DOCUMENTOS

  conferencia que dio el padre Jon Cortina S.J. en la universidad de Tarragona sobre la búsqueda de los niños y niñas robados y secuestrados durante el conflicto armado en El Salvador

FRANCESC XAMMAR (COMITÉ ÓSCAR ROMERO)

Hoy nos hablará en este acto Jon Cortina, que está aquí hoy por dos circunstancias que me gustaría recordar. La primera circunstancia es un hecho que sucedió hace unos pocos días, el viernes pasado, en Reus. Agradablemente, la Asociación que fundó Jon Cortina, por las razones que él explicará después, se le concedió el Memorial Vidal Llecha. El Memorial Vidal Llecha se concede a aquellos que han trabajado por la solidaridad, los derechos humanos y la paz. Tenemos la satisfacción que este premio haya recaído a la Asociación Pro-Búsqueda. Esta es la circunstancia de porqué él está aquí. Si no hubiera sido por esto, no hubiéramos tenido la suerte de que él nos hablara hoy aquí en la Aula Magna de la Universidad. En realidad, él tiene que marcharse en seguida, pero por tiempo le pedimos que se quedara un par de días más en Tarragona, porqué si Reus se merece su presencia, también los de Tarragona nos la merecemos. Entonces, él pudo cambiar su billete de avión para estar aquí esta noche y compartir con nosotros sus inquietudes sobre el tema del cual nos va a hablar.

La segunda circunstancia, yo quisiera poder remontarme a tiempos un poco más lejanos. Me refiero al año 89. En ese año salió una lista en su país donde estaba su nombre y sus apellidos. Era la lista donde figuraban los nombres de los jesuitas asesinados en la UCA (Universidad Centro-Americana) de El Salvador. Los seis jesuitas asesinados eran el equipo que eran, juntamente con él y con otro jesuita, el equipo rector de la Universidad. Entonces él salió en la lista porqué al principio se trataba de datos confusos y agradablemente, después se confirmó que él, casualmente, no estaba allí esa noche, cuando soldados del ejército salvadoreño entraron a masacrar a estos profesores de la Universidad. Él estaba en aquellas comunidades dónde él sigue yendo todos los fines de semana, en las comunidades campesinas de Chalatenango, en el Norte de El Salvador. La presencia suya con aquellos campesinos sencillos con los que él comparte su vida le salvó de la masacre y, por lo tanto, si él hubiera estado allí, hoy no estaría aquí.

Jon Cortina es profesor de la UCA (Universidad Centro-Americana), donde imparte técnica, porqué él es ingeniero, pero además ha compaginado perfectamente y sigue compaginando con su opción por los pobres, con la gente marginada de las comunidades campesinas de El Salvador. Lleva muchos años compartiendo la dolorosa situación, quizás más antes que ahora, porqué él vivió la época dura del enfrentamiento entre el ejército salvadoreño y la guerrilla, pues la zona dónde estaba él era una zona muy castigada. Además de los que nos hablará de la Asociación, él podría hablarnos muchísimo más de la vivencia que supuso ver todas las personas masacradas por el ejército, una experiencia que le ha llegada al corazón y le ha marcado mucho la vida. Ha compatibilizado las dos cosas, pues. Él es ingeniero industrial, es doctor en Ingeniería de Caminos. Se formó en España, también estudió en Estados Unidos y Canadá y estudió Teología en Alemania. Esto bajo el punto de vista de currículum universitario. Él fue quién montó la sección de Ingeniería de la UCA. Pero los finales de semana, desde hace tiempo, se escapa hacia las zonas campesinas del Norte. Antes de ir a esta zona, estuvo siguiendo a los refugiados campesinos en la capital, San Salvador. No quiero alargarme en este tema, pero en época de la guerra, había una serie de refugios en la capital dónde se escondían los campesinos perseguidos y él los iba atendiendo en la medida de sus posibilidades. Cuando llegaron los acuerdos de paz, los campesinos pudieron volver a sus casas y entonces es cuando él sigue a estos campesinos. Creo que es una profunda y agradable síntesis de compromiso intelectual y con los pobres y los marginados, porqué muchas veces se nos llena la boca hablando de la marginación y de los pobres, pero lo interesante es que hay gente que hace muchos años que están dando la vida por ellos y muchos de ellos fueron asesinados y quizás muchas veces no nos acordamos de ello.

Le agradecemos su presencia hoy aquí para hablarnos de la Asociación y si queréis preguntarle sobre los otros temas que hemos dicho. A continuación Gonçal Barrios, de la asociación Entrepobles, nos va a hablar un poco de esta asociación.

GONÇAL BARRIOS (ENTREPOBLES)

Era el año 1992 y dentro de la convulsionada zona centroamericana, con conflictos armados en Nicaragua (contras, compas, recompas, el ejército...), en Guatemala continuaba la guerra entre la Unión Nacional Revolucionaria Guatemalteca y el ejército, en El Salvador se acababan de firmar los acuerdos de paz. Estos acuerdos de paz habían permitido un poco de optimismo hacia el final de la guerra. De hecho, gracias a esos acuerdos de paz, tal como concretaban, los guerrilleros del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) estaban concentrados en áreas previamente determinadas, que se llaman bolsones, y el ejército estaba acuartelado.

De las brigadas que aquél año hicimos Entrepueblos a la zona centroamericana hubo una un poquito especial, con la cual un grupo de la zona de El Salvador, ya que la firma de los acuerdos de paz iba a producir cambios sustanciales, tanto en las organizaciones populares con las cuales estabamos trabajando, como en los métodos de trabajo, los objetivos, etc... Se trataba de estudiar un poco la nueva situación para adaptarnos lo más rápido posible a ella. De viaje por el departamento de Chalatenango, uno donde hubo muchos afectados por la guerra, nos avisaron de que miembros de la Comisión de la Verdad iban a llegar a una comunidad llamada Ignacio Ellacuría para tomar testimonio para una matanza que la fuerza aérea había realizado en esa comunidad, bombardeando algunas casas.

La Comisión de la Verdad, en aquella época, estaba monitorizando, tomando testimonio para poder hacer el Informe de la Verdad de cara a saber qué había pasado realmente durante esos años de guerra y sobre las matanzas de las poblaciones civiles básicamente, realizadas por el Ejército y los escuadrones de la muerte. En aquella época llegaron a la comunidad Ignacio Ellacuría dos personas importantes. Uno era Reinaldo Figueredo, excanciller de Venezuela y el otro era Belisario Betancourt, expresidente de Colombia. En ese día en que estuvimos allí, porque nos pidieron que como extranjeros, internacionalistas, o como queráis llamarlo, que fuéramos allí porque era necesaria nuestra presencia de cara a potenciarse, de asegurarse esa acción de toma de testimonio. Ese día estuvimos todo el día reunidos con un montón de gente, una concentración de personas, básicamente campesinos, que por primera vez oímos hablar de la desaparición forzosa, del secuestro de niños y niñas de la zona por parte del ejército.

