dan las 5 de la tarde y, cuando menos lo esperas, ya estás a media noche.
- ¿Cómo se circula de noche?
- Muy mal. Yo he visto muchas salidas y puestas de sol desde el sillín, pero es mucho más peligroso.
- ¿ Es más importante entrenar el cerebro que el cuerpo?
- Sí. A mí es lo que más me ha costado. Antes de participar en una randoné oficial tienes que pasar por unas pruebas de selección porque los organizadores quieren estar seguros de que los participantes no se van a desmayar. Fue en estas pruebas cuando me di cuenta de que para pedalear 24 horas tienes que educar el cerebro.
- ¿Convierte en individualista un deporte tan gregario com el ciclismo?
- Sí. Ir por libre es uno de los atractivos del randoné. No hay que dar explicaciones a nadie ni esperar a nadie. Ya me gustaria tener un amigo para hacer el viaje juntos, pero nadie quiere acompañarme. Dicen que es demasiado duro.
- ¿Quién controla las randonés?
- Un señor de Manresa. Él me dió el certificado que me reconoce mundialmente y con el que puedo aountarme a cualquier prueba del mundo. Pero para homologarme tuve que hacer cuatro pruebas de iniciación de 200, 300, 400 y 600 kilómetros.
- ¿Se aprende a controlar el dolor?
- Sí, porque pronto empiezan a dolerte las nalgas, las piernas, todo. Y cuando llevas un día y medio en la bicicleta, si no quieres abandonar, has de controlarlo.
- ¿Sus 45 años son demasiados?
- No. Para esta modalidad es una buena edad.
- ¿Sueña con algún triunfo?
- A mí, soñar me cuesta poco. Pero yo tengo un trabajo y una familia y, en estas circunstancias, es prácticamente imposible ganar algo importante.
- ¿Los vencedores no tiene familia ni trabajo?
- Son profesionales de hecho. A mí la empresa en la que trabajo, Elf Atochem, me paga los viajes. Pero los que ganan están totalmente esponsorizados, entrenan cada día y pueden más. Yo hice la Boston en 83 horas y el ganador en 50.
- ¿Cómo era ese individuo?
- No es que corra mucho más que yo. La diferencia está en que, cuando llegan a uan etapa, los esperan con la mesa puesta y, mientras él come, otro le hace masajes en las piernas. Yo llego al self-service, me pongo a la cola y estoy más solo que la 1.
- ¿Qué pasó en la París-Brest?
- Iba a quedar entre los 20 primeros. Pero se me inflamó una rodilla y no llevaba la crema adecuada. Lo solucioné, pero perdí cuatro horas.
- ¿Cómo se entrena?
- Procuro hacer unos 150 kms. al día. Si tengo un par de días, me voy a Zaragoza y vuelvo. Pero lo normal de un domingo es irme a Puigcerdà, comer allí y volver. Y si sólo tengo una mañana, voy a Tarragona.
- Y, sin embargo, esa barriga...
- Unos médicos deportivos han estudiado mi constitución y estructura ósea, y ya me han dicho que no són las más adecuadas. Pero es que, además, soy muy de vida (ríe), me gusta comer bien.
- ¡Es humano!