
"Hay que perder el
respeto a la muerte"
28 / 12 / 1996
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Carles Bartolomé es guardián nocturno en un cementerio " Me gustaria morirme una semanita para probarlo". |
Cada dia, desde las 6 de la tarde a 8'30 de
la mañana, pasea entre tumbas, nichos y panteones a la luz de la luna.
Desde
que es guardián nocturno de un cementerio del Papiol, el vecino de la
calle Brutau de Sabadell, Carles Bartolomé Chimeno, 22, ya no se asusta
no con su colección de películas de zombis, que tanto le gustaban.
Ya nada le eriza el vello.
-¿Que vigila un guardián
nocturno de cementerio?
-Las instalaciones. Que no haya una fuga de
agua, que no pase nada. Ahora también trabajo en la cremación.
Incinero los muertos. Mi record está en siete en una noche.
-¿Hace
falta valor?
-Ultimamente han pasado por allí dos chicos para
hacer suplencias y se han marchado cantando viva el rey. Han rechazado el
trabajo. Dicen que no lo aguantan.
-O sea que sí, que hace falta
valor.
-Más que valor, estómago. Incinerar un cuerpo
humano supone triturar los huesos que no arden, como tibias y calaveras, retirar
los marcapasos, quitar las prótesis de hierro con un imán...
-¿Joyas?
-Ahora ya no entierran a nadie con joyas. Pero una vez,
cuando iba a desmontar el vidrio y las asas de la caja, me sonó el
tit-tit de un reloj automático. Uf! Me dio un vuelco el corazón.
Ese dia sí que me asusté.
-¿Nunca han abierto los
ojos?
-Llevan 48 horas muertos y eso, en teoría, es imposible. Y
si algun día se levanta uno, espero que no me pase a mí (rie).
-¿Pasa miedo?
-Al principio, todo el mundo pasa miedo. Pero luego
te acostumbras.
-¿Y si haciendo la ronda oye un ruidito en un
nicho?
-No pasa nada (sonriente). Les digo "¡Callad!" y
ya está.
-¿Habla a los muertos?
-Simplemente, me
lo tomo a broma. Antes, cuando empezaba la ronda, gritaba: "¿que hay
alguien?".
-¿Qué respondían?
-Si llega
a responder alguno, salgo corriendo (ríe). Hay que tomárselo a
broma, hombre.
-Pero la muerte es una cosa muy seria.
-A mi en
este trabajo me ayuda a reflexionar sobre la muerte y he cambiado mi actitud
hacia ella. Antes tenia miedo a morir. Ahora lo veo natural, algo que llega a
todos tarde o temprano. Ahora lo único que temo es la agonía.
-¿Es sano perderle el respeto a la muerte?
-Sí, es lo mejor
que podemos hacer. ¿De qué sirve amargarse con la idea de la muerte?
Es mucho más práctico tomárselo con filosofia.
-¿No
cree en la otra vida?
-En el cielo y el infierno no creo. Pero algo
debe de haber. Desde el momento en que se van y no vuelven es que hay algo. Me
gustaria morirme una semanita para probarlo.
-¿Preferiría
ser enterrado o incinerado?
-Antes queria que me enterraran. Ahora
tengo clarísimo que prefiero la incineración. Es mucho más
limpia y da menos trabajo a la familia.
-¿Que es lo peor de su
trabajo?
-Cuando se va la luz. Leer con un camping gas es incomodísimo.
Y hay que encender la chimenea porque hace un frío que te pelas.
-¿Qué lee?
-"Tommynokkers"; unos que encuentran
un ovni en medio del bosque. Me está gustando más que "Cementerio
viviente" de Stephen King.
-¿Leyó "Cementerio
viviente" en el cementerio?
-Sí. Va de un cementerio en el
que se levantan todos los muertos. No me afectó nada.
-¿Qué
piensa de las películas de muertos vivientes?
-Me encantan. En
casa tengo la colección entera de los vídeos Planeta-Terror. Y de
zombis tengo muchas, pero ya no me dan miedo. Ahora sólo me río
con ellas.
-¿Le cuesta asustarse?
-Sí. Ahora me
cojo las vacaciones en septiembre para ir al Festival de Cinema de Terror de
Sitges. Pero cada vez me impresiona menos.
-¿Mejor luna llena o
nueva?
-Llena porque me ahorro linterna. No pensaba que la luna hiciera
tanta luz. En la ciudad no te das cuenta, pero parece que sea de día.
-Pero en las noches de luna llena los lobos aúllan, los vampiros muerden,
las bujas vuelan...
-Eh!, Eh!, Eh! Que ya soy mayorcito, eh? (rie).
-Los hay mas mayorcitos que creen en esas cosas.
-Ya lo sé, ya.
Uno me dijo que la noche de San Juan se levantarían los muertos, pero
nada de nada, una noche como otra cualquiera. Otro día preparé una
timba de cartas en la garita y los invité a jugar, pero no vino ninguno.
-¿Descarta toda posibilidad de vérselas con un espíritu?
-No puedo descartarlo. Yo sólo sé que, si algún día
me encuentro con uno, me voy corriendo.
-Igual es un buen chico.
-Pues entonces me quedaría con él y le preguntaría qué
hay después.
-¿Cuál es el rincón preferido de
su cementerio?
-Hay una explanada de tumbas que, en verano, es una
maravilla. Te sientas en el banco y es precioso. Respiras una tranquilidad...
-La paz de los muertos.