Luego fue una alegría inmensa cuando nos enteramos de que eso se había concretado en la formación de una asociación que se llamaba Pro-Búsqueda y que se iba a dedicar al trabajo de localización de esos niños y niñas desaparecidos. Y aún más alegría cuando no hace mucho los compañeros de la oficina técnica que tenemos nos dijeron que íbamos a iniciar una colaboración con Pro-Búsqueda. De hecho, este proyecto se ha estado desarrollando durante este año 2000, entre Enero y Diciembre, y es justo decir quién está participando económicamente en este momento en el estado español: la Universidad de Castilla la Mancha, los Ayuntamientos de Burgos y Quintanar de la Sierra, los Ayuntamientos andaluces de Corrales y Martín de La Jara, el arciprestado de Miranda, el colectivo Diamantino García (Diamantino García también fue un sacerdote, líder de los campesinos en Andalucía, fundador del sindicato Obreros del Campo y que murió hace tres años), y los compañeros de Entrepueblos de Burgos que mediante una campaña popular también han aportado parte del dinero.

Pro-Búsqueda trabaja para encontrar el mayor número de niños y niñas desaparecidos a causa del conflicto y a través de ese encuentro, concretar las demandas de Verdad, Justicia y Reparación, y contribuir a la creación y fortalecimiento de instituciones que retomen esa problemático. De entre los fines de Pro-Búsqueda cabe destacar:
· Promover la búsqueda de niños y niñas desaparecidos,
· Defender la identidad, los derechos y la integración de los que se van encontrando y
· Reivindicar la reparación moral y material y, especialmente, contribuir a la Recuperación de la Memoria Histórica.

De hecho, la parte humanitaria es la que queda más olvidada cuando finalizan los conflictos y persiste como la más importante. Chile y Argentina nos recuerdan continuamente como el tema de los derechos humanos y de los desaparecidos sigue marcando su historia, sin la cual es difícil imaginar un futuro digno en esos países y en esos pueblos. Pro-Búsqueda trabaja en esa línea y por esto forma parte de la Federación Latinoamericana de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, y es aquí donde sobresale Jon Cortina, sacerdote jesuita que desde las montañas de Chalatenango, desde San José las Flores hasta Guarjila y la capital, Chalatenango, ha destacado durante los años de la guerra y los años posteriores de la paz entre comillas por los derechos de la población civil y es hoy una pieza clave en la búsqueda y recuperación de la Memoria Histórica. Creemos, una vez presentado el proyecto con los compañeros del Comité Óscar Romero, al premio Vidal Llecha, que ha sido un acierto darle a la Asociación y a él como persona representante, el premio Vidal Llecha.

JON CORTINA

Muchas gracias por permitirme ser hoy aquí para hablar en la Universidad. Muchas gracias, sobre todo, por la solidaridad, por la comprensión que he encontrado, tanto en Reus como en Tarragona, ante el problema de los niños y niñas desaparecidos como consecuencia del conflicto interno armado en El Salvador. Para nosotros el premio de Reus tiene un gran significado, porque es la primera vez que oficialmente una institución, asociación... internacionalmente se reconoce que el trabajo de Pro-Búsqueda contribuye a la paz, contribuye a la reconciliación. Cuando a uno le están acusando toda la vida, internamente, de que no contribuye a la paz y a la reconciliación, y de repente llegan desde Reus y nos dicen, sí lo hacen y, además, les vamos a dar un premio, pues es tremendamente... le da a uno muchísimo ánimo y por eso, pues, quisiera agradecer públicamente a los que nos concedieron este premio, pero también a los que hasta ahora, pues, nos han ayudado. Y dentro del estado español, tengo que agradecer a Entrepueblos por un lado, con todas las instituciones que él antes ha mencionado, y también quisiera agradecer al Comité Óscar Romero de Tarragona, porqué nos ha ayudado..., nos ha ayudado también económicamente para algunos de los trabajos que hacemos. Por eso pues quisiera agradecerles a los dos y a este Memorial Per la Pau de Josep Vidal i Llecha que nos han dado el premio. Quisiera agradecerles a todos.

El Salvador es un paísito muy pequeño. Robert Alton que era un poeta salvadoreño le llamaba a El Salvador el "pulgarcito" de América Latina. Es un paísito de 20.000 km2, tiene 6 millones largos de habitantes, más 1 millón de habitantes que vive fuera de El Salvador, que vive en Estados Unidos y también hay salvadoreños en Suecia, hay salvadoreños expatriados y repatriados en Australia... En fin, hay salvadoreños en todo el mundo, gente que fue huyendo de la represión, de la guerra. Bueno, pues ahí tenemos 1 millón de personas más para 20.000 km2. Es el país más densamente poblado de América Latina y pues uno de los más pobres. Un país que, gracias a Dios, está ahora viviendo por la cantidad de dinero que mandan a El Salvador las personas que trabajan en Estados Unidos concretamente. Ese millón largo de salvadoreños manda dinero a sus familias, mandan algo más de 3 millones y medio de dólares al día para la familias de El Salvador. Gracias a esta cantidad, que es la cantidad de dinero más fuerte que se genera en el país, más que el dinero que se puede conseguir por la exportación del primer producto, de la primera producción, que es el café. Pues se gana más con el dinero que los salvadoreños ganan en otros países y lo mandan de vuelta a El Salvador.

Acabamos de salir, en El Salvador, de una guerra civil que causó más de 1 millón de desmovilizados entre los internos, en el país, y los externos, los que tuvieron que salir, que causó más de 70.000 muertos, más de 7.000 desaparecidos. Y éstos son los datos que más se conocen de lo que ocurrió en El Salvador. Lo que no se conoce tanto es el número de personas, concretamente, que fueron víctimas de una desaparición forzosa durante los años de la guerra. En todas las operaciones de tierra arrasada, como las llamaba el ejército, centenares de niños fueron robados de sus familias, trasladados a los cuarteles, después llevados a los orfanatos y después, dados en adopción, vendidos en adopción. ¿Y por qué hacían esto? Este robo de los niños estaba dentro de lo que llamaban las tácticas anti-insurgentes de quitar el agua para que muera el pez, que decían los Estados Unidos. Es decir, quitar el agua a la población civil para que el pez, la guerrilla, no pudiese sobrevivir, tuviese que abandonar el país para que pudiesen ellos matar a los que quisieran y poner fin a la guerra. Vieron que la gente no salía del país, que seguían en el monte huyendo del ejército y decidieron entonces a empezar a robar niños. Realmente, el robo de estos niños fue más duro que la muerte, que los hubiesen matado, porque dejaron a las familias en una situación de inestabilidad tremenda. ¿Qué ha sido de mi hijo? ¿Qué le ha pasado a mi hija? ¿Dónde están? Y esto fue haciendo que mucha gente huyera a Honduras y estuvieron viviendo en Honduras desde el año 82, o incluso un poco antes, hasta el año 87, que es el primer grupo que retorna a El Salvador. Esta gente que retorna a El Salvador y los que fueron retornando en años sucesivos fueron creando una situación diferente a la que había existido hasta entonces en esta zona de Chalatenango.

