Carmela Rodríguez, Diseñadora

"YO PASO DE PASARELA"




Carmela Rodríguez presenta hoy su colección en Casa Elizalde.

He declarado la guerra al polyester y a la frivolidad.

Esta noche es su noche. Blusas ecológicas, tejanos de cáñamo y zapatos de Greenpeace. La diseñadora creualtense, con estudio en Barcelona, especializadaen moda ecológica, Carmela Rodriguez Ortiz, 38, será la gran protagonista del desfile "Un Canto a la Madre" (la madre Naturaleza), que se celebra esta noche, a las 9, en la casa Elizalde (Valencia, 302) de Barcelona
-¿Vestir ecológico es más caro?
-Claro, porque es un género que sólo lo compramos cuatro. Si hubiera más conciencia, yo, en vez de comprar cinco metros de cáñamo biológico, podría comprar 100 y nos saldría más barato a mí y al cliente.
-¿No es ecológico vestir la lana y el algodón de toda la visa?
-No, porque es algodón tratado con unos abonos químicos que maltratan la tierra. Yo la huelo. Cuando me llega una pieza de cultivo orgánico, huele estupendo. Pero cuando abro una pieza de algodón con tratado convencional, aquello apesta a química. Es una vergüenza, pero el algodón se lleva el 18 por ciento de los pesticidas mundiales.
-En el desfile de esta noche se verán tejanos ecológicos.
-A mí en la vida se me hubiese ocurrido hacer unos tejanos, hasta que descubrí el cáñamo, una hierba salvaje sin parásitos, que no necesita ni abonos ni química. Duran tres veces más que los de algodón.
-¿Pero el cultivo del cáñamo, que es cannabis o marihuana, no está prohibido?
-Son plantaciones muy controladas. A mí me llega de Alemania, pero Catalunya fue una potencia en el cultivo de cáñamo.
-¿Y los zapatos de Greenpeace?
-Son preciosos. Nada de albarcas ni zapatos de campo. Se integran perfectamente con el medio urbano, su suela es de caucho reciclado, la piel es natural y toda la elaboración es artesana.
-¿Se vive de la moda ecológica?
-No. Yo vivo más de la linea tradicional, aunque siempre con fíbras nobles, como el lino, la seda, la lana y todas las que no lleven polyester ni derivados del petróleo.
-¿Le ha declarado la guerra al polyester?
-Totalmente. Si a la piel le pones un plástico, el cuerpo no respira. Con una camisa de polyester cantas como una almeja y con una de algodón transpiras.
-¿Guerra a todas las fibras sintéticas?
-A todas, porque todas absorben la energía electroestática, que es lo único que le faltaba a nuestro sistema nervioso, a nuestro stress.
-¿Quien es Cornelia Blumli?
-Mi teñidora. Una alemana que vive en Barcelona y crea tintes vegetales extraidos de plantas.
-¿Que es Azul?
-Mi estudio. Azul es un equipo de modistos artesanos que trabajan con fibras naturales. Más terapéutico que otra cosa.
-¿Como terapéutico?
-Aquí viene una persona y le buscamos el matiz, el color, la línea, la forma. Aquí por ejemplo, vienen muchas novias que quieren ser ellas, no disfrazarse. Nuestra frase maestra es "miramos el alma para vestir el cuerpo".
-¿Es eso algo más que una frase bonita?
-Mucho más. Un día, cortanto, comprendí que ésa era mi función en esta vida. S´que puedo ayudar a la persona a encontrar su armonía. Es algo que llevo innato.
-¿Como un acto de amor?
-Esque vestir es un acto de amor en la forma. A mi, esa aureola de frivolidad que tiene el mundo de la moda me molesta tanto, que en el desfile de esta noche no hay pasarela. Paso de pasarela.
-¿Y como es un desfile sin pasarela?
-Pues es un desfile espontáneo. Con música, danza teatro y, lo más importante, con modelos no profesionales. Guapos pero de la calle. Visten ropa cotidiana para gente cotidiana. Paso de la pasarela y de toda su frivolidad.
-Usted ha vivido en Sabadell de los 9 a los 33 años. ¿Se formó aquí como diseñadora?
-Yo soy autodidacta, pero siempre me he movido en el mundo del arte. Hice exposiciones de pintura en la Acadèmia de Belles Arts, fui estilista de un fotógrafo y me fui educando en la sensibilidad de los colores.
-¿Cuándo llegó la moda?
-En 1990 canalicé toda mi energía hacia el diseño. Sentí muy fuerte que tenía que trabajar con la ropa y, de repente, me fui al Baricentro, me compré dos tablones y dos caballetes y le plantifiqué a mi madre todo un taller en una de sus habitaciones.
-Humilde principio.
-Y dificil, porque era en la calle Aparici y el dïa que explotó la bomba de la ETA yo estaba cortanto en mi habitación. Fue fortísimo. Dejé las tijeras y bajé a la calle corriendo por si podía ayudar en algo. Estaba todo destrozado y había una energía tremenda en el ambiente.
-¿Cómo dio el salto a Barcelona?
-Muy rápidamente. Nunca fui profeta en mi tierra. En seguida visité ferias y en el 94 ya me instalé en Barcelona.
-Ay, Carmela...