|
|||
|
Tengo 45 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy arquitecto especializado en accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas. Soy asesor de accesibilidad del Fòrum y fui responsable de estos temas en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Barcelona. Estoy casado y no tengo hijos. Políticamente, me sitúo en el centro. Soy cristiano IMA SANCHÍS - 15/05/2004 Me quedé parapléjico a los 23 años por un virus desconocido. Empecé la carrera andando y la acabé en silla. Pero he tenido suerte. ¿Suerte? Sí, tengo un trabajo que me gusta mucho. Pero no sólo ha sido una suerte para mí. ¿Para quién más? Para usted, aunque no se haya enterado. ¿...? Gracias a los Juegos Paralímpicos, Barcelona sufrió una transformación. La gente cree que se trata de la Vila Olímpica, pero en realidad es la Vila Paralímpica. Dígame, ¿qué ve cuando pasea por ella? Gente en bicicleta. Exacto, en bicicleta, en patines... Es un mundo sin bordillos, con amplios vados, sin escaleras, con rampas suaves y con plataformas de madera para llegar al mar. Pensaba que estaban para que yo no me quemara los pies. Sin ellas nosotros no podemos ir a la playa, con ellas usted no se quema los pies. Las nuevas normativas del código de accesibilidad, en el cual tuve la suerte de colaborar, hicieron de Barcelona una ciudad mejor para todos. Sin embargo, hay que aplicar la lógica más allá de ellas. ¿Por ejemplo? La normativa obliga a un lavabo adaptado, pero si el arquitecto diseña todos los lavabos accesibles mejora la calidad de vida de todos los ciudadanos. ¿Cuál es la diferencia entre adaptado y accesible? Adaptado es especial para nosotros. Accesibles son los que se pueden usar por todos. La pregunta es: ¿puedo ir de visita a casa de todos sus lectores? La respuesta es no en un 99% de los casos. Pero vayamos más allá: si yo no puedo ir, los propios inquilinos cuando sean mayores tendrán que cambiarse de casa o sufrir para salir de ella. ¿Es muy caro solucionarlo? El libro blanco de la accesibilidad explica todos los detalles que a mí me permitirán acceder y a usted le mejorarán la vida. Hay miles de ellos, por ejemplo, la grifería de la bañera, si se sitúa en medio yo podré acceder y a usted le resultará más cómodo. Demos un paseo por la ciudad. ¿Cuál es el primer tropiezo con el que se encuentra? La gente. ¿Sabe?, es usted sorprendente. Lo digo muy en serio. La gente no tiene formación sobre lo que es un discapacitado. Todos los días de tu vida alguien te quiere ayudar, lo cual está muy bien, pero la otra cara es que tienes que estar continuamente demostrando que no eres un incapaz. Entiendo. Cuando voy con mi mujer alegre por la calle la gente se vuelve. Nadie conoce este mundo, prefieren mantenerlo a distancia. Seamos positivos. Estamos en la mejor ciudad del mundo en cuanto a accesibilidad y transporte, pero nos encontramos con un problema de detalles: escalones para acceder a los comercios, pestillos inaccesibles, mesas impracticables, vados que parecen toboganes... Pero hay normativas. Cada país y cada autonomía tiene la suya. ¿Por qué las rampas de los españoles son del 12% y las de los chinos son del 6%? ¿Porque los chinos son más pequeños? Porque los españoles somos más fuertes. No tiene sentido, se tienen que hacer rampas del 8%, que las sube todo el mundo. Es un problema de actitud y de formación. Pero si no tienes formación difícilmente tienes actitud. Exacto. ¿Y cuándo tienes actitud para solucionar estos temas? Cuando lo padeces. Cuando tienes niños y el carrito del bebé no cabe en el ascensor, cuando para subir al autobús necesitas a dos personas... Pero luego, cuando el niño camina, se olvida y no se vuelve a recordar hasta que eres un anciano y ya no ves, ni oyes, ni caminas como antes. Entiendo, gracias a la accesibilidad todos podremos movernos libremente. Ahora, el metro de Barcelona tiene ascensores hasta la calle pensando en los discapacitados, pero los utilizan todos. Igual que los taxis grandes, son perfectos cuando vas cargado con paquetes. ¿Ocurre lo mismo con las viviendas? La normativa dice que de cada 33 que se construyan, debe hacerse una adaptada, pero los promotores optan por hacer 32. ¿Por qué? Los clientes no las quieren porque son para discapacitados. Pero si incorporas la accesibilidad en el diseño de una vivienda normal todos ganan. Fíjese en mi despacho. Bonito y normal. La puerta es de 70 centímetros. Una silla de ruedas mide 120 por 70 cm, si paso yo, pasa todo el mundo. Pero todavía sería más cómodo si todas las puertas fueran de 80 cm. ¿Le parece rara esta mesa? No. Es muy cómoda. Tiene 70 centímetros útiles por debajo, cabe mi silla y usted puede cruzar las piernas. Pero si la bajas sólo dos centímetros, mi silla no cabe y usted se dará un golpe en la rodilla. ¿No le parece que las mesas de las cafeterías deberían ser todas así de cómodas? Pues sí. Para nosotros es importante que las puertas de los armarios sean correderas, pero también son más cómodas para usted y ocupan menos espacio. Los percheros si tienen diversas alturas mejor para todos, como los interruptores. ¿Le parece este un mundo raro? Todo lo contrario. Pues ésta es la arquitectura
del siglo XXI. |
|||
| volver |