Cuando la muerte de los jesuitas, ya por fin los Estados Unidos decidieron no dar más ayuda a El Salvador y decidieron que se llegase al diálogo, a la negociación y la paz. Dentro de los Acuerdos de Paz estaban los acuerdos para que la Comisión de la Verdad, que iba a estudiar las graves violaciones de derechos humanos, visitase las zonas de guerra para ver cuáles habían sido estas violaciones. La Comisión de la Verdad llegó a Guarjila, en el departamento de Chalatenango, en los últimos días de Octubre y primeros de Noviembre del año 89. En enero del 93, en marzo del 93, la Comisión de la Verdad sacó sus conclusiones. Cuando la Comisión de la Verdad estuvo en Guarjila tres madres salvadoreñas, tres madres de la zona, les dijeron a los señores de la Comisión de la Verdad (que había sido creada por las Naciones Unidas), "miren ustedes, nuestros hijos e hijas no fueron asesinados, fueron robados, a mí me lo quitaron de mis manos, me pusieron un fusil en la espalda y un cuchillo aquí en la garganta y me arrancaron a mi niño". La Comisión de la Verdad no supo qué hacer, no tuvo tiempo para investigar y cuando salió el Informe, el número de niños desaparecidos está incluido, creo yo, en el número de desaparecidos totales. Entonces no hicieron una división, una separación entre niños desaparecidos forzosamente y niños muertos.

Total, que en esta situación, cuando sale el Informe no se dice nada, decidimos un pequeño grupo, realmente pequeño, que debíamos trabajar por los derechos humanos. Y siempre digo lo mismo, éramos un grupo realmente pequeño, porque éramos 2. Entonces, en este pequeño grupo decidimos trabajar en la búsqueda de estos niños desaparecidos. Al principio, nosotros sabíamos que en el operativo militar que estas mujeres, estas madres, habían denunciado, había 52 niños que habían sido robados y llevados a los cuarteles en helicópteros. Entonces queríamos buscar a estos 52 niños. Y nos dimos cuenta que no eran 52, que eran muchísimos más. No sabíamos cuántos, pero eran muchísimos más. En nuestro póster, conseguimos una foto de un soldado llevándose un niño, y decíamos: "Más de 100 niños desaparecidos en El Salvador". Cuando ya pasamos con creces el número de 100, según los datos que sabíamos, sacamos un segundo póster : "Más de 300 niños desaparecidos en El Salvador". Y en estos momentos, los datos que tenemos son de 571 niños desaparecidos. Desaparición forzada. No es que sean los únicos que han desaparecido. Desaparición forzada. Los ha robado, verdad? Y nos han dado ahora 200 casos más de una base de datos, que lo que estamos haciendo es comparando con la base de datos que tenemos para ver cuál es el número real de niños desaparecidos que existe allá en El Salvador.

Que estos niños se los traían los soldados, permítanme que les lea un testimonio. "En ese entonces era frecuente escuchar que habían traído niños de los operativos militares, y que los tenían en el cuartel o en la comandancia. Algunas veces los soldados venían de regreso a Chalatenango caminando y les gustaba exhibirse. Me acuerdo una vez que iba en la cuesta subiendo al instituto, y nos quedamos viendo cómo bajaban las columnas de soldados, todos sucios y enlodados. En esta ocasión traían niños, eran niños pequeños, que no podían caminar solos. Los traían atados, embolsados al lado de la espalda o en el pecho si no traían una mochila apropiada. Solo se veía la cabezita de los niños, que miraban como asustados". Los niños que se traían y los que hemos encontrado nosotros, el mayor que hemos encontrado tenía 13 años cuando lo secuestraron, la más pequeña tenía 15 días. Se la llevaron con su madre. A su madre la desaparecieron, la mataron. Y pudimos encontrar, con gran suerte, a esta niña. De acuerdo con la Convención Universal de los Derechos de la Niñez, el niño se define "todo ser humano menor de 18 años". Pues nunca encontramos ninguno que hubiese tenido más de 13 años cuando les capturó el ejército. ¿Y por qué no? Pues porqué los que tenían más de 13 años los mataban. Los mataban porque los consideraban guerrilleros en potencia o guerrilleros y simplemente los mataban. Entonces, tenemos 571 casos y de estos todos tenían menos de 13 años, menos dos niñas que tenían 13 años cuando el secuestro.

Durante todo el año 93, buscamos a estos niños del operativo militar y empezamos a encontrar más datos, y otra gente nos empezó a decir "a mí también me quitaron un niño". Empezamos ya a tener más datos y al final del 93, en Diciembre encontramos de una forma muy fortuita, 5 de los que buscábamos. Los encontramos en un orfanato. Después de discutir y pelear mucho con el orfanato de las aldeas S.O.S., después de discutir y pelear mucho con esos señores que no querían entregarnos los niños, y que decían que nosotros éramos unos tales por cuales, después de muchas peleas, conseguimos que estos niños pudiesen visitar a sus padres en Chalatenango y vinieron a Guarjila. Los trajeron a Guarjila y vinieron mucha gente de allí que también los conocía, y al ver que aquellos estaban vivos, de repente surgió una nueva luz de esperanza entre la gente. Si estos están vivos, los nuestros también pueden estar vivos. Y empezaron entonces a ponernos más y más casos para que buscáramos a sus hijos desaparecidos. En Agosto del 94 teníamos ya tantos casos y tanto trabajo que decidimos crear la Asociación Pro-Búsqueda. Llamamos a un notario que llegase a Guarjila y invitamos a todos los familiares, eran como unos 40 los familiares que llegaron, y se creó la Asociación Pro-Búsqueda. En Octubre de ese mismo año, para celebrar el Día Internacional del Niño, hicimos vigilia, en la que tres jóvenes nos llamaron, 3 jóvenes diciendo que ellos también habían sido robados. Ya pudimos incorporarlos a los otros 5. Y finalmente encontramos a algún otro en un orfanato. Y en Diciembre del 84 ya teníamos 74 solicitudes de búsqueda, de los cuales habíamos encontrado 13 niños y niñas. Seguimos el trabajo. En este momento tenemos 571 solicitudes de búsqueda y hemos resuelto 168 casos. De estos 168 casos hemos encontrado que 16 han muerto o fallecido desde que desaparecieron hasta el momento actual; 97 se han reunido ya con sus familias, han tenido un reencuentro familiar; 36 están en contacto con sus familias, todavía no han tenido un reencuentro familiar; y en 39 casos, o bien la familia adoptiva no quiere que el niño o la niña vean a su familia biológica o bien todavía nos falta amarrar un poquito más la dirección y el lugar donde están estos niños. En total son 168 los casos que hemos resuelto.

