Jep Cardona, Cantautor

"Ir al Semáforo no es ir a hacer el ridículo"




Jep Cardona obtuvo luz verde para particupar en El Semáforo.

Con nosotros había una filipina que necesitaba el millón para ir a su país y, cuando vio que no ganaba, se pasó dos horas llorando.

Esta noche le veremos en el concurso que Narciso Ibáñez Serrador dirige en TVE. Para él lo importante es la promoción de su futuro C.D., "Quin menú!", que saldrá al mercado en la próximas Navidades. "De un golpe te ven dos millones de personas" dice.
Con su personal estilo de blues, rock y salsa, el vecino de Castellar del Vallès y vendedor de productos dietéticos, Jep Cardona Moré, 43, ya había ganado el concurso de maquetas Adagio y el de cantautores de Viladecans.
-¿Ir al Semáforo es ir a hacer el ridículo?
-Comprendo la pregunta. algunos hacen realmente el ridículo.
-¿Saben ellos, y aceptan, que lo van a hacer o van engañados?
-No lo saben, pero ver a los demás haciendolo tan mal, anima a cualquiera a presentarse. Yo he visto cástings de El Semáforo con colas de cien personas. Todo el mundo se ve capaz de ganar el millón de pesetas.
-O sea que incluso el más esperpético cree que tiene posibilidades de ganar.
-Si, todos piensan que van a ganar. Con nosotros había una filipina que cantaba muy mal y, cuando se acabó el programa, estuvo dos horas llorando. Necesitaba el dinero para irse a Filipinas y le cogió una depresión muy fuerte.
-¿Chicho ya elige los más malos para hacer reir?
-Si. Hay un porcentaje de malos o graciosos, elegidos expresamente para que pierdan. Y luego hay tres o cuatro que optan al premio y ya actúan en la segunda mitad del programa.
¿Alguien les dice a los malos que han sido elegidos por malos y que no tienen la menor probalidad de ganar?
-No. Ellos están convencidos de que hacen algo muy original o muy bueno, y creen que pueden ganar. Y para mí que algunos, como el famoso Cañita Brava, da la impresión que tienen sus capacidades mentales un poco retrasadas.
-¿Es ético engañar a la gente y jugar así con su dignidad?
-No hay engaño. Todo el mundo que va allá también sabe que puede perder. Había dos maricas muy simpáticos que hacían de secretarias y decían que sólo iban a pasárselo bien. Al final, el que decide es el público.
-¡Cómo va a decidir el público con aquel follón de cacerolas, pitos y aplausos!
-Pues es así. Decide el público.
-¡Pero si todas las aclamaciones suenan igual!
-No. Yo empaté con otros dos y Chicho Ibañez Serrador hizo repetir al público, fuera de cámara, un apaluso para cada uno de los tres empatados, sin cacerolas ni silbatos, sólo aplausos. Midieron los decibelios con un audímetro y quedé tercero.
-¿Quién ganó?
-Dos tíos buenísimos, lo reconozco. No cantaban, pero los dos eran mejores que yo. El que ganó fue un señor de Navás, de 65 años, que baila ruso, como un cosaco. Ya había ganado un millón en "No te rías que es peor"
-¿Y el segundo?
-Es un hombre que lleva más de 20 años haciendo eso en El Retiro y se saca unas 40.000 diarias. También lo ha representado en el extranjero. Se pone de cuatro patas con una ropa que le cubre y lleva dos muñecos en la espalda, un hombre en la nuca y una mujer en el coxis, y con sus movimientos parece que bailen. Queda muy simpático.
-¿Pero qué concurso es ése en que un cantautor debe competir con un cosaco y un titiritero?
-Es así, y ya está. No hay que buscarle más. Hoy en dia a todo el mundo le hace gracia salir en televisión. Yo lo acepté, me presenté y tuve suerte. ¿En qué otro programa me hubieran aceptado? No tengo ni un disco en el mercado, ni un padrino, nada.
-¡No le aceptarían para hacer el ridículo!
-Ja-ja-ja. No, seguro que no.
-¿Entonces por qué Chicho le seleccionó a usted, un "simple" cantautor?
-Yo envié una cinta hace ocho meses, les haría gracia y el otro día recibí una carta diciendo que ya podía ir a Madrid, todo pagado. A mi hija la hacía tanta ilusión que ya no pude negarme. Estoy seguro de que Chicho pensó que la gente reiría conmigo, no de mí, como así fue.
-¿De qué va su canción?
-Es un rock, (canta un fragmento en voz baja con mucho acompañamiento onomatopéyico). Es la historia de un tío que no se come un rosco, se casa, su mujer le maltrata, toma pastillas y todo le sale mal. Pero él pasa de todo "y no para de gozar".
-¿Cómo es El Semáforo entre bambalinas?
-Estás sometido a una gran presión y a una terapia de grupo brutal. Te encierran once horas con los demás concursantes en una habitación pequeña. Cada tres horas te llaman para diferentes pruebas y, cuando has de actuar de verdad, estás tan nervioso que ya ni sabes lo que haces.
-¿Tan mal le salió?
-Yo me defendí porque no quise orquesta. Pero los que cantan con orquesta no han hecho antes ningún ensayo con ella y no es tan fácil. Por eso tantos desafinan. Lo pasan mal.
-Historias para no dormir.