
Oficina de turismo: Raval de Montserrat, 14. 08221 Terrassa
(Barcelona) Tel.- 93 733 21 61/788 44 00. Ext. 200. Fax.- 93 788 44 00.
En nuestra ciudad puedes hacer varias visitas turisticas como son: el conjunto
monumental artitico de San Pedro de Egara. Junto a este se encuentra el castillo
de Vallparadis, con un gran parque para pasear y respirar aire puro. Ya tirando
hacia el centro de la ciudad podras visitar la Torre del Palau, la basilica
del Santo Espiritu y la casa Museo Alegre de Sagrera con sus jardines.
Tambien si eres amante de la naturaleza podras ir al parque natural de Sant
Llorent de Munt situado al norte de Terrassa, un lugar precioso para disfrutar
de la naturaleza y subir a lo alto de su cima en donde puedes reponer fuerza
en el restaurante que hay.
Terrassa, industrial i modernista
Los orígenes de la transformación industrial en Terrassa se remontan
al primer tercio del siglo XIX y están relacionados principalmente con
la expansión de la industria textil lanera. Las mejoras técnicas
se inician con la introducción de la máquina de hilar (1832) y
la máquina de vapor (1833), pero no mucho más tarde, a partir
de 1845, se empezaron a implantar los telares Jacquard, pieza esencial en la
expansión del sector textil. Este proceso se vio favorecido por la mejora
de las comunicaciones y por la construcción de la carretera de Barcelona
en 1845, pero de forma excepcional por la llegada del ferrocarril del norte
en 1856, que comunicaba Terrassa con Barcelona, Manresa y Zaragoza. Esta nueva
vía de comunicación permitió una fluidez de llegada de
materias primas, como son el carbón y la lana, y también la salida
de productos textiles elaborados hacia los mercados catalanes y españoles.
El urbanismo, la demografía y la sociedad también experimentaron
grandes transformaciones. La villa de Terrassa se expandió más
allá de la estructura medieval en dirección a la Estació
del Nord y, lo que es más importante, rompió a principios del
siglo XX los límites naturales tradicionales, la rambla del Palau y el
torrente de Vallparadís.
La concepción habitual del patrimonio industrial incluye los edificios más emblemáticos, los que desarrollaron físicamente las actividades del proceso industrial. Cuando se trata del patrimonio industrial textil, son las chimeneas, los vapors (fábricas de tejidos) y los almacenes.
Terrassa es la ciudad en la que se conservan más elementos del patrimonio industrial textil, no tan sólo por los edificios reconocidos propiamente como industriales, sino por la urbanización y creación de una ciudad a partir de una estructura de villa medieval con todos los elementos que ello comporta. Todo esto se refleja en la organización urbanística de las calles, en la relación y ubicación de las fábricas, principalmente de tejidos, y almacenes, pero también en las viviendas de obreros -con todas sus tipologías y características- o en los servicios a la industria y a los ciudadanos, como, por ejemplo, la estación de ferrocarril, los bancos, el suministro de electricidad, el hospital, el mercado, los hoteles o las escuelas. E incluso en espacios tanto de suministro de alimentos y otros servicios como de ocio y diversiones como pueden ser tiendas, farmacias, estancos, cuarteles de bomberos, casino, centros recreativos o casals, coros, cines o teatros. También se puede observar en algunos de los elementos de mobiliario urbano o en las propias calles con adoquines, aceras de losetas, farolas y elementos eléctricos, y entradas de carruajes.
Actualmente, aún se conservan en Terrassa muchos de estos elementos industriales. Algunos de ellos son bastante interesantes individualmente, pero globalmente representan uno de los conjuntos de patrimonio industrial más destacados de Cataluña.
El Modernismo arquitectónico en Terrassa
El Modernismo arquitectónico en general se caracteriza por el predominio
de la línea curva sobre la recta -el uso de arcos parabólicos
y elípticos, la bóveda tabicada de bovedilla y los cantos redondeados-,
la riqueza y el detallismo de la decoración, el uso frecuente de motivos
vegetales y el dinamismo de las formas. El material más utilizado es
el ladrillo visto, aunque el estuco y la piedra también están
muy presentes, y también es frecuente el uso de la cerámica decorativa,
el hierro forjado y los esgrafiados. Estos rasgos generales se aplican en Terrassa
sobre todo en aspectos esencialmente prácticos y funcionales de uso de
los edificios. Las decoraciones exteriores acostumbran a ser austeras, mientras
que los interiores están delicadamente decorados: destacan los arrimaderos
cerámicos, las vidrieras emplomadas y los trabajos de carpintería
y cerrajería.
La exposición local en el Real Colegio Tarrasense en 1883 representó
el inicio de la renovación de las artes plásticas en Terrassa.
Este primer impulso facilitó la introducción de las nuevas corrientes
artísticas que, importadas de Europa, llegaban a Barcelona: el Art Nouveau
y el Modern Style. El punto culminante de este nuevo estilo modernista en la
ciudad se alcanzó con la exposición del Palau d'Indústries
(actual Escuela Industrial) en 1904, en la que destacó el apartado de
las artes aplicadas. El artista tarrasense Joaquim Vancells y el barcelonés
Alexandre de Riquer contribuyeron decisivamente a la difusión modernista
en pintura y ornamentación en Terrassa.