No queremos ni pretendemos que el niño encontrado ni la niña encontrada vuelvan con su familia biológica. Y la razón por la que no queremos esto es porque los encontrados tienen ahora 17, 18, 19, 20 años, o incluso 26 años tiene alguno de los que hemos encontrado, y son ellos los que deben optar y decidir con quién quieren vivir. Sin embargo, lo que sí procuramos, y es uno de los objetivos de nuestro trabajo, es que el derecho a la identidad sea respetado. Esos niños que están viviendo con una identidad alterada, que han sido tratados como si fueran motín de guerra, que se les ha vendido en adopción, que hasta en alguno de los casos se ha rifado un niño para ver a quién de los soldados y de los oficiales y de los suboficiales les tocaba aquél niño... En fin, se han cometido todo tipo de tropelías con los seres humanos y los han tratado como si fueran chuchos, perros, y esto ciertamente indigna, y esto es algo que requiere que podamos encontrar el mayor número de niños desaparecidos para devolverles esa identidad, pues están viviendo con una identidad alterada.

Para hacer que los padres sepan dónde están sus hijos... Tienen derecho a saber cómo y dónde están sus hijos, y hasta ahora nadie se lo dice; para hacer que pueda haber una reparación material y moral a estos niños, para que se les devuelva esa dignidad que se les ha quitado. Para pedir también que la Verdad se conozca, la sociedad entera tiene derecho a saber qué Verdad, cuál es la Verdad de los hechos y de la realidad que estamos viviendo en El Salvador. También para que la impunidad, en algunos casos, pues pueda ser destruida. Monseñor Romero decía: "Estamos viviendo con un grave pecado en este país. El cáncer peor que tenemos es el cáncer de la impunidad de los poderes que viven y hacen lo que quieren". Contra esa impunidad también queremos luchar, queremos que desaparezca. Y sobretodo queremos, bueno encontrar más niños, y contribuir a la Memoria Histórica, para que hechos como este nunca más se vuelvan a dar.

Se podría hablar de distintos aspectos de estos jóvenes, de estos niños y niñas. ¿De cómo salían? Pues salían adoptados. Iban del frente de guerra a los cuarteles. Llamaban a las damas voluntarias de la Cruz Roja, damas voluntarias entre las cuales había muchas veces esposas de los militares, llegaban y se los llevaban a los orfanatos. No hemos podido conseguir información de Cruz Roja sobre estos niños. Malamente nos han dicho 2 cosas, entonces una de ellas es mentira; una, nos han dicho que la información que había se perdió en el terremoto del 86; y otra, que los informes que había se perdieron a raíz de la ofensiva que hubo en el 89. Una de las 2 es mentira. Cruz Roja les llevaba a los orfanatos y los orfanatos eran verdaderas plataformas de lanzamiento. Llegar y al año estaban fuera. ¿Cuánto costaba una adopción? Bueno, pues de acuerdo al general Blandón (como ustedes pudieron ver, al general Blandón en el programa del canal 33 sobre los niños desaparecidos), Blandón nos dijo una vez que un niño podía costar hasta unos 20.000 dólares. Después hemos sabido por alguna de las familias que los adoptaron que habían costado menos. Pero así también sabemos que algunos de los abogados que existieron hicieron más de 198 adopciones. 198 son los datos que nosotros hemos conseguido revisando los expedientes de adopción. Más de 198 de estos niños y si, lógicamente, les dieron más de 10.000 dólares en término medio por adopción, pues fíjense ustedes la cantidad de dinero que pudieron haber sacado estos abogados, y fueron muchos los abogados que hicieron este tipo de negocios.

Los niños se daban en adopción en unas adopciones que eran ilegales e ilícitas. Al niño, un juez de adopciones le declaraba huérfano y que estaba en un estado material y moral de abandono y, automáticamente, lo daba en adopción, ya se lo podían llevar. Se han encontrado casos de hoy jóvenes que fueron declarados huérfanos, que fueron declarados en estado de abandono y que tienen papá, mamá y 8 hermanos. Entonces, han sido jóvenes a los que se le ha cambiado la identidad para poderlos vender.

Los niños no sólo desaparecieron en el campo. Desaparecieron también en lo que se llamaba "casas de seguridad" de la guerrilla. Las casas de seguridad de la guerrilla se creaban normalmente en la ciudad para que en estas casas pudieran vivir los guerrilleros, pudieran tener sus reuniones. Se le daba la apariencia de una casa normal donde incluso se ponían niños, para que estos niños les diesen una apariencia normal, allí podían llevar los guerrilleros y, en fin, tener sus reuniones. El testimonio de Jesús Benítez sobre el allanamiento de una casa de seguridad (lógicamente estas casa de seguridad era objetivo del ejército, iban a por ellas) y dice así: "El primero de noviembre el ejército montó un operativo en horas de la noche para una casa que quedaba como a tres casas de donde nosotros vivíamos por entonces. Nadie sospechaba que era una casa de guerrilleros. Era una casa grande, amueblada, bonita. Capturan a dos mujeres, una niña de cómo 14 años y cuentan que uno de los hombres logró escapar. Lo capturaron en la madrugada. Cuando íbamos al cementerio a enflorar, porqué era el día 1 de Noviembre, o sea, el día siguiente, día de difuntos, iban a enflorar, a poner flores, a adornar las tumbas. Encontramos a dos niños en la calle frente a la casa abandonada, tenían aproximadamente 2 o 3 años de edad. Estaban comiéndose unas almendras que se habían caído en el palo de en frente. Unos vecinos decidieron recogerles y llevarlos a la casa. La otra gente que capturaron apareció después muerta. O sea, si se llevaban a los adultos, los niños quedaban allí perdidos, expuestos al que tenía compasión de ellos. Y, en algunos casos, se llevaron también a los niños.

El caso que conté antes, que decía que rifaron: fue el operativo, entró en casa de esta mujer, se llevó el niño, la mujer se enteró, fue al cuartel... Bueno, primero fue la mamá de esa mujer, porqué ella tenía miedo de que, por ser una mujer más joven podían hacerla prisionera o a saber qué cosas le podían hacer. Total, la abuelita del niño fue al cuartel y le dijeron que el niño no estaba allí pero que, por favor, ni ella ni su hija volviesen a preguntar por el niño, porqué si pasaba la hija por el cuartel, ella desaparecía. Y después, por gente del cuartel se supo que al niño se lo habían rifado y le tocó a un capitán.

