Juan M. Pereira, Ex-presidiario y escritor.

"EL INDIVIDUO ES LO QUE QUIERE SER DENTRO Y FUERA DE LA CARCEL"




Juan M. Pereira ha escrito en la cárcel "La fuerza del pasado"

Luchar contra las injusticias de la cárcel es absolutamente imposible, así que me evadí de todo y me puse a escribir en un acto de sensata cobardía.

En agosto del 93 le pillaron en la frontera de Algeciras con 20 kilos de hashish. Después de 33 meses de cárcel en Ocaña, La Roca y otros presidios, el pasado febrero salía libre. Vecino de Els Merinals y padre de dos, Juan Manuel Pereira Gonzalez, 38, está parado, pero sabe lo que quiere ser: escritor.
Lo descubrió en la cárcel, donde escribió "La fuerza del pasado", una emocionante novela de aventuras con mensaje para la que está buscando editor.
-¿Por qué pasó 20 kilos de chocolate por Algeciras?
-Me habían robado una tienda de ropa y tenía la luz cortada y la nevera vacía.
-¿Desde que entró en la cárcel quiso ser un chico bueno?
-Si, pero de entrada tienes que demostrar que no eres un chivato ni un cobarde y que estás dispuesto a defender lo que tienes. Cuando ese momento llega, tienes que mirarles a la cara y hacerlo bien porque de eso va a depender tu estatus en la cárcel el resto del tiempo.
-Y, acto seguido, se metió a hacer actividades sociales.
-Todas y cada una de ellas. Ya en Algeciras monté escenarios, me metí en el ajedrez y gané el Campeonato de la Merced. En Ocaña trabajé cinco meses en la enfermería, con acceso a jeringuillas y otros objetos canjeables por dinero.
-¿Lo hizo?
-Claro que no. Luego hice un curso de 357 horas de confección industrialy obtuve el título. Les arreglé una máquina y me metí en la imprenta. Falté un solo día a las clases de EGB y saqué notable alto en los primeros cursos.
-¿El traslado a La Roca fue un alivio?
-Si, pero me acercó a mi tierra y eso hizo que relajara mi lucha por redimirme. En un permiso tomé coca, me lo detectaron en una analítica y, aunque yo nunca he sido toxicómano, me pasaron al módulo 3 y perdí todos los privilegios.
-¿Como lo superó?
-Me refugié en la gimnasia, la fotografiía y mi novela. Este libro (lo toma en la mano, encuadernado en piel) ha sido mi bálsamo, mi elixir para mantenerme entero. Luchar contra las injusticias de la cárcel es absolutamente imposible, así que me evadí de todo y me puse a escribir en un acto de sensata cobardía.
-El Vaquilla dice que la droga la entran los funcionarios.
-Es verdad en una buena medida. Si tienes dinero, algunos funcionarios, no todos, te hacen cualquier favor.
¿Que piensa de Ortega Lara?
-Yo me pondría un lazo azul y sería el primero de salir en la foto revindicando su liberación. Nadie tiene por qué sufrir un secuestro. Yo sólo estoy en contra de determinados funcionarios que se han pasado conmingo física y psíquicamente varios meses.
-Pero gracias al módulo 3 descubrió su vocación literaria.
-Fue una experiencia amarga, pero con una reacción tremendamente efectiva. La escritura me enganchó. Aquellas cuatro horas me pasaban volando, los personajes iban creciendo, la acción se desarrollaba sola y aquello se convirtió en toda una novela. Yo quiero este libro (lo acaricia)
-¿De que va?
-Es la história de un hombre vinculado al IRA, pero que nunca hizo nada, y que regresa al ambiente de su juventud para recuperar amigos y amigas.Pero un comisario quiere imputarle un atentado y se ve obligado a huir. Se llama "La fuerza del pasado"
-¿No se puede huir del pasado?
Por supuesto que sí, y Max, el protagonista, lo acaba haciendo. El individuo es lo que quiere ser dentro y fuera de la carcel. Ninguna excusa vale para no ser lo que te propones.
-¿Es una alegoría de su vida?
-A mi el sacrificio y el esfuerzo me han permitido no caer en las drogas, aprender idiomas, avanzar mucho en mi escolaridad y en primeros auxilios ¡He salido entero de la cárcel!. Somos lo que queremos ser.
-¿Retrata su libro la vida de la cárcel?
-Que cada cual lo interprete como quiera, pero desde luego a mí la policía no tiene por qué maltratarme. A mí no pueden meterme en una cárcel y apalearme.
-¿Lo han hecho?
-...(pienda)... de momento no quiero contestar a eso, pero quizás lo haga algún dia. Si te digo que he visto cosas horribles.
-¿Que le parece Jesús Quintero?
-El loco de la colina es un ignorante. Hizo de la carcel un circo periodístico sin atacar donde más duele.
-¿Por ejemplo?
-¿Por qué no sacó los que se mueren de cirrosis hepática? ¿O a los seropositivos que en Ocaña son el 65 por ciento? ¿O al que pide socorro por la ventana porque no se han acordado de darle la insulina? ¿O al que se llevan a un hospital para hacerle unas pruebas de sangre y vuelve muerto?
-¿Como sabe que nunca más volverá a la cárcel?
-Eso nunca se puede decir. Lo único que sé es que ahora es mi ánimo no está para nada volver a delinquir. Mi familia, mis salidas a la montaña y la ilusión de ponerme a escribir en un día de lluvia junto a la lumbre del hogar me tienen suficientemente motivado.
-Sostiene Pereira.