Lhassan Thouil, portero apaleado

"Casi me matan por la empresa y no me pagan ni la baja"




El portero de Area Concor Lhassan Thouil aún convaleciente

Fui corriendo hacia allí y me encontré un compañero tendido en el suelo y 15 cabezas rapadas; uno sacó una barra de hierro y me dio en toda la pierna

Tras ser apaleado por unos cabezas rapadas que le rompieron tibia y rodilla, el portero marroquí del Area Concor, Lhassan Thouil, ha visto cómo el contrato laboral que él firmó por un año se ha reducido a un contrato de pocos días por lo que no cobra ni un duro de su baja por accidente laboral.
Los médicos le han dicho que caminará con dificultad y que nunca más podrá practicar taekwondo, deporte del que es cinturón negro y del que era profesor. Separado de su esposa, lleva casi un mes postrado en cama, solo, sin la menor expectativa de futuro y cargado de odio.
-¿Por qué ha denunciado en Comisaría a la empresa?
- Por incumplimiento laboral. Desde lo que me pasó, no sólo no se han interesado por mí (ni una visita), sino que también me niegan cualquier paga, cuando aquello fue un accidente laboral y yo llevaba más de tres años trabajando ahí.
-¿Con contrato?
-Estuve dos años sin contrato en la calle Sant Cugat. Pero el pasado marzo, cuando me pasaron al Area Concor, me hicieron firmar un formulario en blanco, sin rellenar, que me aseguraron que era un contrato por un año.
-¿No lo era?
-Yo no sé lo que sería aquello porqué no estaba ni timbrado. Sólo sé que ahora me han enseñado otro del INEM, con una firma que imita a la mía, pero que desde luego yo no he hecho jamás, y me dicen que sólo es un contrato laboral desde el 20 de setiembre. Es decir que me han falsificado la firma y ahora se supone que, cuando me agredieron, sólo llevaba 16 días trabajando.
-¿Es esa la excusa para no pagarle?
-Si, porque normalmente te pagan más o menos en función del tiempo que llevas trabajando. Y además en aquel supuesto contrato pone que sólo trabajaba dos sesiones cuando yo siempre he trabajado cuatro sesiones: viernes tarde, sábado tarde y noche, y domingo tarde.
-¿Qué pasó el 6 de octubre?
-A las 9´30 de la noceh, nos avisaron por el walky que en la parte trasera de la discoteca había jaleo, gente saltando la valla. Fui corriendo hacia allí, y me encontré un compañero tendido en el suelo y unos 15 cabezas rapadas. Al llegar allí, uno de ellos sacó una barra de hierro y me dio en toda la pierna.
-¿Huyeron?
-Si, ellos huyeron, yo perdí el conocimiento, vino la ambulancia y me llevaron al hospital.
-¿Como está hoy su compañero?
-No tengo ni idea porque no le vi la cara. Y cuando he preguntado quién era y cómo se encuentra, sólo me han dicho que no me preocupara por eso, que allí no había nadie.
-¿Pero usted le vio o no?
-Perfectamente. Estoy absolutamente seguro de que antes de mí apalearon a otro portero.
-¿Insinúa que se lo ocultan?
-Si. Quieren limpiar lo mío. Que se hable lo menos posible y al otro le habrán dado dinero para que se calle.
-¿Usted cómo se encuentra?
-Estuve cinco dias ingresado en el Taulí, me han operado, me han puesto una tibia nueva porque la mía estaba hecha polvo y los médicos no están seguros de cómo caminaré. He perdido mi pierna completamente.
-¿Cuál es su situación laboral?
-En Concor nadie quiere saber nada de mí. Ni me han hecho los papeles de baja por accidente de trabajo. Cuando llamo, nadie se me pone al teléfono y lo único que sé es que no estoy percibiendo ni una peseta, que se me han acabado los ahorros y que, si no pago el alquiler, me echan de este piso del que, además, no puedo salir porque es un cuarto piso sin ascensor y con esa pierna... Me han jodido bien.
-¿Ser marroquí tiene algo que ver?
-Desde luego. Me han engañado con los papeles y siempre me han puteado más que a los otros por ser marroquí. Y ahora, que casi me matan por defender la empresa, no me pagan ni la baja.
-¿Se da cuenta de que normalmente el herido es el cliente y el agresor el portero?
-Yo, personalmente, jamás he pegado a nadie que no me haya puesto antes las manos encima. Jamás. La función de un portero no es pegar. Si uno va drogado o borracho, se le puede echar a la calle sin pegarle.
-¿Y sus compañeros?
-Algunos son muy folloneros. Ya se les ve en la cara.
-¿No volvería a trabajar en Concor?
-Jamás. Ahora ya sé como es el empresario. Si me hubieran dado en la cabeza y me hubieran matado, a nadie le hubiera importado. Como si mataran una mosca. Sólo soy un marroquí.
-¿Cómo pretende que la empresa se decida ahora a pagarle después de lo que ha dicho en esta entrevista?
-Muy fácil, el empresario sabe que podría hablar mucho más todavia...
-¿Lo hará?
-Por ahora, no. Espero que todo se arregle y no me vea obligado.
-Por hoy es suficiente.