También hemos encontrado que el FMLN contribuyó a que esos niños se perdieran. Al hacer estas casas de seguridad, obligaba a que las familias dejaran los niños en estas casas. Entonces los dejaban y como consecuencia de esto, los niños se perdían. Los hemos presentado: hay 33 casos en los que el FMLN, por haber forzado a que las familias dejaran los niños en casas de seguridad, estos niños se perdieron y los tenemos también dentro de las estadísticas. ¿Y cómo viven estas familias? Pues viven en un estado de inestabilidad afectiva tremendas. Yo diría que estos campesinos salvadoreños son gente que son realmente extraordinaria. Cuando se les dice que tal vez se les encuentre a sus hijos, pero que tal vez no quieran volver con ellos, ellos dicen: "Bueno, a mí sí que realmente me gustaría que me hijo volviera con nosotros, pero si no quiere volver él, la otra familia, la que le ha dado educación y amor también merece tenerlo. Yo quiero saber que está bien. Eso es lo que yo quiero saber. Sabiendo eso, con eso me basta". Yo diría que si habría que hacer un juicio salomónico y decir, esta mujer es la madre de este niño, porque no puede haber una mujer que no quiera a su hijo, y que no quiera tener a ese hijo por egoísmo. Y en un juicio salomónico, yo personalmente diría, esta mujer es la mamá y en caso que hubiera una duda, ésta es la que se tiene que quedar con el niño. Pero esto es para demostrar la gran dignidad que esta gente tiene. Son pobres, pero son pobres con dignidad y con esperanza. Y esta gente, como son pobres pero con esperanza y dignidad, es por esto que son peligrosos, porqué tienen esperanza. Y esa esperanza no les puede venir de nada material que tengan a la par, porque nada material tienen. La esperanza, sólo de Dios puede venir. Por eso son peligrosos, porque tienen a Dios. No estarán casados, o tendrán 14 hijos sin estar casados, pero tienen a Dios ¿verdad? Más que nosotros, que quizás somos castos cómo ángeles y soberbios demonios, verdad? Bueno, pues esa gentecita así es, así de digna es.

¿Cómo están los jóvenes? A los jóvenes normalmente les dijeron en los orfanatos que sus familias los habían abandonado en el frente de batalla. Muchas veces, la primera pregunta que hacen estos jóvenes cuando se encuentran a su papá o a su mamá, es: papa o mama, ¿vos, por qué me dejasteis botado a mí y no me llevaste con vos? Y entonces, la madre le tiene que explicar a su hijo, "mira, yo nunca te dejé botado". Lo que normalmente se dice y lo que la Fuerza Armada está diciendo es que todos estos niños y niñas se salvaron gracias a la generosidad de la Fuerza Armada, que los encontró botados en el campo de batalla. Bueno, pues eso es mentira. Bueno, uno de los testimonios que tenemos, tenemos más, fue la primera vez que estuvimos con este general Blandón, este que aparece en el programa de televisión de TV3. Y Blandón nos dijo cómo la Fuerza Armada estaba muy interesada en buscar gente y dijo como ésta había mandado ya un oficio en los cuarteles para que dijesen qué sabían de los jóvenes desaparecidos. Y nos leyó precisamente un oficio de los que habían mandado y la repuesta que había dado el cuartel, que era la Fuerza Aérea, dónde se hablaba de 2 jóvenes que habían vivido allá, que incluso en aquél momento aún estaban allá. Claro, aquellos jóvenes los teníamos nosotros ya encontrados, a ellos y a sus familias, y estaban allí presentes. Blandón dijo que la Fuerza Aérea los había encontrado después de un combate perdidos. Entonces, uno de aquellos muchachos se levantó, tomó el micrófono y dijo que era verdad que la Fuerza Aérea le había encontrado y que él estaba muy agradecido a la Fuerza Aérea, pero que él no estaba perdido, que él estaba junto al cadáver de su hermanito, de su hermanita y de su mamá, a los que había matado la Fuerza Aérea. Entonces estabamos en la UCA, hubo un medio segundo de silencio y entonces aquella sala prorrumpió en un gran aplauso al valor de este muchacho y a la verdad que dijo. Así pues, no es la Fuerza Aérea ni la Fuerza Armada los que ha salvado a estos, ellos han hecho que estos niños y niñas vivan ahora fuera del país, alejados de sus familias.

Lo que al principio fue una táctica para aterrorizar a la gente, se convirtió después en un negocio y se dieron muchas gentes, redes de gente, donde uno robaba, uno daba la orden, y luego había casas de engorde donde se llevaba a esos niños... En estas casas los vestía, les daban de comer, para que pudiesen ser vendidos por algo más de dinero... Y luego se daban en adopción. No hemos encontrado en los centros oficiales información de, prácticamente entre los años 80 y 85, todas las entradas y salidas de personas dentro y fuera los orfanatos, no existe esta información. Solamente hemos encontrado una página maltrecha de los centros de adopción, donde se pueden ver, a pesar de todo, unas cosas interesantes sobre quienes eran a última hora, haciendo valer su ... lo que sea, llevándose de aquel centro de adopción menores que nunca más aparecieron hasta hoy.

Pro-Búsqueda, y voy a terminar, porqué creo que tal vez lo más importante es que ustedes pregunten cosas porqué quizás esté diciendo cosas que tal vez les aburren, pero yo diría que además de este equipo de investigación, hay un equipo de 3 psicólogas que trabajan con las familias que han encontrado a sus hijos, con las familias que no los han encontrado, y con los muchachos. Se está tratando de sistematizar y de publicar la experiencia de los muchachos y de sus vidas, llevan años escribiéndole, tienen una pequeña asesoría pero queremos que sean ellos los que escriban y cuenten su historia personal. Entonces, este es uno de los grupos. Otro grupo es el de las familias que han encontrado a sus hijos, hacen talleres donde esta gente se reúne y van contando sus experiencias. Otro son las familias que no han encontrado a sus hijos, y aquí ocurren dos cosas: una, se ve la inestabilidad que esta gente tiene y se ve como desean encontrar a sus hijos. Ellos eran combatientes, guerrilleros y a la hija se la robaron. Para el cumpleaños de la hija, esta familia compra siempre pues una coca-cola o algo especial por si acaso llega la hija perdida. O sea, esta familia espera a su hija siempre. Y el que no llegue esta hija produce una inestabilidad profunda en aquel padre y aquella madre. Y la otra cosa que quiero decir, aunque esto es como echarnos un poco flores y no me gusta tanto pero creo que es importante decirlo. La gente dice "para encontrar a nuestros hijos, primero Dios y, después, Pro-Búsqueda". Pero eso que puede parecer una flor, que la es, es para mí una de las frases más duras que hay y es muy dura porque si fallamos, si no encontramos a esos niños, esas familias van a sufrir una nueva decepción. Todo se les ha quitado. Nunca han tenido derecho a que se les haga justicia. Han ido perdiendo a sus hijos y confiaron en que tal vez Pro-Búsqueda los encontrara y pues, ni Pro-Búsqueda les ha encontrado. Entonces, sería como volver a truncar las esperanzas, que tal vez son las últimas que les nacieron. Sí es una responsabilidad muy grande y en función tal vez de esta responsabilidad y de esta situación quisiera yo poder solicitar las ayudas.