La expansión y gran difusión de este estilo en la ciudad es, sin embargo, obra de los arquitectos Lluís Muncunill y Josep M. Coll i Bacardí, y, en segundo orden, de Melcior Vinyals y Antoni Pascual i Carretero. Estos profesionales, junto con constructores y artesanos, transformaron la imagen de la ciudad: edificios públicos, fábricas, almacenes y viviendas particulares. La transformación se produjo de forma paralela al desarrollo industrial y a la preocupación cultural y estética de la burguesía del momento. Este estilo perdura en Terrassa prácticamente hasta los años treinta, más allá de los límites tradicionales del movimiento.
De las primeras obras Art Nouveau en Terrassa, destaca por su calidad artística y estilo el proyecto del salón de actos del Instituto Industrial, con pinturas murales de Alexandre de Riquer (1901), que por desavenencias con la entidad acabó Joaquim Vancells (1904). De este proyecto se conserva la decoración de Vancells in situ, y el cuadro central, obra de Riquer, situado en el comedor de la Casa Alegre de Sagrera. Por otro lado, el polifacético Joaquim Vancells también nos ha dejado diversos proyectos de este estilo: el conjunto mobiliario del comedor y despacho de la Masía Freixa, las pinturas de la escalera de la Casa Alegre de Sagrera y el diseño global de la Confitería Vídua Carné. El afianzamiento del estilo modernista en Terrassa aplicado al patrimonio industrial está ligado al trabajo personal del arquitecto local más prolífico a lo largo de este periodo: Lluís Muncunill.
La ruta “Terrassa, industrial i modernista”
Esta ruta incluye los veinticinco edificios y monumentos más representativos
de la ciudad, que dada su proximidad se pueden visitar en un paseo de medio
día. La antigua Fábrica de Tejidos Aymerich, Amat i Jover, una
de las más espectaculares fábricas de Europa y sede del Museo
de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, es obra de Lluís
Muncunill (1907). Cuenta con una espectacular nave de 11.000 metros cuadrados,
una sala de máquinas, la chimenea y las antiguas carboneras de la fábrica
textil. Todo el conjunto muestra el mundo obrero e industrial de aquella época,
para luego pasar a ver edificios que acercan a la vida cotidiana de la ciudad
y de su burguesía. Hay que descender por la Rambla d'Ègara para
llegar hasta el Mercado de la Independència (1906), de estructura metálica
y con una destacable decoración en hierro forjado. Siguiendo por el Raval
de Montserrat, se pasa por la antigua Confitería Carné (hoy Farmacia
Albiñana), un ejemplo extraordinario de las artes decorativas modernistas;
la antigua sede de la Sociedad General de Electricidad, transformada en restaurante,
y el Ayuntamiento, un edificio de estilo neogótico (1903). El antiguo
Instituto Industrial (actual Centro Excursionista) y el almacén Cortès
i Prat (1897) son los edificios más destacados que se encuentran hasta
llegar a la Casa Alegre de Sagrera. Este edificio (de principios del XIX, reformado
en 1911, actualmente sección del Museo de Terrassa) fue la residencia
de una antigua familia industrial y es una muestra de un estilo modernista muy
ecléctico. En el interior destacan las pinturas de Joaquim Vancells y
Pere Viver, la ebanistería, las vidrieras emplomadas, el acristalado
y las grandes pinturas modernistas de Alexandre de Riquer, en el comedor. Es
visita obligada el Gran Casino (1920), suntuoso edificio recientemente restaurado.
Hasta llegar al edificio y jardines del Instituto Industrial (antiguo almacén
Pasqual Sala, 1893) encontramos una serie de casas que conservan el espíritu
de la Terrassa industrial de hace cien años: la Concepció Monset,
la Baltasar Gorina, las casas de Cal Maurí (conjunto de viviendas modestas
para obreros, uno de los pocos conjuntos que se conservan en nuestro país),
etc. El Teatre Principal es otro elemento destacado en el recorrido por la Terrassa
modernista. Se trata de un edificio monumental de 1911, actualmente en desuso.
Antiguos almacenes y casas (almacén Francesc Roig, almacén Emili
Matalonga, Casa Jacint Bosch, almacén Joaquim Alegre, almacén
Torras...) nos acompañan en la ruta hasta la calle la Rasa, donde encontremos
la antigua nave de la Fábrica de Tejidos Ventalló (reconvertida
en espacio público y zona de viviendas, donde se ha integrado en una
plaza porticada), la fábrica (1920) y el almacén Marcet i Poal
(1914) y, por último la nave de la fábrica Izard (1921), espectacular
edificación que se abre a la plaza Didó y actualmente es la sede
de la Sala de Exposiciones Muncunill, situada en la antigua sala de tintes.
La ruta finaliza en la Masía Freixa (1905-1910), en el centro del Parque
de Sant Jordi, antigua residencia y también fábrica de la familia
Freixa, obra de Lluís Muncunill.