Bueno, estábamos hablando de las psicólogas que trabajan en estos tres campos, después tenemos un equipo jurídico, que se trabaja en la identidad de los jóvenes, está la parte administrativa, está el equipo de investigación. Esta última se trabaja en dos niveles: una, la investigación que llamamos institucional. Ésta la hacemos con una persona que coordina y diez o doce voluntarios, estudiantes de derecho normalmente. Bueno, estos no perciben ningún sueldo, son voluntarios. Diez o doce voluntarios que van revisando todos los expedientes de las instituciones que tienen que ver con niños. El desorden que hemos encontrado ha sido absoluto. En una de las instituciones, en un cuarto mucho mayor que este, mucho mayor que este, estaban apiladas las cajas con todos los expedientes de estos menores, todo género de expedientes. Tuvimos que arreglar las cajas y ver aquellas que más o menos tenían que ver con expedientes de adopción. Los muchachos se pasaron un mes ordenando aquello y luego empezaron a buscar expedientes de adopción. Hemos repasado más de 33.000 expedientes y allí hemos encontrado muchas de las direcciones donde están los niños y niñas adoptados en el extranjero. Y gracias a eso hemos podido encontrar tantos en el extranjero.

Pero hay otro grupo de investigación, que hacen otro grupo de gente, que es la investigación local, la investigación de campo, donde se va aldea por aldea, casa por casa, familia por familia, preguntado pues... normalmente por gente que haya estado en operativos militares y que pueda haber perdido a gente. Preguntando "¿usted perdió algún hijo, dónde lo perdió, como lo perdió?". Cualquier detallito que pueda contar, puede servir. Voy a contar un caso. Nos habían dicho que había un niño en un pueblo a unos 60 km., bueno 40 km., de dónde yo estoy. Lo llamaban el "guerrillerito". Y bueno, a ver ¿quién es?. Total, que decidimos ir a ver quién era y fui con otro y llegamos a ver a los papás de ese niño, y el papá y la mamá nos dijeron: "sí, nosotros no teníamos ningún hijo varón, y como yo soy viejo y tengo mala salud, queríamos tener un hijo varón para que trabajase en el campo. Entonces, nos habían dicho que en el cuartel regalaban niños y nos fuimos al cuartel y nos regalaron a este niño. Tenía 4 o 5 meses. Lo inscribimos como propio, pagamos la multa por inscribirlo tarde pero lo inscribimos como propio y por eso lleva nuestros apellidos, pero no es hijo de nosotros". Le explicamos que era un error haber hecho aquello porque le tendrían que haber dicho ya al niño, que tenía 15 o 16 años, que no era hijo de ellos, que era una locura haberlo tenido así... Bueno, vamos a empezar a buscar y lo primero que hay que hacer es ¿cuándo le dieron a ustedes el niño?. "Bueno, pues fue en Febrero del 83". Bueno, pues entonces uno mira qué operativos militares hubo en Febrero del 83 cerca del cuartel donde estaba el niño. Entonces vimos cuales operativos militares hubo y pensamos, este niño tiene que ser de El Yegueral, concretamente así se llamaba el cantón, el pueblecito. Pero en El Yegueral ya no vive nadie de los antiguos pobladores, entonces teníamos que buscar un abuelito o una abuelita de El Yegueral que pudiese contarnos qué había pasado durante la guerra. Encontramos a una señora y a un señor que nos empezaron a contar: "Sí, a la María le quitaron un muchachito de 5 años y a la Felipa le quitaron una niña de 3 años". Nosotros buscábamos un niño de 4 o 5 meses. Entonces, cundo te van contando todas estas cosas, uno va diciendo, bueno, pues éste no y éste no. Y de repente te dicen, "pero a la Lupe, ella sí tenía un tiernito de 4 o 5 meses, era tierno". Éste. Y entonces, ¿dónde está la Lupe? "Pues la Lupe se fue a vivir a Usurlupán, 110, 115 km. Pero claro, aquí 110 km. no son nada pero allí pueden ser 5 horas de carro y más cosas... Pero bueno, vamos a Ursulupán a ver las zonas de refugiados a ver dónde estaba. Encontramos una gente que había conocido a la Lupe y nos dicen que se cambió y se mudó a la zona de Sonsonate. Bueno, pues a Sonsonate. Y al llegar a Sonsonate nos dijeron, ha ido a El Yegueral. Y entonces resultó que la mujer tenía cáncer y la mujer fue a morir a su lugarcito. Ella murió, pero nunca vio a su hijito. El hijo ahora vive, encontramos a su hermano, el hermano ahora vive en El Yegueral, el muchacho encontrado ahora vive en San Salvador. Se ofendió tremendamente con los papás adoptivos, porqué no le habían dicho nada y le habían mentido sobre quién era. En un primer momento no quiso saber nada con los papás adoptivos, se ha conseguido que vuelva con los papás adoptivos, que no tiene la culpa del error.. Bueno sí tienen la culpa, a saber. Se cometió un error, pero lo más importante es que hay un poquito de paz. Bueno, total, este niño ahora vive con su hermano, vive en El Yegueral, trabaja en San Salvador, y bueno, pues tiene una vida y algo por lo que vivir. Y tarde o temprano... O sea, si a nosotros nos dijeron que le llamaban "el guerrillerito", quiere decir que alguien en aquél pueblo sabía que no era hijo de esos señores y que tarde o temprano se lo iban a decir y hubiese sido peor.

A nosotros nos acusan y nos dicen que por qué renovamos heridas viejas, que lo que tendríamos que hacer es fomentar y predicar la paz, el perdón y el olvido. Y termino con esto: OLVIDO no se puede, yo no podré olvidar a los jesuitas que mataron, mis compañeros, no lo puedo olvidar; por mucho que rece y por mucho que haga las cosas que quiera, nunca los podré olvidar. Mucho menos puede olvidar una madre a su hijo o hija. O sea, el pedir y el hablar del olvido, creo que es anti-natural. Pero ¿y el PERDONAR? Porqué dicen que el perdonar es cristiano pero, perdonar ¿a quién? Porqué resulta que Dios Nuestro Señor también exige que el que ha cometido un error, le pida perdón a Dios por el error que ha cometido. Y cuando ha pedido perdón, Dios le va a perdonar siempre y cuando este hombre o esta mujer cambien de vida, haya un juicio, que es la misma confesión, es ese juicio, hay un propósito de cambiar la vida y después hay una muestra, un arrepentimiento, que va con todo lo que es la penitencia. Ahora, de todas esas cosas, nos olvidamos y queremos que esa pobre gente sea más generosa que Dios y que perdonen en vacío. Y miren, eso no se puede. Monseñor Romero dijo, desde ya, "perdone a los que me vayan a matar". Monseñor Romero era un hombre demasiado especial, era un hombre muy de Dios, era una santo. Pero al común de los mortales no nos pueden pedir eso, no nos pueden pedir que seamos tan generosos como Dios. Entonces, yo creo que esa frase de PERDÓN Y OLVIDO que tantas veces escucho, es absolutamente absurda, anti-natural, inhumana, absurda y loca.

Quisiera terminar con una frase también de Monseñor Romero cuando le preguntaron unos periodistas ¿qué quiere usted que digamos en los Estados Unidos? Eran periodistas de los Estados Unidos. Digan ustedes allá que nosotros aquí también somos seres humanos, que no nos manden armas para matarnos, que somos seres humanos. Ante ese problema de los desaparecidos, de los niños y niñas robados, yo quisiera decirles a ustedes que allí también somos seres humanos. Aquellos padres y aquellas madres pues también sufren, como también sufrirían ustedes en el caso de que hubieran pasado... Que aquella gente también son seres humanos, que tienen corazón, que tienen una vida, que no se olvidan de esto. Muchas gracias.


PREGUNTAS

Los poderes públicos, colaboran con ustedes o prefieren echarlo todo en el olvido?

Prefieren echarlo todo en el olvido, no han colaborado nunca hasta ahora.

Los jóvenes, cómo se encuentran al encontrar a su familia?

Durante un poquito tiempo, los que están en El Salvador vuelven a tener una relación más normal, incluso llegan a visitarse después. Yo diría que sí están traumatizados, o más que traumatizados, lo que sí están es confundidos. Es, lógicamente, un golpe muy fuerte pero poquito a poco se van haciendo. Entonces, yo sí diría que lo único que hay que hacer es darle tiempo al tiempo y dejar que se vaya suavizando, no sé si componiendo, pero sí ciertamente suavizando. En general, sí hemos tenido buena respuesta y la gente, los encontrados, salvo 2 o 3 casos, han pedido vivir o tener contacto con sus familias biológicas.

En la mayoría de los casos las adopciones se daban bajo una situación de ilegalidad. En algún caso, las familias adoptivas llegaron a descubrir la procedencia de estos niños, llegaron a descubrir que no se trataba de niños huérfanos sino que eran niños robados a sus padres?

Yo diría que en muchos de los casos, las familias sí sintieron que había cosas que no eran tan claras. Sientan ustedes lo que pueda pasar a una familia que viene de Europa o de Estados Unidos y se encuentran con un juez que les dice que este niño es huérfano, sin papá ni mamá, y además lo encontró el ejército en la calle y lo llevaron al orfanato. Y no tiene más que decirlo el cielo arriba y la tierra abajo. Aunque después resulte que ciertas cosas no encajen, la familia que viene a adoptar, que no tiene mala voluntad, no culparía yo a la familia aunque se haya podido dar cuenta de que las cosas no están claras, sino que culparía a los abogados y a los jueces salvadoreños y a su negocio sucio. Sí se daban cuenta un poquito, algunos, de que las cosas no eran tan claras ni tan simples. Prefirieron seguir adelante Una cosa que se me ha olvidado es que es muy difícil... Nosotros no tenemos evidencia de que haya habido, que se hayan llevado niños para el tráfico de órganos o para la prostitución. Aún así, sí creemos que se han dado casos de que ha habido tráfico de menores. Qué se ha hecho con esos menores, eso es lo que no sabemos.

En la década de los 80, El Salvador fue uno de los países que mayor número de niños dio en adopción a Estados Unidos. Ciertamente, porcentualmente, el que más. Solamente a Estados Unidos y en la década de los 80, y esto es un dato de la Embajada: la Embajada de Estados Unidos en El Salvador otorgó 2.534 visas para niños que habían sido adoptados en los Estados Unidos. A esto hay que añadir, los más de 40 casos que hay en Francia y los más de 30 y tantos casos que hay en Italia y otros que hay en otros lugares. Entonces, no sabemos ni cuántos ni si solamente se han dado adopciones. Puede que se hayan dado otras cosas. No tenemos datos.

Sobre los jueces que antes ha mencionado y sobre las dos instituciones que aquí son consideradas organizaciones no gubernamentales, se les ha buscado alguna responsa-bilidad o se ha preguntado a instancias superiores a las suyas?

Sobre las organizaciones, sí; concretamente en Ginebra. Al Comité Internacional de la Cruz Roja y a la Asociación Internacional de la Cruz Roja. Hemos hablado con ellos. Yo he estado dos veces con el Comité y una vez con la Asociación. En cuanto a los jueces, uno de los acuerdos de paz es que se renueve todo el sistema judicial. Y se recompongan. Allí podía ser juez casi cualquiera, con saber leer podía ser juez. Y sin saber leer en algún caso. Entonces, lo que se está haciendo con los jueces, creo yo que va a llevar bastante tiempo. Donde habría que tener mano más dura es con los abogados que hicieron estas adopciones. Queremos buscar, tenemos algunos casos, creemos que vamos a tener un apoyo importante ahora y creemos que algo podremos hacer, no sé exactamente. Para esto queremos crear la Comisión Nacional de Búsqueda, que se cree por Decreto Legislativo para que esta Comisión Nacional de Búsqueda tenga fuerza de ley y pueda pedir la información necesaria. Hasta ahora, en 2 ocasiones en las que se le ha pedido información a la Fuerza Armada, al Ejército, al Ministro de Defensa, ha mentido en las 2 ocasiones. Una vez mintió al Defensor del Pueblo para la Procuradora de Derechos Humanos y la otra vez mintió a un juez del Tribunal de San Miguel. Es muy difícil. Tenemos todo en contra. Sabemos que hay más de 26 niños que están en manos de militares. Los militares de alta graduación dicen que no. Fíjense lo que dice uno que tiene 2 niños. Les voy a leer la cita. Una pobre periodista, ingenua, porqué le dijimos que tuviese cuidado, pero fue muy ingenua... Le dice: "Esta desaparición de los niños es realmente como una novela de Gabriel García Márquez o una cosa así. Nunca ha pasado. ¿Dónde están los niños? ¿Están en algún orfanato secreto o nos los hemos comido horneados, asados, sancochados? Yo realmente no entiendo porqué continúan con esas historias. ". Esta fue la respuesta de un militar que tiene 2 niños en su casa.

Alguno de estos niños, ha acabado en el ejército?

Sí. Casualmente, fortuitamente, pero sí, tres. Dos de ellos, trabajando en el ejército como mecánicos. Pero uno. combatiendo, en el batallón Atlacatl, y que aparece también en la película de TV3. Este muchacho se llama Ricardo Maravillas, hoy ya es un hombre. Su madre había salido a comprar. Se queda en una hamaca el niño. Lo recoge el ejército junto a dos hermanos. A este muchacho concretamente lo lleva un guardia nacional a su casa y le dice la mujer al guardia: "No me gusta nada que te hayas llevado este niño". Pero una vez más, lo de "necesitamos un hijo varón..." y tal y cual. A los dos meses matan a este guardia en combate y el hermano de éste, que también es guardia lo recoge. El niño crece, es un muchacho fuerte, y se enlista en el batallón Atlacatl. Combate un año en este batallón y al final de la guerra, este batallón es disuelto y este muchacho queda fuera. Y por otro del batallón Atlacatl nos enteramos de la historia de éste, lo pudimos seguir... Hemos encontrado a dos de los hijos de esta mujer.

Por otra parte, había una madre que decía que tenía miedo de que a su hijo, que se lo habían robado (ahora ya lo ha encontrado), "de que siga la guerra y de que me hijo venga aquí de soldado y que nos mate". Le horrorizaba la posibilidad de ser matada por su hijo.

En qué período de tiempo se dieron casi siempre las adopciones?

Hasta el 88. El 79 es el primer caso de niño que se lo han llevado y hasta el 87-88. Eso del robo de los niños. Las adopciones no las tenemos hasta tan tarde como el 88, las tenemos de antes, del 86.

El equipo de gente que trabaja en Pro-Búsqueda ¿temen por sus vidas?

A medias, hay veces, a saber por qué, si porque uno está más débil o ha dormido peor, de repente le entran a uno canilleras, como dicen allá. Es decir, las piernas le parecen de hule. Hemos recibido alguna amenaza. Sin embargo, yo creo que existe un equipo muy joven pero realmente comprometido y que están haciendo caso a algo que también Monseñor Romero solía decir: "Es bueno tener miedo, pero si el miedo es tan grande que lo atenaza a uno y no lo deja trabajar, entonces ese miedo ya no es prudente, normal o conveniente". Yo sí creo que el miedo que la gente tiene les permite trabajar.

Es más sencillo o más complicado, cerrar la herida y olvidarse de ella o abrirla y limpiarla para curarla?

Yo no diría cuál es más sencilla o cual es más complicada. Yo diría ¿cuál tiene mejor resultado y cuál deberíamos hacer? Aunque cueste un poco más, yo creo que es mejor abrirla y curarla, sobre todo si estamos hablando de una paz y de una reconciliación. Para que pueda haber una reconciliación, se tienen que curar las heridas, tiene que aparecer la verdad y tiene que haber JUSTICIA. Luego, sí llegaremos a la RECONCILIACIÓN, en esas condiciones.

 

 

GONÇAL BARRIOS (ENTREPOBLES)

Quisiera decir una cosa, creo que él no lo ha dicho completamente y creo que hay que incidir. Un ejército que ha llegado a hacer las más terribles matanzas como es en El Salvador, como la matanza del Mozote, donde mataron a más de 1.000 personas, mayoritariamente mujeres y niños, encerrados en la Iglesia y luego los quemaron dentro; o la matanza del río Sunpun, con más de 600 muertos entre mujeres, ancianos y niños; o la matanza del Calabozo, con 357 mujeres y niños, que los encontraron en un rescodo del río y los fusilaron. Es evidente que quien remueve todo esto, le peligra la vida. Y eso no lo ha querido decir, pero les peligra la vida.

JON CORTINA

Sí quisiera dar un dato. En el Mozote, que él mencionó, donde se ha vuelto ahora de nuevo, en una tumba se encontraron 143 víctimas y un equipo de antropólogos argentinos dijo que 131 de los 143 eran menores de 12 años, había 5 adolescentes y 5 adultos. En la masacre del Sunpún, se habla de más de 600 muertos. Para la Comisión de la Verdad, nosotros trabajamos y reconstruimos 590 y varios de gente muerta. Yo no me atrevo a decirlo cuál era el número de niños que había en ese grupo, pero era altísima. Y hay que decir otra cosa, esta masacre sucede antes de que la guerra hubiese empezado oficialmente, pues fue el 14 de Mayo del 80 y la guerra empieza el 10 de Enero del 81. El 14 de Mayo del 80, el ejército había declarado la guerra a los campesinos, aunque cuando los campesinos se lanzan es el 10 de Mayo del 81.

Antes has comentado que las ayudas que recibe Pro-Búsqueda no son suficientes, de qué manera podemos ayudar a Pro-Búsqueda desde aquí?

Mire, yo no sabría de qué manera, y de alguna manera lo dejaría a la creatividad de ustedes. Lo que sí creo es que el pensar que las cosas en El Salvador las cosas están bien porqué en el 92 se firmaron los acuerdos de paz, es querer deshacerse de la responsabilidad que tenemos todos como seres humanos, como cristianos, que es lo de saber qué pasa con los hermanos de nosotros. Yo ya he dicho que trato tanto con Entrepueblos como con el Comité de Solidaridad Óscar Romero de Tarragona, que nos han ayudado. Nosotros podríamos mandar... pero justamente la gente que siempre lo hace todo, seguir poniéndole nuevas cargas me parece abusar. Entonces, ¿qué es lo que necesitamos? Pues necesitamos de todo. Actualmente, lo que más se necesita en este momento es dinero. Este año, que lo tenemos al terminar, aún no tenemos cubierto el presupuesto para el año que viene. Tenemos 15.000 dólares de déficit este año. Entre 15.000 y 18.000 dólares este año, y para el año que viene, aún tenemos 50.000 dólares de déficit. No les estoy diciendo mándenos este dinero! NO! Dios proveerá también. Bueno, pero esta es una buena forma de ayudarnos. Si organizan campañas, si organizan cosas, yo ya no sabría decirles cómo son las cosas aquí porqué son muy diferentes de cómo son allá y no me atrevería a sugerirlas. Pero a Entrepueblos y al Comité Óscar Romero no quisiera cargarles con más cosas, pero son 2 entidades muy serias y que nos han ayudado y que su ayuda ha sido generosa.

 

 

 

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